El ejército de robots desembarca

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Muy pronto, decenas de miles de autómatas estudiarán todos los mares del globo. Por lo menos, éste es el ambicioso proyecto lanzado por una compañía norteamericana

Por Quentin Hardy, de The New York Times

(Tomado de Courrier International, traducción de Félix Ramos Gamiño).

DE SUNNYVALE, Californie.

James Gosling quiere poner en red todos los océanos del mundo. Actualmente, trabaja en la creación de una gigantesca flotilla de robots, capaces de desplazarse sobre los océanos y de recopilar todo tipo de datos sobre las condiciones climáticas en la presencia de hidrocarburos. Con el tiempo, estos datos permitirán reducir de manera considerable los costos de las actividades marinas.

Si el proyecto tiene visos por lo menos de ambicioso, habrá que recordar que James Gosling es nada más y nada menos que el inventor del Java, uno de los lenguajes informáticos más utilizados en el mundo, y subrayar que la sociedad para la cual trabaja, Liquid Robotics, ha invertido un presupuesto de 40 millones de dólares -30 millones de euros- en la misión oceanográfica.

Esta empresa del Silicon Valley produce el Wave Glider, un robot marino, del tamaño de una tabla de surf. Dotado de un sistema de propulsión que aprovecha el movimiento de las olas, y equipado con dos panales solares para alimentar sus circuitos, el Wave Glider surca lentamente los océanos mientras registra los datos. Para empezar, éstos son almacenados en chips electrónicos de bajo consumo de energía, y, después, enviados por satélite o por teléfono celular a potentes computadoras, para ser analizados.

“Desde luego que no es fácil hacer funcionar una computadora en medio del océano, pero resulta interesante en extremo”, se entusiasma Gosling, responsable de software en Liquid Robotics. “Los océanos cubren tres cuartas partes de nuestro planeta, y sin embargo siguen siendo un misterio”.

La empresa espera poder lanzar decenas de miles de robots marinos, capaces de operar en red. Equipados con receptores y sistemas informáticos que permiten lanzarlos a los océanos, podrán servir en el plan de estudios que se prolongará varios años.

Liquid Robotics ha vendido ya Wave Gliders a la agencia norteamericana encargada del estudio de los océanos y de la atmósfera, National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) por la cantidad de más de cien mil dólares. Desde 2009, la empresa ha fabricado cerca de 70 robots, la mayor parte de ellos destinados a la industria petrolera y a científicos especialistas en los medios marinos, y puede producir unos 40 cada tres meses.

Otras compañías, por ejemplo iRobot [sociedad de robótica de Massachusetts, ampliamente conocida por sus aspiradoras robot Roomba], igualmente fabrican robots marinos equipados de receptores –como el Seaglider-, pero éstos sirven más bien para realizar trabajos submarinos y no están destinados a funcionar en red. Dado que los Wave Gliders se comunican entre sí, pueden pedir a otros robots que se les unan para cumplir una misión: medir la extensión de una marea negra o de una colonia de algas; identificar determinadas corrientes marinas para alertar a los barcos, que en esta forma ahorrarán combustible, explica Gosling.

Para ello, los robots deberán ser capaces de navegar de manera autónoma. En la actualidad, los robots son dirigidos en grupos de diez o quince, desde tierra, un método que Gosling juzga primitivo. “Son útiles que datan de la edad de piedra, subraya. Si un robot encuentra un barco, debe ser capaz de arreglárselas por sí mismo”.

Existen, sin embargo, otros peligros. Por ejemplo, un robot fue atacado por un tiburón y pérdió uno de sus receptores, aunque finalmente pudo regresar a la base. En noviembre del año pasado, la empresa puso en marcha una gran campaña de sensibilización, por lo que lanzó al agua cuatro robots para una travesía por el Océano Pacífico. Dos robots tenían Tokio como destino, y los otros dos, Sidney. Liquid Robotics pondrá los datos que se obtengan, a la disposición de los internautas, y recompensará al que proponga la más innovadora utilización de los mismos.
Los robots se desplazan a una velocidad de 1.5 nudos, gracias a paletas submarinas unidas a sus cuerpos por una barra de aproximadamente seis metros de longitud. Parecidas a hojas de persiana, estas paletas se hacen hacia arriba cuando una ola levanta al robot, y descienden una vez que la ola ha pasado, lo que permite el avance del robot. Cuando el oleaje es muy fuerte, el robot pasa bajo la superficie del agua, a través de las olas, a la manera de los sufistas. El próximo reto para el Wave Glider será el de sobrevivir a un huracán.

 

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