Bioeconomía agroalimentaria, una prioridad mundial

Spread the love

Licenciado Fabrice Salamanca

Vicepresidente Corporativo de Grupo Danone

Voy a empezar con un panorama que, desde mi perspectiva, no tiene nada de halagüeño, y tiene que ver con los retos de la alimentación en relación con el cambio climático y el crecimiento poblacional. En el caso de la alimentación mundial, tenemos que hablar del efecto del cambio climático y de qué ha pasado con la reciente recaída en la crisis alimentaria; porque en 2007 y 2008, sufrimos la llamada crisis alimentaria y una subida importantísima en el precio de los alimentos; y a partir de finales del año pasado y sobre todo en el primer semestre de 2011, volvimos  a ver un incremento importante en los precios.

MIL MILLONES DE DESNUTRIDOS

¿A qué se deben estos efectos? La crisis alimentaria se presentó en 2007-2008 con el incremento mundial de personas con desnutrición. Según las cifras de Naciones Unidas, se dio un incremento brutal, que se estabilizó en 2010, pero que hoy nos vuelve a preocupar a todos. Hoy estamos hablando de que más de mil millones de personas en todo el mundo padecen de desnutrición; en América Latina y el Caribe, hay 53 millones; 265 millones en el África Subsahariana, y en el área de Asia Pacífico, 642.

¿Cuáles son las perspectivas a futuro? Estamos creciendo más rápido de lo que quisiéramos; este año superamos los siete mil millones de personas, y la cifra optimista, de Naciones Unidas hacia el 2050, es que creciéramos a nueve mil millones; hoy, las expectativas están en que vamos a ser nueve mil 700 millones de personas.

 

Eso va a generar presiones importantes en relación con la tierra cultivable per cápita; tenemos que pensar que, en el planeta, la superficie a la que podemos echar mano para la producción de alimentos es limitada, simplemente por la razón espacial, y muy presionada por la cuestión del cambio climático.

 

De 1970 al año 2000, el 63 por ciento de la superficie era rural, y sólo 37 por ciento, urbana; en el año 2000 estábamos prácticamente mitad y mitad, 53 por ciento rural y 47 por ciento urbana; para 2030, va a ser 60 por ciento urbana y 40 por ciento rural; y la superficie per cápita de tierra cultivable ha disminuido de forma brutal, pues ha pasado de poco más de 0.40 hectáreas por persona a alrededor de 0.10.

 

EFICIENCIA ALIMENTARIA

En cuanto a la eficiencia para producir más alimentos, tenemos que de 1983 a 1992, tuvimos un incremento promedio en las cosechas de 1.52 por ciento al año, y esto con distintas innovaciones: en primer lugar, con la mejoría genética de las semillas, ya sea con marcadores moleculares o con fitomejoramiento convencional, o ya sea echando mano de la ingeniería genética.

 

Empero, la demanda se mantenía en un aumento anual del 1.18 por ciento. Ahora tenemos que, en la última década, el incremento en la demanda de los granos básicos ha crecido en 3.4 por ciento, y nosotros seguimos avanzando poco a poco en lo que podemos producir. ¿Qué quiere decir esto? Que nos estamos quedando cortos en nuestra capacidad de producir alimentos y de generar mayor producción de cosechas frente a la demanda que tenemos, y lo vemos en el comportamiento en la demanda de tres granos básicos: el maíz, el trigo y la soya. El comportamiento ha sido de un constante incremento, muy importante, en la demanda. Y luego vemos que estamos en el peor momento de los inventarios mundiales de la historia. Es decir, en maíz, trigo y soya, estamos históricamente con los inventarios más bajos en el mundo.

 

Y, si vemos otra vez el lado de la demanda, hacia 2030, según cifras de la Bolsa de Granos de Chicago, el incremento va a ser del 76 por ciento sobre la demanda actual de maíz; de 40 por ciento en el trigo; de 125 por ciento en soya, y de 102 por ciento en arroz.

 

Pasemos al tema de la dependencia de los países de la ayuda del exterior. Los países en vías de desarrollo, en 1990, importaban, de los países desarrollados, en promedio, un 42 o 45 por ciento de los alimentos que necesitaban; empero, en los países desarrollados, hoy en día, el área de tierras cultivables ha disminuido de 1961 a 2007; el área de pastizales se ha mantenido más o menos igual, y se ha incrementado el área de bosques.

