Habla, Hablar, Hambre, Herodoto, Hierro, Hipertensión, Historia

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Alberto Ruggieri

(Fragmentos de artículos aparecidos en la revista Ciencia  Conocimiento  Tecnología. Recopilación de Félix Ramos Gamiño).

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HABLA

El habla y el lenguaje dependen de mecanismos que evolucionan en los primeros 20 años de vida y que se localizan en zonas específicas del hemisferio cerebral izquierdo (alrededor de La cisura de Silvio). El predominio de la mano derecha en el hombre, por lo común, se gesta en paralelo con el desarrollo de dicho hemisferio.

Ricardo Rangel Guerra; edición 12, página 36

 

Las funciones del habla y del lenguaje son fundamentales para alcanzar el pleno desarrollo de las capacidades intelectuales, y el estudio de sus trastornos permite desentrañar las complejas interrelaciones en el funcionamiento cerebral, entre áreas sensoriales y motoras bien definidas y aquéllas que permiten la imaginación y el pensamiento, cuya ubicación es mucho más difusa.

Héctor Ramón Martínez Rodríguez; edición 12, página 9

 

Los trastornos motores del habla afectan la articulación de la palabra, pero no el lenguaje, ya que la comprensión y el procesamiento de la información escrita o hablada permanece intacta.

Héctor Ramón Martínez Rodríguez; edición 12, página 9

 

 

HABLAR

Exponer es comunicar; hablar es sonreír con la voz; hablar debiera ser un placer.

María Concepción Valtierra Guerra; edición 12, página 7

 

 

HAMBRE

No olvidemos que el hambre infantil deja secuelas que pronto se reflejarán en el rendimiento escolar y en problemas perniciosos de salud.

Ismael Vidales Delgado; Edición 41, página 35

 

 

HERODOTO

Poco se sabe en realidad de la vida de este célebre personaje (Herodoto), llamado en muchas ocasiones “Padre de la Historia”, pero se conserva su legado con un libro titulado: Historias, donde se narran escenas de la antigüedad griega, y se recogen los eventos más representativos, captados por el ojo, así como tal vez por el oído, de este historiador.

Rodrigo Soto; edición 45, página 16

 

 

HIERRO

Como metal preciado –cinco veces más caro que el oro- el hierro se daba como tributo, se comerciaba y se saqueaba. Como implemento agrícola, el hierro lentamente superó en número a sus contrapartes de bronce. Como arma, se le reservaba para rituales ceremoniales o de la realeza antes de que se generalizara su uso, revolucionando la guerra como actividad y después como industria.

Keith Raniere; edición 26, página 3

 

El proceso de Reducción Directa para minerales de hierro se desarrolló por vez primera, a escala comercial, en Monterrey, por técnicos mexicanos, ante la necesidad de la empresa Hylsa, (en ese entonces Hojalata y Lámina, S. A.) de contar con una carga metálica para el horno eléctrico de alta calidad, para la producción de productos planos.

Raúl Quintero Flores; edición 26, página 33

 

La fundición del hierro, la cual se estima inició hace más de cinco mil años en Anatolia, Egipto y Mesopotamia, trajo consigo avances en virtualmente todos los campos y oficios. Las primeras siderúrgicas se localizaban en áreas donde tanto el hierro como el combustible eran accesibles, y donde los medios para transportarlos eran prácticos. Dado el peso del material y las vastas cantidades de combustible necesario para fundirlo, es probable que los primeros productos de hierro fundido fueron diseñados para ayudar en su producción: dispositivos de transporte más fuertes y durables, y mejores herramientas para manipular el mineral fundido y adquirir el combustible.

Keith Raniere; edición 26, página 4

 

Se cree que los humanos empezamos a usar el hierro en el antiguo Egipto y en Sumeria hace más de seis mil años. Inicialmente, el hierro se rescataba de meteoritos y se trabajaba para crear artefactos pequeños, principalmente herramientas con filo y algunos ornamentos. Dado su punto de fusión (alrededor de los 1510° C, demasiado alto para los hornos primitivos), sólo se le podía trabajar mediante la aplicación del calor y la forja. Por muchos años el hierro fue un regalo escaso de los cuerpos celestes caídos, y presentaba retos insuperables a metalurgistas de aquel entonces. La transición a lo que ahora se conoce como la Edad del Hierro, donde las herramientas y armas de hierro desplazaron permanentemente a las de bronce, se estima que inició alrededor del año 1300 a.C., con el Imperio Hitita, y terminó con los egipcios después de ser conquistados por los asirios en el año 663 a.C.

