Ingeniera Claudia Ordaz
Lo
s romanos hicieron de la palabra el mito; del cuestionamiento, la retórica, y de la sabiduría, la filosofía. Al contrario de otras filosofías en Europa, al hombre romano no le obsesionaba la idea de la creación del universo o el origen de la vida; lo que lo intrigaba, y es su gran aportación al mundo moderno como al de antaño, es la filosofía y la ética. Los romanos se interesaban por el comportamiento del hombre; de esta ciencia nacieron las vertientes de la sabiduría romana todavía vigente en la actualidad: epicureismo y estoicismo. Esta última tiene sus bases en el “logos” –o mente – de la que tiene parte todo ser humano, y que cree que la finalidad de la vida es la felicidad, que consiste en la virtud; es decir, en la conformidad de la acción humana con las leyes de la naturaleza, que no son más que el orden divinamente impuesto al mundo, y que predica la sociabilidad natural del hombre. Desenmarañando la mente humana fue como surgió uno de los más grandes filósofos romanos y representante del estoicismo: Séneca.
BRILLANTE CARRERA POLÍTICA
Séneca tuvo una vida interesante, una sofisticada educación y una brillante carrera política. En tiempos de Calígula tuvo problemas; en tiempos del emperador Claudio, fue desterrado a Córcega, y en tiempos de Nerón, Séneca desempeñó un gran papel como consejero del emperador. Fue prácticamente él quien gobernó los diez primeros años del reinado de Nerón. Cuando el emperador empezó a prescindir de él, se retiró a la vida privada. Fue acusado de pertenecer a la conjura de Pisón, por lo que lo sentenciaron a muerte y terminó suicidándose. Séneca incursionó en diversos géneros de la literatura, pero su legado básicamente fue en los terrenos de la filosofía. Su filosofía estoica se divide en cuatro grandes bloques:Consolaciones: Escribió tres, dos dedicadas a amigos que pasaban por circunstancias altamente adversas. En ellas les da sabios consejos para que no les falte el ánimo. Son las dirigidas a Polibio y a Marcia. La tercera es la dirigida a su madre Helvia, para confortarla de su pesar por el destierro del filósofo a Córcega. Diálogos: Son pequeñas obras, que no son propiamente diálogos, sino ensayos sobre problemas de moral. Los temas tratados en ellos son muy variados, desde cómo debe ser la clemencia de los gobernantes, hasta cómo debe el sabio aprovechar su tiempo de ocio; los títulos de dichos diálogos son: De providentia; De constantia sapientis; De ira; De vita beata; De otio; De tranquillitate animi; De brevitate vitae; De beneficiis; De clementia. Naturales quaestiones. Son siete libros dedicados a Lucilio, en los que realiza, a la luz de la filosofía estoica, un examen de los fenómenos naturales. Más que una obra científica es un tratado filosófico en el que su propósito era encontrar en la naturaleza un fundamento para la ética estoica y exponer su concepción sobre la divina providencia. Epístolas morales (cartas a Lucilio). Son 124 cartas distribuidas en diez libros, que si bien tienen un destinatario al que Séneca alude en todas ellas, van destinadas a un público más amplio.Constituyen un verdadero tratado de dirección espiritual.
DEBE EL SABIO ENSEÑAR A LOS DEMÁS
Para Séneca, la filosofía no es sólo una búsqueda desinteresada de la verdad, sino el profundo deseo de vivir conforme a la verdad y a la naturaleza. Aunque todos los hombres necesitan de la filosofía, no todos pueden dedicarse a ella; por eso es obligación del sabio enseñar a los demás. La misión del intelectual es buscar no sólo su propia perfección, sino también la de los otros. Sólo la vida de acuerdo con la verdad hace al hombre libre y semejante a Dios; idea que está muy cercana a la frase evangélica Veritas liberavit nos.Las constantes en su filosofía son ideas que giraban en torno a la esencia y a las pasiones del hombre, como lo son: el dominio espiritual sobre los reveses de la fortuna, la placidez del ánimo, reivindicando los tres pilares estoicos de la firmeza: alegría, prudencia y voluntad; el desprecio por la riqueza; la dignidad individual del ser humano sólo por el hecho de serlo; el rechazo a la ira, la angustia y el aburrimiento; sobreponer el alma al cuerpo, y la idea férrea de Dios como mente del Universo, y de la Providencia como un espíritu divino que revive en el hombre. Hombre de la Roma antigua, filósofo de tiempos antiguos pero que sigue tan actual en nuestro mundo tan agitado, merece una lectura introspectiva y retórica de sus textos. No sólo es de admirar el estilo elegante de su pluma, sino ante todo sus ideas, que hoy por hoy no pasan de moda. Criticado y admirado en su época, ha sido de enorme influencia para las mentes más brillantes de Occidente.