 

En los países en vías de desarrollo, sus tierras cultivables se han incrementado de manera muy importante; se han incrementado las áreas dedicadas a pastizales, y dramáticamente han ido perdiendo bosques. Esto es el tema del crecimiento de las clases medias en los países llamados emergentes, y esto ha tenido una incidencia importantísima en los patrones de consumo de los distintos países.

 

CRECIMIENTO DE LA CLASE MEDIA

Esto es, las clases medias de China, India, México, Brasil, han tenido un crecimiento importante, y esas clases medias cambian totalmente sus hábitos alimenticios. Ahora quieren carne, pollo, leche; es decir, demandan proteína animal, que requiere de alimentación vegetal para generar esa proteína animal. Y esa demanda hace que si los chinos empiezan a comer carne de pollo un día, y se dedican a pedir carne de pollo y a tener el dinero para pagarla, habrá una escasez mundial de carne de pollo o de res o de cerdo. Tenemos que estar atentos a ese grupo de consumidores y a esa demanda que habrá que atender a futuro. Se ha incrementado el consumo mundial de carne y de huevo, por este cambio de hábitos alimentarios de la dieta de la población. Y si comparamos con los cereales, raíces y tubérculos, el consumo de éstos ha disminuido.

 

En el caso del consumo de carne, en el año 2000, en Asia Central y en el norte de África, era de 20 kilos de carne per cápita al año; en Asia Pacífico, de 28; en América Latina, 58, y en Europa, de 83. Para 2050, según el USDA, África y Asia Central van a pasar de 20 kilos a 33; Asia Pacífico, de 28 a 51 kilos; América Latina, de 58 a 77, y Europa se va a mantener igual. En el caso de África Subsahariana, se va a duplicar el consumo, y eso va a significar una presión muy importante para el sector primario de producción de granos básicos, con lo que se engorda este sector pecuario.

 

Por otra parte, en 2004-2005 vivíamos en una Jauja brutal, pues nunca antes en la historia habíamos tenido precios tan bajos en los alimentos; eran muy baratos los granos básicos y, en el caso del maíz, llegamos a estar por debajo de los 80 dólares la tonelada, que son los precios pagados al productor, para llegar hasta los 165, en lo peor de la crisis de 2008. Pero, para los que creían que la crisis de 2008  ya no iba a regresar con igual fuerza, pues en lo que se refiere a precios está peor; es decir, los precios del maíz, ya los superaron; en el caso del sorgo, hubo 52 por ciento de incremento en 2004-2005; en 2011, 67 por ciento de aumento; la cebada si bajó.

 

En cuanto a la población y el cambio climático, ¿qué va a pasar con el tema de la sequía en distintas regiones? La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico estima que, en 2005, dos mil 837 millones de personas vivían en países que tienen una condición de sequía severa; 794 millones vivían en países con sequía media; 835 millones en países con sequía baja, y dos mil millones de personas en países que no padecían sequía.

 

La transformación que vamos a tener para 2030 es que el 44 por ciento de la población que hoy vive en países con sequía severa, va a pasar de dos mil 837 millones a tres mil 900 millones; en sequía media, vamos a pasar a mil 368 millones. Así, van a cambiar las condiciones para cultivar, además de que la tierra arable es cada vez más escasa, y por tanto estaremos en condiciones más difíciles para tener productividad interesante.

 

CAMBIO EN EL COMPORTAMIENTO

DE LAS PRECIPITACIONES

Según un mapa del doctor Carbonell, consultor de Naciones Unidas para el tema de las precipitaciones en el mundo, entre los países que más van a sufrir transformación en sus precipitaciones, tenemos los casos de México y Estados Unidos, Brasil y Argentina, que han sufrido en los últimos dos años por las sequías más severas, y tenemos el caso de Australia, pues es muy conocido que siempre ha avanzado la sequía por allá; y hay países que salen ganando con el cambio climático, como son los rusos, en toda la parte de Siberia, donde no se podía cultivar nada por los climas tan extremos. En términos de fertilidad de las tierras, habrá seria afectación en México y en el sur de los Estados Unidos; África va a seguir devastado, y Brasil se puede ver afectado.

