Doctor Sergio Trejo Estrada
Voy a presentar una estrategia de biotecnología productiva, todavía en plan. Se deriva de un estudio que nos encargó la Secretaría de Economía. Lo hicimos su servidor, Sergio Trejo, y Carolina Ramírez López, con un equipo muy grande del Instituto Politécnico Nacional. Yo trabajo para el CIBA, que es el Centro de Investigación en Biotecnología Aplicada del Poli; es un centro sectorial de biotecnología, orientado a apoyar y crear bioindustria. Tiene docencia en investigación y desarrollo tecnológico.
Está ubicado en una troje grandísima, del siglo XVII, que parece convento, pero nosotros lo convertimos en centro de investigación. Se trata de un área común, con oficina y muy poco equipo, y es uno de los centros más chiquitos del instituto. El estudio que les presento se hizo para la Secretaría de Economía, y contiene algunos datos, avances e iniciativas de organización y de apoyo a la biotecnología productiva y algunos ejemplos de clusters y desarrollos tecnológicos que hemos generado.
El estudio consistió en definir un estado actual de la biotecnología en el mundo y en México; tiene once anexos y una propuesta de estrategia básica para establecer un programa nacional de biotecnología productiva. Le pusimos biotecnología productiva para que se distinguiera de la biotecnología que es absolutamente básica y generadora de conocimiento, y se diferenciara en el sentido de que la biotecnología productiva tiene un interés de “empresarizar” conocimiento de manera acelerada.
TENDENCIAS Y POLÍTICAS DE CRECIMIENTO
Los objetivos fueron definir sectores de la economía relacionados con biotecnología; algunas tendencias mundiales de crecimiento; las políticas y programas internacionales que detonan su desarrollo, y algunas políticas públicas con desarrollo equivalente en México. Cuando hicimos el estudio, esperábamos que el documento diagnóstico tuviera una base de datos útil con respecto al sector académico, al sector productivo, de transformación, servicios, y también definir aplicaciones potenciales y reales de la biotecnología. Al final, se generó un documento que permitió definir algunas políticas públicas de las que ya les platicaré. Como ustedes saben, la biotecnología tiene una multitud de aplicaciones multisectoriales; eso fue una novedad.
Debo decir que el documento está orientado fundamentalmente a los hacedores de políticas públicas en materia económica. No es un estudio que tuviera como auditorio a los biotecnólogos colegas; es un estudio para la Secretaría de Economía, y también es un estudio para FUNTEC, que es una fundación que nos “coucheó” durante el estudio y que es parte integral de CONCAMIN, pues estaban interesados en conocer qué podíamos hacer en México en materia de biotecnología.
Hay tres tipos centrales de biotecnología: la roja, que es habitualmente reconocida para salud humana y animal; la verde, que se refiere a los transgénicos vegetales para alimentación, y la blanca que se refiere a aplicaciones industriales, química, energía. Y hay muchísimos sectores en los que impacta la biotecnología: marina, acuacultura, salud, servicios de investigación, agrícola, etcétera.
APLICACIONES MULTISECTORIALES
Hay una duda en los países latinoamericanos en particular, en donde las políticas se definen por sectores: la gente hablaba, en tiempos antiguos, del sector obrero y patronal y cosas así; hemos avanzado con respecto, a eso, y ahora se habla de sectores de aplicación: sector pecuario, sector agrícola, sector industrial de la transformación… y resulta ser que la biotecnología tiene tantas aplicaciones multisectoriales, que es difícil manejarla, desde el punto de vista de políticas públicas.
A gobiernos como el de México les cuesta mucho trabajo instrumentar eso. Entonces, nos dimos a la tarea de definir algunos elementos que son distintivos de la biotecnología. Un precedente de este estudio, y yo diría de una política pública en México en materia de generación de empresa, es un programa que se llamó PROSOFT, que era una especie de incubadora, generada a través del Gobierno Federal, para producción de empresas de software.
