La ambiciosa y acaparadora Política Exterior Estadounidense: período de Post Guerra.

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Cinthya Araiza

La Guerra Fría, periodo en el que el mundo presenció un nuevo orden mundial basado en aspectos sociológicos; tanto el neoliberalismo como el neorrealismo se cuestionaron los efectos y los problemas del periodo de Post Guerra, que sólo podrían ser explicados por los críticos y los pensamientos reflexivos sobre la manera en que ahora, se vería al sistema internacional y  a sus nuevos actores. Un orden mundial bipolar que dividió al mundo por dos razones: las diferencias ideológicas y las tensiones entre los dos actores principales, la URSS (comunismo) y USA (bloque occidental ó capitalismo); la política exterior de ambas naciones se enfocaba meramente al dominio del Sur o Periferia.

Durante este periodo, Estados Unidos adoptó varias estrategias de política exterior; siempre de Containment ó Contingencia, cuyo objetivo, en principio de tipo militar, era el de evitar que el comunismo se expandiera, pues representaba una amenaza al statu quo (capitalismo) Para EEUU, había posibilidades de que la URSS aprovechara los vacios de poder que la devastadora Segunda Guerra Mundial dejaron. Dichas estrategias fueron siempre y sin duda alguna armas de doble filo, pues eran extremadamente caras y nada flexibles; las deficiencias se dejaron ver pronto. Evidencia de ello fue la guerra de Corea, que a pesar de que sí prevaleció el tan buscado statu quo, el costo de vidas y el dinero invertido no justificaron a tan limitado objetivo.

Tras aceptar el fallo de la contingencia, Washington decidió modificar su política exterior; el objetivo anti comunista prevaleció pero su mejor arma cambió, esta vez utilizarían armamento nuclear (massive retalietion) esto con el objetivo de demostrarle al mundo cuán grande era su capacidad nuclear. Se creyó que con armamento nuclear masivo como represalia, el enemigo evitaría una posible expansión, sin embargo, una vez más falló. La Guerra de Indochina comprobó lo difícil que es intervenir en asuntos interiores ó nacionales, en movimientos de independencia nacional como lo fue en este caso; en consecuencia, EEUU tuvo que abstenerse del posible ataque lo cual le demostró al enemigo que la amenaza, jamás fue amenaza. Por lo que “El momento de una nueva administración y una nueva estrategia ha llegado”[1].

Durante los años 60s, y después de las “estresantes” elecciones presidenciales, la Guerra anti colonial de Vietnam tenía al gobierno estadounidense preocupado, por lo que este, optó por brindar su apoyo económico. Vietnam era una nación dividida en Norte y Sur (Capitalismo y Comunismo) así que una vez más el interés por involucrarse, era sólo para prevenir que el Sur de Vietnam, el lado comunista se expandiera e invadiera al Norte. Se involucró no sólo económicamente, sino que para 1965 las tropas norteamericanas y unidades de combate ya invadían al país. La Guerra resultó ser la más sangrienta y devastadora en la historia de los EEUU, pues murieron cerca de 60,000 soldados norteamericanos y casi 2 millones de vietnamitas. Muchos aun se preguntan  si esto fue un efecto idealista para proteger a Vietnam de un gobierno comunista y totalitario ó sólo ambición de poder.

La política exterior de EEUUAA en el periodo de Post Guerra fue tan insistente y constante; siempre con el afán de ganarle terreno a su poderoso “enemigo” ó más bien a su archienemigo (de ese entonces) la URSS. Cuba sufrió de la condena y aislamiento del Sistema internacional debido a que después de la Revolución Cubana, la victoria fuera a ser del comunismo. Gracias a la estrategia latinoamericana de la Alianza para el Progreso, tan acaparadora e idealista como su exponente EEUU, Cuba quedó excluido de la OEA. Con ella, los 20 estados miembro- a excepción de México– excluirían a Cuba debido a su malévolo gobierno socialista; además se romperían lazos comerciales y de todo tipo-por completo-. Esta estrategia obviamente tenía su recompensa, los estados latinos tendrían un apoyo económico incondicional por parte de EEUU, siempre y cuando ellos colaboraran y aceptaran las condiciones de la política exterior anti comunista.  “Ingenuamente”, EEUU se sentía con la plena responsabilidad de defender a las naciones más desvalidas (la periferia) del monstruo comunista ó más bien de un cruel y mal gobierno comunista.

 


[1] Ojeda, M. “México y la política exterior de los Estados Unidos”. Colegio de México A.C., 2006, page.47

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