 

El 70 por ciento del agua dulce en el mundo se utiliza para la agricultura; en México es el 78 por ciento, y está calculado que para 2050 se va a requerir un 42 por ciento más del agua que ya tenemos hoy para los distintos usos: para uso industrial, eléctrico, uso domestico. La OCDE estima que, con la mejora de cultivos, con la mejora biotecnológica, disminuya el consumo de agua en la agricultura; y así tiene que ser, porque si no, no habrá manera de tener disponibilidad para el uso doméstico, para la generación eléctrica y para el uso industrial.

 

En cuanto a la distribución de los suelos en México, de acuerdo a la Secretaría de Medio Ambiente, el 17 por ciento es de agricultura; el 7 por ciento se degrada por la deforestación; el 17 por ciento, por el pastoreo. La actividad agropecuaria es la que más incide en modificar la calidad de los suelos de nuestro país, y en mayor medida la urbanización y la actividad industrial. Una de las recomendaciones que hace la FAO es que los países busquen por lo menos producir un 75 por ciento de sus alimentos, pues resulta estratégico que la mayoría de lo que comes, tú lo produzcas, o por lo menos los alimentos que son más sensibles para la dieta de tu población.

 

IMPORTACIÓN DE GRANOS EN MÉXICO

Hoy, por esta dependencia alimentaria, México importa anualmente 60 mil millones de pesos de granos básicos, principalmente maíz. De nuestro consumo total de 30 millones de toneladas de maíz, el 32 por ciento lo tenemos que importar de los Estados Unidos. ¿Y qué es? Pues maíz transgénico, y ése es el que nos comemos. El problema es que esa dependencia se ha incrementado. En el año 2000, importábamos menos de cinco millones de toneladas; hoy, estamos en el orden de los diez millones, y la tendencia es que en 2020 lleguemos a los 15 millones, y ahí vamos.

 

Entonces, en esta discusión de si se permite o no el uso de biotecnología en maíz, hay un falso debate, desde mi punto de vista. ¿Por qué? Porque la Ley de Seguridad de los Organismos Genéticamente Modificados fue aprobada prácticamente de manera unánime. La votaron todas las fracciones parlamentarias: PRI, PAN, PRD, PT; hasta el Verde Ecologista la votó; pero dentro de eso establecieron que solamente en las regiones de México que no sean centros de origen y diversificación en maíz; es decir, donde no tenemos maíces criollos, donde no tenemos parientes silvestres del maíz, como el teocintle.

 

Hoy tenemos que, por segundo año, se están haciendo pruebas experimentales con maíz genéticamente modificado en seis estados de la república, y se están haciendo de manera normal. La Universidad Autónoma de Sinaloa, la Universidad Autónoma de Nuevo León participan en los ensayos. Un profesor de aquí es el encargado de los ensayos en Tamaulipas con maíces transgénicos, y creo que ahí se va demostrando qué potencial pueden tener.

 

NECESARIO ABRIR EL DEBATE

Yo creo que va a ser interesante abrir el debate y decir que en algunas regiones donde no se siembran maíces criollos, donde no hay ningún riesgo de polinización cruzada con parientes silvestres, que se permita, porque en Sinaloa, desde hace 30 años, se siembran maíces híbridos, genéticamente mejorados, por métodos convencionales. Ahí, encontrar un maíz criollo es encontrar una aguja en un pajar, y claro que los hay en la sierra y en otros lados pero, me refiero a las zonas productoras. Creo que es un tema muy interesante de debate, y en México ese debate debería ya ser superado. No se trata de sembrar todo el país con maíz transgénico o no sembrarlo en ningún lugar. Se trata de sembrarlo en zonas permitidas, con una vocación altamente productiva, y conocemos esas zonas maiceras.

 

En cuanto a productividad, en Sinaloa, antes de los aguaceros de enero y de lo mal que les fue con las inundaciones y con la pérdida de producción, y ahora con problemas de sequía, estaban ya en once toneladas de maíz por hectárea, contra lo que en promedio se produce en el país, que son tres toneladas o menos; 2.8 toneladas es el promedio por hectárea; Sinaloa está en 11 o 12.

 

EL PORQUÉ DE LA BIOTECNOLOGÍA

Y bien, ¿por qué la biotecnología? El doctor Laclette lo dijo con detenimiento: la biotecnología tiene más de 30 años de uso, gracias al salto brutal cualitativo que fue el descubrimiento del ADN, por Crick y Watson. El ADN tiene distintos usos que ya conocemos, con muchos productos en el mercado. El primer producto reina fue la insulina sintética humana, que utilizan millones de pacientes diabéticos. Pero tienen también desarrollo de vacunas, plásticos cien por ciento biodegradables, para remediación de suelos, cultivos resistentes a plagas, etcétera.