Keith Raniere; edición 26, página 4

 

Se desconocen los orígenes de los métodos utilizados por los antiguos para extraer el hierro del mineral, pero algunos han sugerido que los hombres los aprendieron accidentalmente. Esto pudo haber ocurrido cuando construyeron fogones con alguna suerte de rocas ricas en hierro, bajo condiciones ahora conocidas como necesarias para extraer el hierro de sus minerales; es decir, calentamiento intensivo de la materia prima en contacto con carbón caliente, fuera del contacto con oxígeno, lo que resulta en una reducción del óxido de hierro a hierro, conocida como fundición.

Guillermo A. Morcos Flores; edición 26, página 20

 

 

HIPERTENSIÓN

Los estados del norte de la República Mexicana muestran los porcentajes de prevalencia más altos de hipertensión. En el Estado de Nuevo León se encontró un 34 por ciento. En 1993, la encuesta nacional de enfermedades crónicas (ENEC) informó sobre una prevalencia del 26.6 por ciento de hipertensión; el incremento al año 2000 no es de extrañar, y varios factores han sido relacionados, incluidos: el incremento de la población en riesgo, incremento de la esperanza de vida, y de otros factores de riesgo asociado, como cambios en el estilo de vida, obesidad, tabaquismo, diabetes y factores genéticos.

Manuel López-Cabanillas Lomelí; edición 41, página 26

 

 

HISTORIA

Al tender un puente entre el pasado distante y el presente incierto, el relato histórico establece una relación de parentesco con los antepasados próximos y lejanos, y un sentimiento de continuidad en el interior del grupo, el pueblo o la nación.

Enrique Florescano; edición 19, página 48

 

Dotar a un pueblo de un pasado común y fundar en ese origen remoto una identidad colectiva es, quizás, la más antigua y la más constante función social de la historia.

Enrique Florescano; edición 19, página 48

 

Es evidente que la historia es una ciencia y que la misma es tremendamente importante para ubicarnos en nuestro tiempo y espacio, y enseñar nuestra lucha cultural y nuestras fórmulas psicosociales del comportamiento actual, que se basan no sólo en el presente conductista y reflexiológico, sino también en la bella meditación trascendental que la historia propicia y que, cuando es analizada metodológicamente, nos genera un despertar por el conocimiento de nosotros mismos.

Editorial; edición 45, página 1

 

Estudiar el pasado supone una apertura a otros seres humanos. Nos obliga a trasladarnos a otros tiempos, a conocer lugares nunca vistos antes, a familiarizarnos con condiciones de vida que difieren de las propias. La historia nos lleva al encuentro con seres que habitan culturas extrañas, y de ese modo nos incita a reconocer otros valores y a romper las barreras de la incomprensión fabricadas por nuestro propio entorno social. Dicho en forma resumida, el oficio de historiador exige una curiosidad hacia el conocimiento del otro, una disposición para el asombro, una apertura a lo diferente y una práctica de la tolerancia.

Enrique Florescano; edición 19, página 49

 

La crítica al Estado homogéneo comenzó entre fines de la década de los sesenta y el principio de los años setenta, y provocó una profunda revisión del pasado. La obra de Luis González inició un cambio de 180 grados en la historiografía regional. En primer lugar, porque su obra maestra, Pueblo en vilo, elevó la menospreciada historia local a los rangos más altos del prestigio historiográfico. Segundo, porque en su reiterada exaltación de las virtudes de la microhistoria, explicó con sencillez qué es, cómo se hace y para qué sirve la historia local. Gracias a este mensaje y a su inusitado discurso, que combinaba la erudición libresca con el lenguaje coloquial y vernáculo, la obra de Luis González tuvo una recepción excepcional en todos los rincones del país, y una respuesta multiplicada, que convirtió a la historia local en parte sustantiva de la identidad nacional.

Enrique Florescano; edición 45, página 5

 

La enseñanza de la historia es contraria a los ideales básicos del sistema educativo. En lugar de enseñar, inocula deficiencias en la formación de los alumnos, y malquista al estudiante con la educación, los profesores y la escuela. Antes que estimular a los alumnos a ejercitar la crítica y abrirse al entendimiento de nuevos problemas, los encierra en la memorización insustancial y la apatía. Estas deformaciones de la enseñanza de la historia se localizan en la enseñanza básica y se prolongan en la media y superior. Es decir, hay una crisis general de la enseñanza de la historia en el sistema educativo mexicano.

Enrique Florescano; edición 11, página 32

 

La Historia de México, al menos como se la cuentan a los escolares, es la crónica invariable de las derrotas gloriosas a través de las que llegamos a ser nación soberana, independiente y con un lugar entre las grandes economías del mundo.

