Nic Fleming
(Tomado de guardian.co.uk, traducción de Félix Ramos Gamiño).
Una gruesa capa de polución sobre el Océano Ïndico puede estar creando condiciones atmosféricas que propician peligrosos huracanes.
Como resultado de la contaminación, los poderosos ciclones tropicales, que causan elevados números de muertes y daños masivos en las propiedades alrededor del Mar Arábigo, se han vuelto cada vez más comunes, dicen los científicos.
Análisis de la intensidad de los tormentas entre 1979 y 2010 sugieren que gruesas capas de polución han creado condiciones atmosféricas que intensifican el poder de los ciclones e incrementan las posibilidades de que toquen tierra.
Desde 1930 a la fecha, las emisiones locales de fino aerosol se han incrementado en seis veces, debido a los incendios forestales, a la calefacción doméstica y al uso del diesel, por lo que se ha creado una capa de contaminación de tres kilómetros de espesor sobre el Océano Índico.
Es ampliamente conocido el hecho de que el corte de los vientos altos –una gran diferencia entre la velocidad de los vientos cerca de la superficie del mar y los de lo alto de la atmósfera- puede prevenir la formación de tormentas o la intensificación de las ya existentes. El doctor Amato Evan, de la Universidad de Virginia, en Charlottesville, Estados Unidos, y sus colegas, sugieren que la gigantesca nube de contaminación reduce la temperatura de la superficie del Mar Arábigo, que a su vez reduce el corte del viento y propicia la formación de ciclones más poderosos.
“Hemos encontrado una clara relación entre la actividad humana y los cambios en las condiciones atmosféricas, que crean a su vez condiciones favorables para la formación de grandes ciclones tropicales”, dijo Evan. “Desde mi punto de vista, es un gran paso adelante. Todos los análisis que hicimos apuntan en la misma dirección. Sólo tenemos 30 años de datos, pero hemos usado datos de fuentes diferentes, así que tengo la confianza de que nuestros resultados son correctos”.
El equipo de Evan utilizó tres conjuntos de datos de la máxima velocidad del viento de diez ciclones tropicales que se formaron en la región entre 1979 y 1996, y de los diez que se desarrollaron entre 1997 y 2010. El máximo de la velocidad media se incrementó de 23 metros por segundo en el primer período, a 41 metros por segundo en el segundo período. Utilizaron modelos numéricos para desarrollar su teoría y descubrir las causas subyacentes. El estudio dejó en claro que el corte del viento había bajado de un promedio de 11 metros por segundo en el período 1979-1996, a ocho metros por segundo en el período 1997-2010.
Los cinco huracanes más poderosos, que excedieron los 50 metros por segundo, ocurrieron desde 1998. En ese año, un ciclón mayor ocasionó miles de muertes y la inundación de numerosas minas de sal en la India.
Desde entonces, otros grandes ciclones han tocado tierra y causado pérdidas de vidas humanas y daños en propiedades por billones de libras esterlinas en Pakistán, Irán y Omán.
“Las tormentas más intensas tienen una mayor duración, por lo cual aumenta la posibilidad de que toquen tierra”, dijo Evan.
El doctor Ryan Sriver, de la Universidad Estatal de Pennsylvania, en los Estados Unidos, dijo que aunque la investigación arrojó mucha luz necesaria en el tema, los resultados deben interpretarse con cuidado. En un artículo publicado junto con la nueva investigación en la revista Nature, Sriver dijo: “Ésta es una muy pequeña cantidad de eventos para usarlos como base para estimar las tendencias del clima”.
