En Pakistán, cada año se registran más de 150 ataques con ácido, dirigidos casi siempre contra mujeres, y a menudo
contra niños. El doctor Jawad, pionero en la atención de estos casos, ha sido objeto de un documental nominado al
Óscar, sobre su trabajo de reconstrucción de estos rostros desfigurados por la estupidez humana
Marie Desnos – Parismatch.com
(Tomado de Paris Match. Traducción de Félix Ramos Gamiño)

Se llama Mohammad Jawad. Nació y estudió en Pakistán, antes de instalarse en Londres. Divide su tiempo entre el Hospital Westminster, donde trabaja para el Servicio Nacional de Salud (National Health Service, NHS), el sistema de salud pública del Reino Unido, y su clínica privada de cirugía estética, la Nip n Tuck Surgery.
En 2008, su destino sufrió un vuelco. Katie Piper, una modelo de 23 años, llamó a su puerta. Estaba completamente desfigurada. Había sido quemada por un viejo amigo, enojado –quien previamente la había violado durante ocho horas, y que -descubrirá ella- ya había sido condenado por haber quemado a un joven.
“Yo estaba en la calle. La gente pasaba frente a mí, y recuerdo que podía sentir como que mi cara se evaporaba. Tenía la impresión de estar en llamas, al tiempo que el ácido devoraba mi piel”, contará más tarde.
Pese a sus años de experiencia, el doctor Jawad admite no haber visto antes nada igual. “Había visto yo quemaduras más grandes y en un paciente más joven, pero jamás quemaduras de esta naturaleza en el rostro”, confiará el Guardian. Y “todos los pacientes que yo había tratado habían sido víctimas de accidentes. En este caso, se trataba de un intento de asesinato”.
Katie Piper, hermosa rubia, presentadora de televisión, perdió sus párpados, la mitad de su oreja izquierda y la mayor parte de su nariz. Sus ojos, su boca, su lengua, su esófago, sus brazos, sus manos, su cuello y su escote también resultaron gravemente quemados. Innovador y apasionado por su trabajo, el doctor Jawad ha utilizado Matriderm (un sustituto de piel, sintético) para “recrear” su rostro. La joven ha vivido un verdadero calvario: 17 días de coma artificial, seis semanas de cuidados intensivos.
Después, ha tenido que utilizar vestidos de compresión 24 horas al día; una capucha, después una máscara transparente para salir a la calle, sin contar todo el trabajo de reeducación, incluido el reaprender a alimentarse –su esófago había sido dañado a tal grado, que no podía alimentarse sino por medio de un tubo.
Sin embargo, después de 80 operaciones, Katie ha reencontrado una cara y el gusto por la vida. Con la ayuda del doctor Jawad y del productor de música Simon Cowell, ha creado su propia asociación para ayudar a las personas desfiguradas, la Fundación Katie Piper. Incluso, hace poco posó para la revista “Reveal”, y espera lanzar una serie de productos de belleza especiales para camuflaje.
Además, acaba de firmar un contrato de dos años con Channel 4, que en 2009 había difundido un documental sobre su vida, “Mi Hermosa Cara”, y ha hecho una serie que aparecerá en cuatro partes, a partir del 22 de marzo, titulada “Katie: Mis Bellos Amigos”. La víctima no guarda rencor alguno hacia su agresor, quien ha sido condenado a cadena perpetua. “Danny estaba enfermo. Tal vez me haya quitado algo que en otro tiempo era importante para mí; pero, por más absurdo que parezca, después de eso soy una mejor persona. Él no pudo quitarme mi espíritu. Amo mi vida y sé que ahora tengo un futuro, y eso es un sentimiento maravilloso”, confió ella al “Daily Mail”.
Sin embargo, la inglesa reconoce que “nada será como antes”. Ella evoca a la antigua Katie como una “gran amiga”, que habría perdido, pero, extrañamente, sin lamentarlo. En efecto, ha explicado al diario británico que se siente “menos prisionera de su apariencia” y menos superficial que antes del drama. O como renacida de sus cenizas después de haber bajado a los infiernos –en otro tiempo, llegó incluso a pedir a sus padres que pusieran fin a sus días…
En cuanto al doctor Jawad, habla de él como de su “héroe”.

Después de haber oído hablar de sus resultados, otro médico contactó a su colega, actualmente de 53 años, y lo ha sensibilizado sobre el tema de los ataques con ácido en Pakistán. Cuando se enteró de que, en el país de su infancia se registran cada año 150 agresiones de esta naturaleza, (según la Fundación Acid Survivors), el cirujano plástico, padre de tres hijos, establecido en Dulwich, en los suburbios de Londres, ha hecho de este tema un reto personal. Ha empezado por ir ahí cada tres meses, para ofrecer consultas gratuitas y, con la ayuda de la ONG, dar un rostro a sus mujeres destruidas.
Por lo demás, es un pionero en esta materia, y ha sido objeto de un documental nominado al Óscar, realizado por Daniel Junge (“Chiefs. Las damas de hierro de Liberia”, presentados en los festivales de Tribeca y de Toronto), en colaboración con Sharmeen Obaid Chinoy (realizadpra pakistaní, varias veces premiada, particularmente con un Emmy, en 2010, por su documental “La generación talibán pakistaní”).
“Salvando caras” evoca esta realidad dramática de las mujeres pakistanís (pero no las únicas) quemadas vivas por sus maridos o sus familias, por celos o por venganza, particularmente cuando la familia de la casada no tiene la manera de hacer frente a la extorsión en que se ha convertido el sistema de dotes.
La cámara sigue con detalle el largo combate de este médico por volver a dar un rostro a Zakia, quien no tiene más que un ojo, una seminariz y una boca que no puede sonreír, y a Rukhsana, dos jovencitas de la provincia de Pendjab.
“En lo personal, yo pienso que los ataques con ácido son la peor forma de violencia”, ha lamentado Mohammad Jawad, “determinado a mostrar al mundo entero lo que sufren estas mujeres, al tiempo que les agradece por la resiliencia, la paciencia y la devoción de que han hecho gala a todo lo largo de la filmación.
De pasada, espera devolver su brillo al blasón de los cirujanos plásticos, que han padecido, según él, la imagen superficialmente estética que acompaña a los implantes mamarios. Esta faceta del oficio ha eclipsado su trabajo de reconstrucción, incluidos los casos de cáncer de seno, explicó en una entrevista con el diario pakistaní publicado en inglés, “Dawn”. Y, como lo subraya él mismo, el escándalo de las prótesis PIP no ha venido precisamente a arreglar las cosas…
