Cinthya Araiza

Observar que alguien bosteza y después tratar de NO hacerlo, es casi imposible. Incluso el leer acerca de este fenómeno, induce el bostezo!
Sin duda alguna, ha sido motivo de diversos estudios; esta extraña fuerza ocurre con frecuencia y el contagio es prácticamente inmediato e inevitable. De acuerdo con estos estudios, bostezar inmediatamente después de que alguien más lo hace, es una reacción natural de empatía que proveniente de una conexión social. Un simple bostezo puede ayudar a detectar algún tipo de desorden en el desarrollo de una persona. Está comprobado que las conexiones emocionales son un instinto humano esencial y nos ayudan a comunicarnos y conectarnos con los demás y el bostezar es sin duda parte primaria de este instinto.
Es durante la infancia que comenzamos a experimentar tal conexión; alrededor de los 5 años para ser más exactos pues es la edad en la que comienza el desarrollo social de un ser humano. No obstante, los fetos comienzan a bostezar en la semana 11 de gestación. En los casos de autismo, el niño será menos propenso a experimentar este fenómeno, y en algunos casos jamás lo hará; esto, debido a que el autismo impide al niño ó a la personas, crear conexiones emocionales y empáticas; ellos no comprenden que los demás piensan y son distintos a ellos.
Mucho hemos escuchado acerca de por qué bostezamos, que si es porque tenemos sueño ó si por que nos falta oxígeno, etc. sin embargo, se ha comprobado que estas teoría del bostezo son falsas. Todo vertebrado experimenta bostezos, incluso las serpientes, pero sólo los humanos, los chimpancés y posiblemente los perros son capaces de contagiarse con los bostezos, esto debido a nuestra similar naturaleza social. Bostezar, llorar y reír pueden ser contagiosos para los seres humanos y es una experiencia que promueve la unión y naturaleza social.
Alrededor del 60% de adultos sometidos a estudios, experimentan un bostezo después de observar a alguien cercano bostezar, después de leer sobre el bostezo, incluso hasta después de pensar en bostezar. Se ha llegado a la conclusión de que el bostezo es algo verdaderamente antiguo, en el fondo y en la raíz misma de nuestro ser, y muchos psicólogos lo han ignorado.
Este proceso primario y esencial nos une a un grupo, a una sociedad; son las raíces de la empatía del ser humano y es primordial para el diagnostico y tratamiento de cualquier desorden del psicológico y de comportamiento.