El software se reconocía como el tipo de empresa o se imaginaban algunos políticos que esa era la onda con biotecnología, y se generó un programa, una estrategia nacional, de crear muchas empresas como las de software. Y en comparación con la tecnología química, los materiales, la informática, la biotecnología tiene muchas diferencias; tiene mayor intensidad de subsidios y recursos públicos y mayor necesidad de vinculación con la academia; tiene una fase de maduración del conocimiento mucho más prolongada y costosa; tiene mucha mayor intensidad científica y mérito técnico, asociado a las innovaciones; tiene mayor necesidad de protección industrial.
VENTAJAS DE LA INNOVACIÓN
Pero ésta es la clave del asunto: tiene mayor vigencia comercial de productos y procesos. Cualquier innovación en tecnología genera productos, empleos, procesos; empresas que duran más tiempo y generan más dinero y, por supuesto, hay un mayor valor económico de las innovaciones, y entonces hay generación de conocimiento que se transfiere y se apropia a otras empresas, cosa clarísima en biotecnología en escala global.
La biotecnología incluye empresas que se agrupan en clusters, como es el caso de uno en el sur de California; es un clúster de biotecnología, muy antiguo ya, cerca de San Diego; uno de los nodos se extiende hacia el norte de California, también, y hay por supuesto un clúster.
En el principio, en el triángulo del parque tecnológico en Carolina del Norte, hay una región específica donde se desarrolla un clúster de empresas químicas, de empresas biotecnológicas, de empresas de alimentos incluso. Y este clúster no necesariamente está orientado para potenciar sólo una región; lo que se busca es que se impulse innovación conjunta y que se generen empresas nuevas basadas en innovación, de forma tal que se mantengan en el mismo circuito del conocimiento, esté muy cerca o no; esté en la misma región o no lo esté. Los clusters son actualmente una forma de trabajo, más que una regionalización del conocimiento.
La biotecnología es un motor de formación de empresas, aunque en México, la verdad es que pinta muy poquito. Tenemos buenos ejemplos de empresas en cada nicho de la biotecnología, pero tenemos muy poquitos. Hoy, la biotecnología se asocia a publicaciones de patentes. México publica en los mejores journals. Yo diría que la calidad científica y la capacidad de los científicos mexicanos en materia de biotecnología es indiscutible, pero patentamos muy poquito, y eso no es necesariamente responsabilidad de los científicos; ha sido una plataforma de organización que no necesariamente funciona para ese fin.
EL CASO DE COREA
Ahora, ¿qué hicieron los países donde la biotecnología es un motor de desarrollo económico y social? Simplemente hicieron varias cosas distintas a las que hemos hecho nosotros. Corea, por ejemplo, creó una asociación de investigación genética, pero fue un consorcio de compañías, 19, en 1982; en 1985 crearon un Centro Nacional de Biotecnología. Fíjense de qué año estamos hablando, de 1985; y aumentó cuarenta veces el gasto nacional en biotecnología. Actualmente, Corea es, por lo menos en mi campo, que es microbiología industrial, biotecnología de transformación, etcétera, un líder indiscutible. Están haciendo biomateriales con un tipo de biotecnología que incluso asombra a los americanos.
Brasil tiene un programa semejante; un control de la incubación de empresas tecnológicas muy fino; un programa estratégico de biotecnología, nacido en 1981; muchos programas sectoriales en biotecnología; una red de nuevos negocios basados en eso; un fondo verde amarelo, que parece ser un hito en Latinoamérica en materia de innovación.
Y nos dedicamos a hacer un recuento de los denominadores comunes en los países en donde se ha desarrollado la biotecnología. Todo mundo buscó fortalecer capacidades científicas, capacidades de innovación y de investigación aplicada; la generación de patentes y desarrollos tecnológicos que se transfirieran.
También se consolidó un programa de capital humano que fomentará la creación de maestrías y doctorados con alianzas con el sector productivo; se establecieron institutos de impacto industrial; se generó apoyo a empresas que derivaran de “spin off”, o “spin out” de biotecnología; se incubaron empresas especializadas, se generaron incentivos y estímulos para la inversión privada de la innovación, y se difundió de manera positiva el impacto de la biotecnología.