 

¿Qué nos ha permitido la tecnología agrícola? En primer lugar, aumentar la productividad de los cultivos; en segundo lugar, reducir los costos. Si uno le pregunta a un agricultor cuál es el mayor problema al que se enfrenta, dirá que son los costos de producción, ya sea costo de mano de obra, el costo de la gasolina o del diesel para los tractores;  ya sea el costo de la semilla, pues las semilleras apalican incrementos de precios muy altos. Entonces, el atacar ahí hace viable la actividad agrícola futura.

 

Cumplimos ya 15 años de uso comercial de la biotecnología; el 56 por ciento de los beneficios económicos fueron por incrementos de productividad, y el 44 por ciento fueron por una reducción de costos, que tiene que ver con una agricultura de cero labranza; es decir, agricultura de conservación, sin tener que remover la tierra, pues esta última es una actividad que se sigue realizando con frecuencia y que no es nada buena para conservar los nutrientes de los suelos.

 

MENOS PLAGUICIDAS

La reducción de plaguicidas es muy importante, y lo es también la preservación de bosques. Hubiéramos necesitado, en estos 15 años, 95 millones de hectáreas adicionales para producir el mismo tonelaje de alimentos, si no hubiéramos utilizado los cultivos biotecnológicos. Una cuestión importante que se debe prevenir es que no se eche mano a reforestar, porque no tenemos tierra arable disponible, y hay que hacer más productiva la que ya se tiene.

 

Éste es el tema de la disminución de plaguicidas en Estados Unidos, asociados a la producción de maíz. El uso de herbicidas, de 1994 a 2006, ha ido bajando; la disminución en el uso de insecticidas ha sido brutal, y eso tiene un efecto en la fauna benéfica; por ejemplo,  la que está en los cultivos, y de eso no se habla. Por eso muchas veces se habla de los riesgos asociados a los cultivos biotecnológicos y no de los riesgos asociados al manejo convencional de cultivos; es decir, a utilizar litros y litros de insecticida, que es lo que sucede en México con muchos jornaleros.

 

Las cifras de enfermedad de los jornaleros en Sinaloa y en Sonora es brutal, porque no aplican agroquímicos con protección, y además se hace abuso de estos agroquímicos, y ahí hay algo de lo que podemos echar mano en términos ecológicos y de salud para los trabajadores del campo, pero también en términos de reducir los costos.

 

El doctor Laclette ya mostraba cómo México está en el lugar 17, y cuáles son los países que más han crecido. Brasil está ya, por segundo año, en el segundo lugar mundial; y Argentina, la India, Canadá, China, Paraguay, Paquistán han progresado de manera importante. Es una decisión estratégica que la India, Brasil y China estén en esos lugares. No es casualidad. Se dieron cuenta de lo estratégico que era cambiar.

 

En América, los países más poderosos en esto son vecinos nuestros o competidores, como Brasil y Argentina. Brasil ya está en 25 millones 400 mil hectáreas. Brasil, además, superó ya a los Estados Unidos como el segundo productor mundial de soya. El primer productor mundial de soya es China, por razones obvias de tamaño y tradición; el segundo era Estados Unidos, y ya Brasil superó a los Estados Unidos.

 

En México, tenemos el algodón, la soya y experimentalmente el maíz. El algodón sigue en una etapa; la ley establece tres etapas de siembra: una etapa experimental, que una vez que se validan los resultados en esa etapa convencional, que tiene muchas medidas de aislamiento, llamadas medidas de bioseguridad. Si esos resultados prueban que esa tecnología es útil, pasa a una fase piloto, en la que uno escala la tecnología, y en lugar de hacer ensayos de dos hectáreas, se hace un ensayo en condiciones comerciales, de 20, 30, 40 hectáreas, para ver la tecnología en una extensión más realista.

