Indira Kempis

Han pasado dos semanas desde el accidente de aquella tarde por Vasconcelos. Con la tibia rota, se tuvo que esperar este tiempo porque el ISSSTE no contaba con el material quirúrgico necesario para hacer la operación. La automovilista que argumentó “no verlo”, tampoco insistió en su traslado a otro hospital para la intervención inmediata. No, a menos que se otorgara el “perdón” para poder liberar su costosa camioneta.
Los días se hacen largos para quien tiene la pierna inmovilizada. Más cuando sus traslados dependen en gran medida de sus pies. Porque en esta ciudad donde no se tienen las condiciones para caminar, existen peatones (aunque usted no lo vea). Esto tampoco significa una defensa a ciegas de las imprudencias que también algunos llegamos a tener al caminar en la calle. Sin embargo, amerita una reflexión sobre las ciudades que hemos construido y la narrativa urbana que se genera alrededor del uso excesivo de los automóviles.
Estas ciudades inhumanas que las hemos convertido en espacios en donde el valor de los automóviles sustituye el valor público de la escala humana. Las hemos construido para las vialidades en las que los niños deben “tener cuidado”. Ahí, donde la causa de muerte puede ser un accidente automovilístico o donde el día a día empieza con la primera manifestación de violencia matutina, es que podemos hablar de ciudades inseguras. Entre más zonas de riesgo para la integridad física y mental, más inseguridad, violencia y delincuencia (Para profundizar: Teoría de las Ventanas Rotas)
Una ciudad cuya planeación urbana y diseño ambiental no permite que sus espacios sean públicos, democráticos, incluyentes, en los cuales las personas con discapacidades diferentes, peatones, ciclistas urbanas y usuarios del transporte público sean prioridad antes que las camionetas 4×4, entonces que no nos cause mayor asombro el que sea una ciudad gestora de violencia y delincuencia. Una de las premisas de la criminología ambiental, es justo esa: toda infraestructura determina en menor o mayor medida el comportamiento del ser humano en convivencia. La pregunta es: ¿Qué vale más un auto o nuestras piernas?
