El calor está aquí

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(Tomado de The Economist. Traducción de Félix Ramos Gamiño)

Un nuevo análisis del récord de temperatura deja poco que alegar a los dubitativos: el mundo se está calentando

Para aquéllos que se preguntan si se da realmente el calentamiento global, resulta necesario creer que el récord de temperatura instrumental está equivocado. Es más fácil de lo que uno se puede imaginar.

Existen tres importantes compilaciones de las temperaturas medias globales, basada cada una de ellas en la lectura de miles de termómetros, a lo largo de los últimos 150 años, ya sea en estaciones meteorológicas o a bordo de barcos. Dos son norteamericanas, aportadas por la NASA y por la Administración Nacional Océanica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), y la otra es una colaboración entre la Oficina Meteorológica Británica y la Unidad de Investigación del Clima de la Universidad de East Anglia (conocida como Hadley CRU). Y todas sugieren un comportamiento similar del calentamiento: se elevó en alrededor de 0.9°C en el medio siglo pasado. 

Para la mayor parte de los científicos, esto es consistente con otros múltiples indicadores de calentamiento –elevación de los niveles del mar, derretimiento de los glaciares, profundidades de los océanos más tibias, etcétera…- y es igualmente convincente.

Empero, la consistencia entre las tres compilaciones muestra grandes incertidumbres respecto de los datos en que están fundamentadas. De aquí se derivan las dudas esgrimidas por muchos escépticos sobre su precisión. Sin embargo, un nuevo estudio aporta evidencia adicional de que, muy probablemente, las cifras son correctas.

La incertidumbre se presenta principalmente por el hecho de que las estaciones meteorológicas no fueron creadas para proporcionar un récord climático. Por lo tanto, las series de temperaturas que dan tienden más bien a ser irregulares, y donde las estaciones son relativamente numerosas, como en Europa Occidental y en Norteamérica, con frecuencia contienen inconsistencias. Pueden tener diferencias o temperaturas tomadas a diferentes horas del día o con diferentes tipos de termómetros. El medio ambiente local puede haber cambiado. Proponer un porcentaje global con base en esos datos implica cierto monto de ajustes o de homogenización.

Puede implicar la omisión de lecturas especialmente incómodas; o en lugares donde, por ejemplo, una fuente de calor, como un aeropuerto, ha surgido al lado de una estación meteorológica, que introduce una temperatura más baja de lo que los datos muestran. Como tales casos figuran la mayor parte de las veces en los más tempranos récords, esto podría exagerar la tendencia al calentamiento a largo plazo. Esto es, en el mejor de los casos imperfecto. Y para quienes consideran –incluido Rick Perry, el gobernador republicano de Texas y aspirante a presidente- el calentamiento global como un engaño de científicos hambrientos, esto puede verse como una pistola humeante.

Con el fin de generar confianza en sus metofologías, la NASA y la NOAA proceden ya a la publicación de sus datos y algoritmos. Hadley CRU lo está haciendo ahora. Una solución mayor, esbozada en el próximo Boletín de la Sociedad Meteorológica Norteamericana, sería la de proporcionar un solo banco de datos en línea, de todos los datos y análisis de las temperaturas. Parte del punto sería animar a más científicos y expertos en estadística a examinar los análisis existentes –y un grupo respaldado por Novim, un equipo de investigación en Santa Bárbara, California, hizo precisamente eso en fecha reciente.

Datos Inconvenientes

Dirigido por el astrofísico Richard Muller, este grupo, que se llama a sí mismo La Temperatura de la Superficie de la Tierra en Berkeley, es notable en varias maneras.

Cuando se embarcaron en este proyecto, hace 18 meses, sus miembros (incluso Saul Perlmutter, que ganó este año el Premio Nobel de Física por su trabajo sobre la energía negra, eran en su mayor parte neófitos en lo que respecta a la ciencia del clima. Y el doctor Muller, en particular, se mostraba algo escéptico en cuanto a sus descubrimientos. Él dice que esto se debía en parte al “climagate”, la revelación del año 2009, de correos electrónicos de científicos del CRU, que sugerían que, en ocasiones, habían dado pasos para disfrazar sus ajustes de paleodatos inconvenientes. Con esta reputación, al equipo de Berkeley Earth le fue sumamente fácil encontrar patrocinadores, incluida auna donación de 150 mil dólares de la Fundación Koch.

