Licenciada Corinne Palatchi Cohen
Coordinador del Área Psicológica Instituto para el Estudio de la Concepción Humana (IECH) Monterrey, N.L
www.iech.com.mx
cpalatchi@gmail.com
A través de la historia de la humanidad la habilidad para procrear ha sido altamente valorada y la infertilidad ha representado una amenaza potencial de la estabilidad del individuo, de las relaciones y comunidades.(1) En algunas culturas como la nuestra , se ha hecho un gran énfasis en el rol de la paternidad y una vida sin hijos ha sido generalmente inaceptable. La infertilidad es una experiencia que ha desafiado los valores más fundamentales que sostienen la relación de pareja y las creencias espirituales del propósito positivo que se tiene en la vida. En algunos individuos, inclusive; afecta el valor que se tiene de sí mismo y cómo se siente en relación a su cuerpo. La percepción de pérdida de un rol central, el que se ha fallado en completar satisfactoriamente con uno de los objetivos fundamentales de la vida provoca la sensación de inferioridad, fracaso, culpa, desesperanza, soledad y aislamiento. Afecta la autoestima, la identidad social y provoca miedo a la presión, al rechazo social y familiar, a los prejuicios y el estigma social. En general, la infertilidad tiene un impacto en la relación de pareja, con la familia, los amigos, en las opciones de estudio y/o trabajo y en las oportunidades de desarrollo social.
Es importante reconocer que hoy día, hay culturas que le han dado menos énfasis a la paternidad y se han centrado más en los logros personales. El no tener hijos es aceptable simplemente como una alternativa de vida satisfactoria. Puede existir el deseo de la paternidad pero se centran más en la capacidad de la persona a ser productiva y creativa; así como a ser congruentes en sus actos. Espero que con los años podamos percibir al individuo de esta formay no en la cual el individuo le da sólo prioridad a las metas establecidas por la familia y la comunidad por encima de las suyas propias como individuo.
En el último siglo hemos pasado de la adaptación a la infertilidad a través de crianza de hijos ajenos como una medida sustitutiva, a una dependencia de la intervención médica. El contexto social e histórico de las opciones reproductivas ha cambiado dramáticamente y se ha convertido significativamente más complejo para la pareja desde el punto de vista médico, social y psicológico.
El proceso de investigación en búsqueda de un diagnóstico y el tratamiento médico , que es largo e incierto, es una de las experiencias más angustiantes y estresantes que se pueden experimentar. (2) Es por ello que la investigación en las última décadas ha dirigido su esfuerzo a examinar el quién, qué y cuándo son las intervenciones más efectivas desde el punto de vista psicológico y emocional. Al paso del tiempo, se ha reconocido la compleja relación entre los aspectos médicos y psicosociales de la infertilidad.
En la actualidad, el papel del asesor psicológico en infertilidad en medicina reproductiva se extiende más allá de sólo detectar psicopatología e identificar necesidades emocionales, hacer recomendaciones o de brindar confort; requiere de habilidades especializadas, de conocimientos y entrenamiento en los aspectos médicos y psicosociales de la infertilidad. La asesoría psicológica en infertilidad incluye la evaluación psicológica, la intervención terapéutica, el apoyo psicoeducacional, la investigación psicosocial, y la asesoría al personal de las clínicas sobre este tema.
Respuesta Emocional
La mayoría de las personas crecen y se desarrollan pensando que tienen el control de su cuerpo y de la procreación. Por ello, es de esperarse que las personas ante la noticia de infertilidad reaccionen con sentimientos que han sido descritos como una crisis. Son comunes sentimientos de pérdida, fracaso y una preocupación constante por el problema. No pueden pensar en otra cosa, postergan intereses y expectativas previstas con anterioridad. Es necesario entender que la infertilidad es una pérdida que se vive mes con mes, algunas veces comparada con el diagnóstico de una enfermedad crónica o una amputación. Para todos significa el ser negado de la oportunidad de tener un hijo biológico. Son comunes los sentimientos de incomprensión, soledad, culpa, enojo, vergüenza, miedo, pesimismo y devaluación. Esto combinado con las expectativas familiares y sociales de fertilidad causa tensión, angustia, desesperación, desesperanza y descontrol interno. A todo esto se le ha llamado el torbellino de la infertilidad.
