¿Estará por llegar al mercado el primer riñón artificial implantable?

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Juan Lauro Aguirre

rinonartificialEl riñón artificial es un sistema que sustituye la función de los riñones en caso de insuficiencia renal aguda o crónica.

Los riñones sanos eliminan de forma continua sustancias tóxicas, sales y otros elementos que son dañinos para el organismo. Disueltas en el agua contenida en el cuerpo, estas sustancias son excretadas en forma de orina. Cuando por enfermedad o accidente los dos riñones dejan de cumplir esta función durante un tiempo limitado (fallo renal agudo), o bien de forma definitiva (fallo renal crónico), se hace necesario reemplazar la función de los riñones mediante un proceso artificial llamado diálisis, palabra que significa depuración, en la que se saca la sangre del paciente, se limpia en una máquina destinada para este propósito para finalmente devolverla al torrente sanguíneo. Los pacientes crónicos son sometidos a un programa de diálisis, que idealmente termina después de un tiempo no muy prolongado, para lo cual es necesario que se haya localizado un riñón adecuado para ser trasplantado. En tanto no se encuentre un riñón idóneo, el paciente debe seguir el tratamiento, en la actualidad  puede realizarse sin excesivas complicaciones durante un periodo de tiempo prácticamente ilimitado.

Desde los años 1970 se utilizan los riñones artificiales, que han sido perfeccionados considerablemente a lo largo del tiempo transcurrido desde su aparición. La diálisis por este sistema se denomina hemodiálisis (hemo en griego significa «sangre»). En este procedimiento se crea un circuito externo a través del cual fluye la sangre corporal. Mediante un filtro se extraen las sustancias que interesa eliminar del organismo, y a continuación la sangre vuelve al cuerpo. Después de unas cuatro horas de tratamiento la concentración de estas sustancias en el cuerpo ha bajado suficientemente, de manera que el paciente puede volver a realizar su vida normal. Deberá volver a los dos o tres días, ya que para mantener el cuerpo en las debidas condiciones, es preciso que se someta a la hemodiálisis tres veces por semana durante unas cuatro horas cada vez.

En septiembre de 2010 se dio a conocer la noticia que un grupo de científicos de la Universidad de California en San Francisco (UCSF), presentó el primer prototipo de un riñón artificial que podría ser implantado en un ser humano en un futuro cercano.

En la construcción del riñón artificial (actualmente del tamaño de una mochila) se utilizaron diversos sistemas micro-electromecánicos especialmente diseñados por el grupo de científicos formado por ingenieros, biólogos y médicos de diversos países del mundo. Todo este grupo ha sido liderado por Shuvo Roy del Departamento de Ingeniería y Ciencias Terapéuticas de la UCSF.

A diario son miles las personas que deben realizarse la diálisis, con el objetivo de extraer las toxinas que el riñón no es capaz de eliminar de manera natural. Este procedimiento en ningún caso permite curar al paciente, por lo que la única alternativa disponible actualmente para lograr la independencia del paciente es el trasplante de un riñón compatible.

Pero incluso una vez que una persona logra ser trasplantada, deben someterse de por vida a tratamientos con inmunodepresores que buscan evitar el rechazo del organismo donado, lo que eleva el costo total del tratamiento. Es por estas razones que los científicos llevan años intentando desarrollar una tecnología que permita reducir el tamaño de las máquinas de diálisis, con el objeto de que los pacientes puedan desplazarse mientras reciben el tratamiento.

De ahí la importancia del trabajo realizado por el grupo de científicos liderados por Roy, quienes ya han probado con éxito una versión de mayor tamaño de su riñón artificial. Según sus creadores el dispositivo final contará con varios miles de filtros microscópicos y un birreactor capaz de imitar a la perfección las funciones relacionadas con el balance metabólico del agua, que es un trabajo llevado a cabo por nuestros riñones a la perfección..

La idea de Roy es que en la medida que las pruebas con este primer riñón transportable sean exitosas, se pueda avanzar en el desarrollo de un dispositivo que sirva de reemplazo a los actuales trasplantes de riñón, para lo cual esperan poder incorporar una tecnología similar a la que actualmente se utiliza en la fabricación de los chips de silicio. De esta manera se podrían crear unos compartimientos especiales que albergarán células renales vivas.

Gracias al uso de la nanotecnología se podría lograr reducir el tamaño de este dispositivo al tamaño de una taza de café, por lo cual podría ser perfectamente implantado al interior del cuerpo del paciente.

A juzgar por lo anterior ya debe existir un buen número de patentes protegiendo todos los aspectos tecnológicos de un riñón implantable, de no ser así no se hubiera dado a conocer este avance, por esta razón considero que en este momento ya debe haberse diseñado la primera versión del riñón implantable y tal vez solamente se está esperando encontrar inversionistas que arriesguen su capital para poner este dispositivo en el mercado.

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