Sin embargo, los resultados de Berkeley Earth, conforme se describen en cuatro documentos, actualmente sometidos a revisión por pares, pero que sin embargo fueron publicados en octubre, ofrecen firme respaldo a las existentes compilaciones de la temperatura. El grupo estima que, en los últimos 50 años, la superficie de la Tierra elevó su temperatura en 0.911°C: un 2 por ciento menos que lo estimado por la NOAA. Y esto es así a pesar del uso de nuevas metodologías, diseñadas, al menos en parte, para hacer frente a las preocupaciones de aquéllos que el doctor Muller califica como “escépticos legítimos”.

Su algoritmo concede una ponderación automática a cada punto de los datos, de acuerdo a su consistencia con lecturas similares. Esto permitiría la inclusión de lecturas fuera de lo común, sin distorsionar el resultado, (excepto donde parece haber confusión directa entre Celsius y Fahrenheit, lo cual es corregido). Mediante la omisión de procedimientos tyradicionales, que demandan largos y continuos segmentos de datos, la metodología de Berkeley Earth se puede adaptar también a secuencias inusualmente breves, por ejemplo a las aportadas pos estaciones temporales del clima.

Ésta es otra innovación que permite trabajar con más y con menos datos que las compilaciones existentes, con grados variables de certeza. Además, es posible compilar un récord más antiguo que sus antecesores, empezando desde 1800. (En virtud de que por ese tiempo había solamente dos estaciones en América, un puñado en Europa y una en Asia, tiene un alto grado de incertidumbre). Sin embargo, para testificar la nueva técnica, gran parte del análisis usa los mismos datos que la NOAA y la NASA.

Mapas del calor

En otra aparente innovación, el equipo de Berkeley ha inscrito en su análisis una técnica geoespacial, conocida como kriging, que utiliza la correlación espacial básica en el clima para calcular la temperatura entre diferentes puntos de las estaciones climáticas. Esto promete brindar un más detallado mapa del calor que el presentado en las compilaciones existentes, que o consignan una temperatura promedio en un área definida por una cuadrícula o, en el caso de la NASA, intentan una interpolación menos ambiciosa.

Será interesante ver si esto hace que pase el proceso de revisión. Peter Thorne, meteorólogo en el Instituto Cooperativo para el Clima y los Satélites, en Carolina del Norte, lo describe como muy difícil de vender en períodos en que los datos son escuetos. Pero agrega: “esto no significa que no lo puedan hacer. Esto significa que ustedes deben probar que funciona.

Dos de los documentos de Berkeley Earth consignan otras preocupaciones menores. Una se refiere a la inadecuada ubicación de las estaciones meteorológicas. Una intensa campaña del meteorólogo Anthonny Watts estableció que la mayor parte de las estaciones de Norteamérica están demasiado cercanas al asfalto, a edificios o a otras fuentes de calor que proporcionan lecturas artificialmente elevadas. La otra es el calentamiento adicional que se observa en áreas de construcción intensiva, conocidas como “efecto de la isla urbana de calor”. Muchos escépticos temen que dado que por lo menos la mitad de las estaciones meteorológicas se encuentran en áreas de construcción intensiva, esto puede haber inflado las estimaciones del alza de la temperatura.

Los documentos de Berkeley Earth sugieren que sus análisis se pueden adaptar a estas consideraciones. Esto es un logro notable, aunque no original. Estudios previos revisados por pares -incluso uno sobre la ubicación de estaciones climatológicas, con la coautoría de Mr. Watts- han sugerido que las temperaturas promedio de la superficie proporcionadas por la NOAA, la NASA y Hadley CRU no se han visto afectadas de manera significativa.

Sin embargo, el estudio de Berkeley Earth promete ser valioso. Se prevé que se publicará en línea, con una gran cantidad de datos de apoyo, surgidos de 15 fuentes diferentes, con duplicidades y otros errores señalados claramente.

En un tiempo de exageradas dudas sobre el récord de temperatura instrumental esto debería ayudar a establecer su conclusión principal: que los promedios estimados existentes están en lo correcto. Esto significa que el mundo se está calentando rápidamente.

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