Than Nien (extracto)
Tomado de Courrier International. Traducción de Félix Ramos Gamiño)
Villa Ho Chi Minh
La Rafetus swinhoei, también llamada tortuga de caparazón blando, del Yangtsé, mide en promedio un metro de largo por 70 centímetros de ancho, y pesa unos 130 kilos. Con una población de sólo unos cuantos especímenes observados en estado salvaje o en cautiverio, este reptil quelonio ha sido clasificado como especie en peligro por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)
Durante más de dos mil años, la tortuga gigante de caparazón blando, del lago Hoan Kiém, en Hanoi, ha tenido un importante papel en la cultura vietnamita. Sin embargo, su supervivencia se ve amenazada en la actualidad, y su futuro es incierto, porque las autoridades no han sido capaces de asegurarle una protección jurídica.
La especie Rafetus swinhoei no cuenta más que con cuatro ejemplares en el mundo: dos machos que viven en estado salvaje en lagos vietnamitas, y una pareja que vive en cautiverio en China, y que no ha podido poner huevos fértiles. El ejemplar más famoso vive en el lago Hoan Kiém, donde, según se dice, está amenazado por la contaminación y por los anzuelos de los pescadores. En la fecha en que la aldea celebraba su milésimo aniversario, en el mes de octubre, las autoridades locales y los especialistas en la protección de la fauna debatieron sobre la forma de proteger esta leyenda.
En otros tiempos, las tortugas del lago Hoan eran consideradas como la encarnación del dios Kim Qui, la Tortuga de Oro. En el curso de los dos últimos milenios, esta divinidad habría ayudado a los vietnamitas a construir fortificaciones, a rechazar ejércitos enemigos, y habría, incluso, creado armas encantadas. Fue así como, en el siglo XV, Kim Qui entregó al futuro emperador Le Loi (que ocupó el trono de 1428 a 1433, y fundó la dinastía de los posteriores Le), una espada mágica, con la cual rechazó al invasor chino. Después de su victoria, Le Loi regresó la espada a Kim Qui, quien entonces se sumergió en el lago, con la espada en su boca. Hoan Kiém significa literalmente “La espada restituida”. La Torre de la Tortuga, que se levanta sobre una pequeña isla en el centro del lago, conmemora este préstamo legendario.
La tortuga de caparazón blando ha sido contemplada, desde los años de 1990, en el célebre plan de agua de la Villa de Hanoi. Hace más de un mes, la prensa local publicó fotos del envejecido reptil, cubierto de anzuelos y de cicatrices, lo que provocó una reacción popular y la organización de un debate sobre la protección de la tortuga. D’Da Dinh Duc, profesor auxiliar en la Universidad Nacional de Vietnam, en Hanoi, hizo un llamado para salvar de manera inmediata al animal: “Por principio de cuentas, debemos quitar los anzuelos de su caparazón… de otra forma, se prenderán en alguna parte y le arrancarán pedazos de piel”, declaró al periódico vietnamita Tien Phong.
Enseguida, expresó su preocupación a causa de los innumerables peligros de su entorno –una simple bolsa de plástico que flotara en el lago le podría resultar fatal. “Es muy posible que la bolsa llegara a contener pequeños camarones y peces, y la tortuga, al tragarlos, correría el peligro de morir asfixiada o envenenada”.
Legislación demasiado permisiva
Según D’Da Dinh Duc, la tortuga del lago Hoan Kiém tendría alrededor de 700 años, y sería la última sobreviviente de la especie Rafetus Leloii. Para otros científicos, no habrá pasado de los 120 años, y pertenecería a la especie Rafetus swinhoei. Por otra parte, estos mismos biólogos son de la opinión de dejar a la tortuga en paz. Según ellos, el estrés provocado por su eventual captura podría hacerle más mal que bien. De una o de otra forma, todos coinciden en el hecho de que la tortuga debe gozar de una mejor protección. En efecto, ni la Rafetus swinhoei ni la Rafetus leloii figuran en la lista de las especies protegidas en Vietnam. “Yo no comprendo”, confía Douglas Hendrie, consejero técnico de Education Nature-Vietnam, una ONG para la defensa de los animales. “Si esta tortuga no es un animal ideal para proteger, no veo qué otro podría serlo”. Según él, las Rafetus swinhoei son demasiado pocas en número y no tienen suficiente interés económico para que las autoridades vietnamitas hagan el esfuerzo de protegerlas.
Hace ya doce años que Hendrie exige que se haga algo para mejorar el hábitat de la tortuga. En este mismo tiempo, un miembro de la unidad gubernamental encargada de cuidar el lago y un parque vecino, ha declarado que su personal ha interceptado a pescadores clandestinos y les ha decomisado sus instrumentos. Sin embargo, la legislación, demasiado laxa, generalmente no disuade a los pescadores para que dejen su ilegal actividad.
Obtener huevos fértiles
La limpieza del agua del Hoan Kiém está actualmente en proceso, y si bien algunos temen que un cambio drástico de su entorno dañe a la tortuga, otros consideran que se trata de una buena acción para mejorar su medio ambiente. Empero, varios científicos estiman que a la tortuga no le queda mucho tiempo de vida. “Yo pienso que actualmente vive ya los últimos años de su existencia”, declara Peter Pritchard, fundador de Chelonian Research Institute (una ONG con sede en Oviedo, en Florida, que se dedica a la protección de las tortugas), y autor de un libro sobre esta especie.
Los defensores de los animales esperan que una asociación internacional, que implique al otro macho vietnamita y a la hembra cautiva en China, lograría huevos fértiles. Si se llega a salvar a la especie, no sería una mala idea volverla a introducir en el lago Hoan Kiém, considera Pritchard. “La idea parece una locura, pero, después de todo, hace mucho que ellas viven aquí”.
Sin embargo, sería necesario realizar algunas modificaciones en el lago; por ejemplo, crear una playa de arena alrededor de la Isla de la Tortuga. Según los biólogos, los actuales bancos de hormigón del lago pueden raspar y herir a las tortugas de esta especie. En definitiva, Peter Pritchard está convencido de que la opinión pública vietnamita es capaz de lograr que las cosas se muevan. Después de todo, concluyó, “miles de ojos están puestos sobre el lago”.
Minh Hung, Calvin Godfrey

