Nació en Torreón, Coahuila, el 16 de enero de 1946. Hizo sus estudios profesionales en la Universidad de Notre Dame, en South Bend, Indiana, en los Estados Unidos, por la que es ingeniero mecánico electricista. Ahí mismo estudió la carrera de ingeniero en aeronáutica. Tiene una Maestría en Administración por la Universidad T and I en Kingsville, Texas. Asimismo, ha tomado numerosos cursos de especialización como: “Planeación Estratégica” en la Universidad de Brunel, en Londres, Inglaterra; “Tratamientos térmicos para metales” en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey; “Especialización en transferencia de calor” de la Universidad de Notre Dame y un diplomado sobre “Túneles de viento para aviones de despegue y aterrizaje en corta distancia”.
Cuando estudiante, impartió clases de álgebra como asistente del profesor de matemáticas en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Notre Dame. Ha escrito las siguientes obras, hasta ahora sin publicar: Aereonautical Engineering made simple; Diseño de Planeadores y Diseño de Alas para Aviones de Baja Velocidad.
Él recuerda una ocasión en 1979 cuando acompañado solamente de su hijo de cinco años Juan Celada Garza, volaba un avión de su propiedad de dos motores, marca Piper Navajo, matrícula XBAKY y que había despegado del aeropuerto Del Norte, a las siete de la noche, rumbo a la Isla del Padre en los Estados Unidos y que a tres minutos de vuelo y antes de pasar la sierra de Picachos, a una altitud de aproximadamente 6,000 pies, su hijo, que ocupaba el asiento del copiloto, le decía insistentemente: mira papá, mira, mira.
Al terminar el check-list para estar en ruta y después de avisar a la torre del aeropuerto volteó hacia el lado izquierdo, 30 grados hacia abajo, y se dio cuenta que los seguían 7 luces que se prendían y apagaban intermitentemente. De inmediato lo comunicó al aeropuerto Del Norte, pero le dijeron que no había tráfico reportado. Al avisar a la torre de control del Aeropuerto Internacional Mariano Escobedo, también le dijeron que no había tráfico reportado, ni imágenes en el radar, salvo la suya.
Entonces solicitó autorización para dar una vuelta de 360 grados (completa) e investigar. Al hacerlo, teniendo las luces a 3,000 pies debajo de él, y al bajar “la nariz” del avión las luces se juntaron como en un remolino; se hicieron una sola luz y ascendieron verticalmente hasta que se perdieron de vista.
Después de explicar el fenómeno a las dos torres obtuvo permiso para continuar su vuelo. Esto, dice, no tiene para mí una explicación racional. Pero de lo que sí estoy seguro, concluyó, es que no era una masa de gases ionizados o un globo de análisis atmosféricos.
Siendo estudiante, en 1968 obtuvo su primer trabajo con la Ford Motor Company en South Bond, Indiana, diseñando una nueva suspensión para carritos de golf. Al regresar a Monterrey en 1969, ingresó a la empresa HYLSA como ingeniero de mantenimiento. Después de estudiar una maestría en los Estados Unidos volvió a HYLSA, laborando en el Departamento de Ingeniería. A partir de ahí ha ocupado varios puestos como jefe del departamento de metalurgia; superintendente de laminador en frío; director de planeación HYLSA; director general de la empresa Makrotec; director de planeación tecnológica y director de investigación y desarrollo de HYLSA. Actualmente, y desde 1992, es director de ingeniería de HYLSA.
Desde que era estudiante de profesional ha realizado investigación en las áreas de ingeniería mecánica, ingeniería eléctrica y química. Así, es inventor y coinventor de aproximadamente 100 patentes a nivel mundial, de las que sólo mencionamos: “El proceso de reducción directa sin reformador (ZR)” y “Transporte neumático de fierro esponja caliente”.
Para mayor información del Diccionario Biográfico de Científicos y Tecnólogos:
