Calles vacías

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Indira Kempis

Tal parece que el tema de la paz se convirtió en una moda instalada a partir de la visibilidad y exacerbación de la violencia del narcotráfico en las calles. Son éstas las que nos mandan señales del conflicto histórico de nuestro país y de la ciudad de Monterrey ante el problema.  Calles vacías, testigos de enfrentamientos, de la soledad que las ha dejado en la opinión pública como peligrosas a ciertas horas de la noche, en ciertas zonas por el día.

El miedo nos paraliza en nuestra naturaleza de buscar la sobrevivencia en la urbe que, por el momento, está como a “río revuelto”. Por tanto, es completamente normal nuestro deseo de encierro o esa percepción de inseguridad en las calles. La realidad no está para otra cosa, aparentemente.

Entonces, el fenómeno de las calles vacías nos aleja del propósito de hacer o reinventar una ciudad porque las calles, de acuerdo con el investigador francés de la Universidad de Toulouse-Le Mirail, Jêrome Monnet, son el símbolo de la vida social y cultural de una ciudad. El también profesor del Instituto Francés de Urbanismo, en una conferencia presentada en Monterrey, abordó la importancia de ver a las calles como un espacio público vital para las ciudades.

“Tan sólo hay que notar que los procesos narrativos de cómo llegar a un lugar sirven de referencia para saber que entienden los habitantes por ciudad”. Entendido como un espacio que no sólo permite el encuentro con los otros, los desconocidos, sino la circulación o el flujo de intercambios de una sociedad, por tanto, es primordial mantener la movilización en las calles. Porque más allá del encuentro se permite crear identidad alrededor de ellas y ese sentimiento de “propiedad” genera atracción a los lugares que, a su vez, crean la convivencia social que refleja una percepción de seguridad sobre la zona afectada.

De tal forma que es importante generar actividades que permitan el rescate de la vida ciudadana en las calles. La cultura, el arte, el deporte y la ciencia pueden ser los elementos necesarios que permitan propiciar el encuentro social, la convivencia en el espacio público que, al final de cuentas, crean una cohesión hoy tan necesaria para las calles vacías.

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