Los profesionales de la salud han reconocido que la ansiedad es una experiencia universal que puede ser tanto positiva como negativa. Esto va a depender de cómo cada individuo perciba o experimente un evento de forma diferente. La ansiedad requiere de adaptación y desafía al individuo a utilizar sus recursos emocionales individuales.
El impacto de la ansiedad en el paciente depende de una interacción entre la mente y el cuerpo. Factores psicosociales y biomédicos contribuyen a la respuesta fisiológica a la ansiedad y la respuesta emocional a la infertilidad. Siendo la infertilidad impredecible, incontrolable y ambigua ésta es estresante. La infertilidad provoca una montaña rusa emocional ya que se vive un constante ciclo de esperanza y decepción ante la falla del embarazo; exponiendo al paciente a mayor riesgo de ansiedad, angustia, desesperanza y depresión.
La investigación durante años se había focalizado intensamente en la relación entre la ansiedad y su efecto en el resultado de embarazo, obteniendo resultados mixtos. Los estudios más recientes cada vez más han ido cambiado su curso de atención, focalizando su atención, en las causas detrás de la descontinuación de los tratamientos o la disminución en la perseverancia al tratamiento. El abandono está asociado a factores psicológicos como la ansiedad. A pesar que la persistencia en estar en tratamiento optimiza el potencial biológico y la oportunidad de conseguir un embarazo, los pacientes abortan los tratamientos ante la incapacidad de manejar emocionalmente el impacto de la infertilidad y los tratamientos. Es por ello que es de suma importancia que el paciente tome en consideración el buscar ayuda si la razón de abortar los tratamientos es por las dificultades de manejo emocional.
La experiencia de la infertilidad y la respuesta emocional ante esta vivencia depende de varios factores: El significado que cada persona le da a la naturaleza del diagnóstico, su capacidad individual y atributos de su personalidad, los recursos interpersonales y ambientales, las estrategias utilizadas para manejar la experiencia, la edad, etc. Esta información es siempre útil para identificar la vulnerabilidad individual al sufrimiento agudo.
Otros factores de presión son los recursos económicos limitados para someterse a tratamientos médicos. El pobre acceso a la información, a la educación, a la asesoría y al apoyo emocional por profesionales de la salud mental especializados en esta área impide que las parejas con infertilidad exploren las diferentes opciones médicas y de tratamiento, las diferencias de opinión o de posición de los integrantes de la pareja sobre la distintas decisiones a tomar, y cómo cada uno reacciona y cómo se adapta ante las distintas situaciones que conlleva la experiencia de la infertilidad, así como las opciones de construcción familiar.
La ansiedad es experimentada al tener demandas, no tener los recursos para cumplir con éstas o al no tener control sobre el resultado positivo. Es importante enfatizar que las expectativas no deben de ser altas, ya que se presiona la persona a cumplir un objetivo donde no se puede tener control y planeación sobre el logro de la fertilidad. Al no tener control sobre lo externo se presenta un descontrol interno. Es preferible que los pacientes tengan expectativas reales y el aceptar que no se tiene un control total sobre el resultado. Se pueden sugerir estrategias que ayuden a disminuir la ansiedad y que permitan una sensación de cierto control como es el tener información, el ir paso a paso en los procedimientos, sin adelantarse, el tener la satisfacción de que se está haciendo todo lo humanamente posible y de que en el futuro no surgirán resentimientos por no haber actuado en función a los recursos al alcance.
Aspectos que se relacionan con una mejor adaptación son la adecuada autoestima, el optimismo, la capacidad de control interno y externo, el tener información clara, suficiente y veraz, un diagnóstico esperanzador, dentro de la realidad, el estatus socioeconómico y edad que permitan el desarrollo de los tratamientos y por supuesto, el ya tener hijos. Definitivamente, no ayuda la culpa y culpabilización, el desgaste físico, emocional, social y económico que han implicado los procedimientos y tratamientos, el tiempo de infertilidad y la inhabilidad de encontrar aspectos positivos de la experiencia. El tener pensamientos positivos sobre la capacidad de manejar las demandas de la infertilidad y el tratamiento han sido relacionados con una mejor adaptación y mejores resultados del tratamiento.