Los programas nacionales que tuvieron éxito incrementaron el número de patentes, el número de paquetes tecnológicos, las patentes de biotecnologías licenciadas al sector productivo, el número de “spin outs”, las empresas de biotecnología las unidades de negocios, y en general, el número total de la diversidad y el valor asociado a productos de biotecnología elaborados localmente. También se manejaron programas de becas especializadas en movilidad academia-industria; se alentó la inversión y la porción del capital de riesgo público y privado.
Sin embargo, México tiene grandes debilidades estructurales: tenemos dependencia de inversiones, tenemos pocos científicos en áreas experimentales, suficientes para ciertas cosas, pero pocos para empresarizar conocimientos.
El gasto federal continúa siendo limitado. Hay un notable incremento en la contribución en el sector productivo, gracias a programas mixtos de CONACyT; hay pocas patentes de mexicanos, hay una cosa que tenemos que se llama coeficiente de inventiva que verdaderamente nos lleva muy por abajo de la tabla, y hay muy pocas patentes de mexicanos también, es la verdad, 122 más o menos; esto lo pescamos de la base de datos que seguimos de patentes. Trece compañeros y su servidor encuestamos a medio mundo; sacamos inventarios y queríamos encontrar hasta la última que se pudiera, pero nada más había 122.
BIOTECNÓLOGOS DE LIGAS MAYORES
Ahora, fortalezas: la verdad es que mis colegas biotecnólogos de este país son tan de las ligas mayores, que publican en journals; realmente son muy buenos; hay grandes grupos científicos, hay calidad indiscutible en ingeniería, en muchas áreas de biotecnología. Hay más o menos tres mil 100 investigadores en biotecnología y biociencias aplicadas; mil específicamente en biotecnología, y todos los sectores están ocupados. Sin embargo, hay muy poquitos en algunos; 542 programas, 96 de doctorado, y 375 empresas, 70 estrictamente basadas en biotecnología.
Ahora bien, entrevistamos a muchísima gente, a los grandes: Mayra de la Torre, Gustavo Viniegra, José Luis Solleiro, que ahora está en la UNAM; mucha gente; líderes de la industria; al ingeniero Jaime Uribe de la Mora, de PROBIOMED; gente de CANACINTRA, y todos coincidieron en algo que nos sorprendió mucho: primero, los grupos de investigación en biotecnología son de alta calidad y de alta capacidad, y todos dijeron lo mismo: los grupos empresariales exitosos basaron su desarrollo en biotecnología generada en México; entonces, las causas a las que atribuyen el rezago son: falta de organización de los sectores del gobierno, empresa e innovación; escasa articulación entre ellos, y una ausencia de decisión de orientar la actividad de innovación en biotecnología, su aplicación productiva.
FUTURO PROMISORIO
Todo mundo ve un inminente desarrollo económico, próximo, inmediato, digamos; y no por un optimismo desbordado, sino porque verdaderamente confían en la capacidad de los biotecnólogos de México, pero identifican algunos elementos que han obstaculizado el desarrollo, y casi todo mundo habló de cambios simples, más bien de organización y de articulación de iniciativas.
Yo me di la vuelta por varios lugares;, entrevisté a unos compas coreanos; hablé con unas personas de BioTech Canadá; fui a Chile, estuve con la gente de Innova Chile en materia de biotecnología. Constaté claramente esfuerzos que se han organizado más finamente, con más decisión, con más compromiso, para empresarizar conocimiento biotecnológico.
México simplemente no lo ha hecho. Entonces, propusimos al final del estudio una cosa un poco al estilo de Corea: una asociación de empresas de biotecnología como fundadora, que fueron las que realmente han patentado en biotecnología y tienen historia en biotecnología; trabajan en biotecnología, varios sectores representados en ellas; la idea de que CONACyT y Secretaría de Economía generen un fondo o una serie de fondos, que estimularan actividad tecnológica, y por otro lado, proyectos de innovación y desarrollo, asociados o no al sector productivo, en todo caso representado por una asociación.