Jorge Villegas, Jorge; edición 45, página 23

 

La Historia de México sigue siendo épica, admirable: un pueblo de profunda religiosidad, con un concepto sagrado de la autoridad y el orden nacional, que destruye cíclicamente su universo para volverlo a rearmar.

Jorge Villegas; edición 45, página 23

 

La historia del siglo XX se convirtió en la “historia del encumbramiento del Estado posrevolucionario, visto por él mismo”.

Florescano, Enrique; 45, 3

 

La Historia puede escribirse y leerse como la Insólita crónica de los azares y eventos portentosos de la humanidad. Reducirla a un rosario  de épicas batallas, heroísmos ejemplares y  reacomodos del poder.

Jorge Villegas; edición 45, página 23

 

La historia rememora, después analiza, y finalmente nos genera un despertar por el conocimiento de nosotros mismos.

Descartes; 45, 1

 

Para Herodoto, lo fundamental en la historia serán las fuentes orales; para Tucídides -considerado por muchos como el historiador más completo que haya existido-, en cambio, serán los documentos y la escritura misma. Y de aquí partirán, en el ejercicio de la historia, dos corrientes diversas y, a la vez, complementarias, según que den mayor o menor énfasis a la oralidad o a la grafía, respectivamente.

José Roberto Mendirichaga; edición 45, página 8

 

Pensamos que la historia recoge todo el quehacer del hombre en los cambios sociales y políticos del mundo; que es una ciencia a veces mal interpretada y frecuentemente escrita por los vencedores de un conflicto, por lo que queda sujeta a los prejuicios de aquéllos que escriben y narran hechos sin el componente de información bibliográfica o de epistemología definida que pueda sustentar sus conclusiones.

Editorial; edición 45, página 1

 

Por razones entrañables, por conveniencia pedagógica, vale mantener los textos narrativos de la historia del país. Sus anécdotas y sus escenas memorables poblarán la imaginación y el carácter cívico de los futuros ciudadanos. Claro, habría que depurar esa crónica de los excesos líricos y de los personajes paradigmáticos, casi de ficción: piense en el Niño Artillero, en el Pípila, en el Niño Héroe arrojándose al vacío envuelto en una bandera. Pero para efectos de cultura y documentación, enfoquemos con criterio de ciencia la historia del país: hallaremos así la esencia de la personalidad del mexicano; su visión cosmológica; su relación filial, pero parricida, con la autoridad; su autoestima vulnerada por el complejo de inferioridad ante el extranjero.

Jorge Villegas; edición 45, página 23

 

Se conoce como Batalla de Monterrey el conjunto de operaciones militares ocurridas en esta ciudad, capital del estado de Nuevo León, México, entre los días 20 y 24 de septiembre de 1846, protagonizadas por los ejércitos mexicano y norteamericano. El primero luchaba por defender y el segundo por ocupar esta ciudad. Las fuentes coinciden en que las tropas mexicanas sumaron cinco mil 600 hombres contra seis mil 500 norteamericanos, aproximadamente.

César Morado Macías; edición 45, página 41

 

Se han venido editando diversas obras institucionales relativas a la educación nuevoleonesa. Una de ellas es la Historia de la Educación de Nuevo León, de don Plinio D. Ordóñez; El Diccionario de Científicos y Tecnólogos de Nuevo León, de Juan Roberto Zavala Treviño; pero sin duda la obra más amplia es la Historia de la Educación de Nuevo León, del secretario de Educación (1985-1988) doctor Luis Eugenio Todd Pérez et al, que consta de cinco volúmenes dedicados a la educación primaria, secundaria, bachillerato, universitaria, legislación y financiamiento.

Ismael Vidales Delgado; edición 45, página 37

 

Un enfoque más disciplinado y metódico, con rigor de ciencia, hace de la Historia una herramienta para hallar el hilo conductor en la vida de un pueblo, para aplicar la lógica a su comportamiento republicano y para elaborar el pronóstico educado de lo que depara el futuro, con ese pueblo, con ese gobierno, con esa estructura social y política.

Jorge Villegas; edición 45, página 23

 

Uno de los componentes más fuertes de la historia de Nuevo León es el de la Historia de la Educación, del cual existen esfuerzos gubernamentales y particulares que se han venido realizando para resguardar, sistematizar y socializar documentación importante relativa a la vida institucional y social del Estado.

Ismael Vidales Delgado; edición 45, página 36

 

Uno de los primeros efectos de la aparición de México a través de los siglos fue difundir una narración exaltada de la unidad nacional, que borró la silueta de las regiones y los pueblos. Como se ha escrito, la historia se convirtió en biografía del Estado, y el faro que guió estas obras fue el modelo establecido por México a través de los siglos.

Enrique Florescano; edición 45, página 3

 

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