La Pareja
Para mantener la estabilidad y crecer juntos a través de esta experiencia, la infertilidad no debe de ser vista como un problema individual, exclusivo de la mujer; debe de enfatizarse como un problema de la pareja. Se debe de partir por entender que a pesar que el impacto de la infertilidad puede no ser experimentado igual por los integrantes de la pareja, es ciertamente experimentado de forma conjunta. Hay numerosos aspectos que afectan la relación. Uno de los más difíciles de manejar son las percepciones individuales de la infertilidad. Las mujeres tienden a ser más expresivas en sus emociones que los hombres, comúnmente se acoplan hablando de sus angustias y depresión. Algunas de forma obsesiva no hablan de otra cosa que no sea en relación a la infertilidad. El hombre tiende a sentirse abrumado de ver a su pareja desesperada y con el deseo de hablar sobre esto constantemente. Siente la necesidad de contener sus emociones, no sólo para mantener el estoicismo esperado de él, si no porque siente la responsabilidad de ser la parte estable, fuerte, el pilar que sostiene la relación. El hombre siente que si expresa lo que siente, se van a derrumbar; se pregunta ¿ahora quién sostendrá la relación? La mujer puede interpretar el silencio, como una evasión, distanciamiento, falta de interés y tiende a exagerar sus quejas, buscando la atención. Esto conduce al sentimiento de abandono y de resentimiento. En un momento en el que los dos se necesitan para apoyarse, crecen separados. Es de suma importancia para evitar esto, que exista la apertura y el deseo de entender profundamente al otro. Se debe de partir del hecho que para los dos es una situación difícil de manejar. Los dos lo viven, simplemente lo expresan de manera diferente Es fundamental no hacer suposiciones, sino el preguntar. No interpretar las reacciones del otro de manera personal, ya que en no pocas ocasiones, éstas obedecen a formas de enfrentar lo que se está procesando de manera individual y no tiene una relación con el otro.
Otro de los aspectos que se viven es el fenómeno de la culpa y la culpabilización, el cual puede tensionar la relación de pareja. Si un factor orgánico es identificado en uno de la pareja, esa persona siente una inmensa culpa por privar a la otra persona de la paternidad. El miembro no afectado puede sentir coraje hacia el otro, al mismo tiempo que se culpa por ser impaciente ante los sentimientos de sufrimiento de su pareja. Es indispensable entender que nadie tiene la culpa en esta situación.
La intimidad sexual se afirma a través de sentimientos que se tienen en una relación comprometida y la conexión emocional entre dos personas. La infertilidad se puede convertir en el “tercero” de la relación, al ser la intimidad evaluada por el médico tratante y ser expuestos a las pruebas de diagnóstico. Esto engendra sentimientos de intrusión de otros en la recámara. Así la infertilidad tiende a divorciar a la sexualidad y la intimidad de la concepción cuando normalmente están unidas.
Por otro lado, uno de los miembros de la pareja puede sólo pensar en la infertilidad cuando el otro puede estar buscando la afirmación emocional durante la intimidad sexual. Las parejas en ocasiones dejan de «hacer el amor» y comienzan a «tratar de hacer bebés». Factores que contribuyen a hacer esto complicado son el síndrome de «esta es la noche» en donde se cambia el propósito de la relación sexual. El sexo por el placer se desvanece ante la empresa de la procreación.
Cuando hablamos del impacto de la infertilidad en la sexualidad de la pareja se pueden observar diferentes grados de influencia. Puede únicamente provocar o aumentar la tensión en la relación sexual, amenazar o bloquear los esfuerzos por lograr la concepción o inclusive llegar a provocar relaciones sexuales no satisfactorias y disfunciones sexuales diagnosticables.
Aunque el problema sea por factor masculino, la mujer debe de soportar las tensiones físicas y emocionales de los tratamientos de infertilidad. En general, se ha mostrado (3) que, de manera general, las mujeres experimentan mayores niveles de sufrimiento agudo que su pareja en términos de ansiedad, depresión, hostilidad y disturbios cognitivos, así como en medidas de estrés y autoestima. Desde otra perspectiva, algunas mujeres no pueden entender la vergüenza que siente el hombre cuando asocia la potencia espermática con la masculinidad y la degradación que reportan tener al ser forzados a dar una muestra espermática “deficiente” para un tratamiento. Por su lado, los hombres pueden llegar a desarrollar problemas en la ejecución sexual, incluso impotencia únicamente en los días fértiles de la mujer, debido a las expectativas y presión tan grande que sienten de embarazar a la mujer. Todo esto agrava la inseguridad y desconfianza en sí mismos que la experiencia de la infertilidad ha dejado.