 

Si eso se da bien en términos de rendimiento, de que controlen la plaga o para lo que fueron diseñados, se pasa a una etapa comercial, que ya se puede sembrar. La soya lleva 15 años en etapa piloto y ahí está bien, gracias. Hoy se siembran como 15 mil hectáreas de soya, y son las mismas que se sembraron cuando empezó la piloto y ahí se quedó. En el caso del algodón, las buenas noticias son que desde el año pasado se llegó a la etapa comercial, y el algodón está teniendo un empuje brutal, porque además tenemos buenos precios. La tendencia de buenos precios, por la escasez de fibra, es muy buena, y, en algodón transgénico, México tuvo el año pasado 140 mil hectáreas; este año es probable que llegué a las 200 mil. El algodón está recuperando su fuerza, y es importante señalarlo

 

ESPAÑA, EL MAYOR  PRODUCTOR DE MAÍZ GM

En Europa, España es el mayor productor de maíz genéticamente modificado. Los demás países han avanzado muy poco. Europa llevaba mucho tiempo sin aprobar cultivos transgénicos, pero llegó una empresa alemana con una papa transgénica, y en tiempo récord de tres meses le dieron el permiso, y está sembrando, y qué bueno, porque es papa para un uso industrial y eso hizo que Alemania, Suecia, le entraran al tema.

 

El caso de Sudáfrica es impresionante. Después de México, es el país que más maíz consume per cápita. Ellos entraron en el tema, y de un país que tenía que importar grandes cantidades de maíz, pasó a ser un país exportador de maíz. Si vemos la parte de la superficie, llegamos casi a 150 millones  de hectáreas, con esta distribución en los cultivos reina GM: 31 por ciento es maíz, 49 por ciento soya, 14 por ciento algodón, canola y otros cultivos.

 

CULTIVOS BIOTECNOLÓGICOS

En otro rubro, el 59 por ciento de la población mundial vive en países que utilizan cultivos biotecnológicos. Por eso les decía que esa decisión no es casual. Ahí hay ya una apuesta en términos de países industrializados versus países en desarrollo, y ya son mayoría en los países en desarrollo. Hace cinco años, era una tecnología de países desarrollados, era una tecnología de Canadá, de Estados Unidos, y ahora no.

 

En México, ya les decía el caso del algodón, en 140 mil hectáreas el año pasado; soya, 16 mil; de maíz se sembraron 64.5 hectáreas en experimental, en maíz transgénico, en seis estados. A ver si se pueden sacar los primeros permisos piloto de maíz. Al día de hoy, hay 97 cultivos transgénicos aprobados para consumo humano, y están aprobados porque los importamos; y hay 3 de tomate, 3 de papa, 24 de algodón, 4 de canola, 7 de soya, 43 de maíz, etcétera. ¿Dónde los encontramos? Pues, en uso industrial, en uso directo, en granos, frutas, en la agroindustria y están en aceites vegetales, en aderezos, en atoles, bebidas de soya, fórmulas infantiles de los niños, yogures, pastas, mermeladas, mayonesas, etcétera.

 

¿Qué pasará a futuro? En la investigación y desarrollo con cultivos genéticamente modificados, y en general con los alimentos, tenemos que tener cada vez más presente al consumidor. Si en la primera generación de cultivos iban necesidades muy claras  del agricultor, como tolerancia a los herbicidas, protección contra los insectos, maduración retardada, inmunidad a virus, todo eso ha sido un grave problema para comunicar el tema de la biotecnología agrícola, y es un grave problema porque el consumidor no ve un gran beneficio.

 

¿Cuál es el Paid blind de las empresas? A futuro, en el caso de BASF, en alianza con Monsanto, está el algodón y el maíz con mejor absorción del nitrógeno; el maíz resistente a sequía, que se lanza comercialmente el año que entra; frutas y verduras con mayores nutrientes; arroz resistente a plagas.

 

Ya para cerrar, les diría que hay un estudio muy interesante que salió en la revista NATURE, de Alexander Stein y de Rodríguez Cerezo, donde se analiza cómo va a estar el compuesto de productos biotecnológicos hacia futuro, y éste es el mix que vamos a tener en algodón, soya, maíz, canola, y otros cultivos; cómo van a ir creciendo. Ellos calculan que, comercialmente, se sembrarán 120 distintos cultivos transgénicos para 2015, y ésa es la tendencia que podríamos esperar.

 

Nada más cerraría con una frase del doctor Norman Borlaug, el “Padre de la Revolución Verde”, que apoyaba que esto avanzara más rápido: “Llévenselo al agricultor; cualquier tecnología hay que llevársela  al agricultor, y él es el que va a definir si pasa o no el cernidor de si sirve para algo o no, ya que a él le toca la difícil lucha de producir los alimentos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top
Spread the love