Cultivar en casa

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Indira Kempis

Escribiéndolo, me sorprendió el título de este artículo, ¿por qué? Porque la palabra cultivar desde su significado en el lenguaje implica de por sí una ardua labor que según la Real Academia de la Lengua Española se define como “Dar a la tierra y a las plantas las labores necesarias para que fructifiquen”. De inmediato nuestra mente se traslada a contar con los ingredientes que se utilizan con ese fin: un pedazo de tierra, semillas, fertilizantes, tractor o coa, sistema de riego, entre otra lista de herramientas.

No obstante, existen cada vez más alternativas para que la producción de nuestros alimentos no sea ni parezca una tarea imposible de hacer en casa, costosa o necesitada de espacios grandes. No se pueden cultivar todos los frutos, vegetales o plantas, pero están siendo de las mejores opciones para obtener un impacto positivo en el medio ambiente al proveer de espacios de cultivo verdes a las casas, por ende, a las ciudades.

Una de estas opciones son los techos  o azoteas verdes, los que incluso pueden ser regados (una vez tratada el agua) con novedosos tratamientos de aguas negras de las que son generadas por la misma casa, o bien, de la recolección de agua de lluvia. Lo único que se necesita es tener un techo plano, estar dispuesto a modificarlo (se tiene que preparar) y consultar con los expertos que tanto pueden auxiliar con la preparación, el diseño, así como  determinar que se puede cultivar como los cuidados en el corto y largo plazo.

De acuerdo con el blog de Internet www.ciudadverdeac.blogspot.com, los beneficios de convertir el techo en un área de cultivo son tres principalmente:

  1. Reducen el calentamiento, o efecto “invernadero” de las ciudades (Producido por el calentamiento excesivo de las ciudades debido a falta de áreas verdes, contaminación del aire y las grandes superficies reflejantes del calor como el pavimento y el concreto).
    1. Incrementan la producción de oxígeno por consecuencia mejoran la calidad del aire.
    2. Filtran, limpian y almacenan el agua de lluvia para su reutilización. – Incrementan hasta 3 veces la duración de una azotea tradicional, debido a que la estructura de la misma no está expuesta al medio ambiente.

Desde el punto de vista estético, esto también contribuye al paisaje de la construcción en donde se prepare el techo verde. El hecho de no sólo instalarlo sino mantenerlo también incide en el involucramiento individual por conocer otras propuestas o seguir generando alternativas que nos permitan crear microambientes sustentables desde el lugar donde vivimos.

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