No obstante es importante tener presente el que no se deben de clasificar como patológicas las dificultades sexuales sin una previa evaluación profunda de éstas, ya que en algunas parejas infértiles, la tensión sexual puede ser transitoria y una insatisfacción pasajera como resultado de la ansiedad, del desgaste emocional provocado por los tratamientos y de la misma experiencia de la infertilidad que puede provocar sentimientos de pérdida, coraje, culpa, desesperanza, vergüenza y depresión pues éstos pueden estar oscureciendo los sentimientos de calidez, afectividad, de conexión emocional que son requisitos de un encuentro sexual placentero. Es indispensable hablar con su médico sobre la existencia de dudas al respecto o si se está presentando alguna problemática para así obtener ayuda profesional.
El trabajo preventivo y de tratamiento psicoeducativo del asesor sexual debe enfocarse en redefinir la actividad sexual “normal”, alterar las conductas sexuales que ya no pueden ser posibles o no satisfactorias, expandir el repertorio de conductas sexuales y mejorar la comunicación entre la pareja. La adaptación a los cambios en la conducta sexual no sólo contribuye a que la pareja desarrolle confianza en sí mismos, al manejar la crisis y el estrés de la infertilidad; sino contribuye a mejorar la comunicación y la satisfacción marital. Así mismo, el tratamiento psicoeducativo ayuda minimizar el impacto emocional de la infertilidad y de los tratamientos y prevenir problemas sexuales.
Asesoría Psicológica y Emocional
Normalmente en toda esta experiencia se tienen altas y bajas emocionales. Obtener apoyo emcional de un profesional de la salud mental es recomendable cuando la persona permanece durante un tiempo prolongado con altos niveles de ansiedad, depresión persistente, pérdida de interés en actividades sociales y cotidianas . Dificultad para pensar en otra cosa que no sea su infertilidad, dificultad de concentración y en la habilidad de lograr tareas. También cuando se presente aislamiento social, sentimientos persistentes de coraje, amargura, pesimismo, culpa, minusvalía o inutilidad, vulnerabilidad e inseguridad. Tener relaciones tensas con su pareja, familia, amigos y/o colegas, cambio en patrones de sueño y/o de alimentación, pérdida del deseo sexual, incremento en el uso de alcohol o drogas o ideas de muerte o suicidio.
El apoyo emocional puede ayudarlo a examinar sus sentimientos, a determinar sus prioridades y a mejorar su capacidad de adaptación ante esta situación tan difícil.
El hablar con un profesional de la salud mental con experiencia en infertilidad puede darle información que le ayude a tomar decisiones bien sustentadas, apoyarlo a prepararse para enfrentar los tratamientos médicos y quirúrgicos que se requieran, a entender y enfrentar las reacciones físicas y emocionales que le provoca la infertilidad, a explorar las opciones de construcción familiar que tiene a su alcance como son los tratamientos médicos que incluyen la donación de esperma, de óvulos o de embriones, la adopción e incluso, la vida familiar sin hijos. Si en el proceso de evaluación de estas alternativas la pareja se encuentra confundida, con diferentes ideas de la dirección a tomar y se requiere tener una visión más amplia de las implicaciones de estas alternativas; es benéfico buscar ayuda. Se pueden explorar los sentimientos relacionados con estas opciones, las ventajas y desventajas emocionales, sociales y familiares; que permita la clarificación del pensamiento y ayuda en la toma de decisiones.
Un apoyo emocional que promueva el fortalecimiento de la comunicación con su pareja, disminuya la tensión, el coraje y el resentimiento. Ofrezca estrategias en el control de la ansiedad y la depresión. Ayude a ordenar sentimientos, a reforzar habilidades de adaptación ya adquiridas y sobre todo, a comunicarse más efectivamente con la familia, los amigos y con el médico y/o su equipo. Este apoyo ayuda a la persona a sobrellevar la pena, el dolor y el miedo, a mantener sentimientos de valor, auto estima y ecuanimidad para que de esta forma se pueda encontrar la resolución de su infertilidad y tener una mejor calidad de vida.
- Rosenblatt P C, Peterson P, Partner J, etal. A cross cultural study of responses to childlessness, Behavior Science Notes: 1973, 8:221-231.
- Daniluk, J. The Infertility Survival Guide; 1a. Edición 2001, Oakland, CA: New Harbinger Publications, 2001.
- Grill L. Rapid Round, a panel of speakers: global perspectives in infertility counseling; Gender differences.18th World Congress (IFFS):2004, course 1.
