Doctora Alejandra Mandujano Chávez
México es uno de los países más ricos en variedades de plantas medicinales, y desde hace mucho tiempo se conocen de forma detallada algunas de las propiedades útiles de las mismas.
Las culturas antiguas, como la maya, azteca y zapoteca, tenían las habilidades y experiencia para utilizar las plantas como remedios para diversas enfermedades, así como en importantes eventos culturales incluyendo ceremonias religiosas; los propietarios de estos conocimientos (chamanes, curanderos y brujos) siempre fueron muy respetados y sus prácticas y conocimientos impulsaron el desarrollo de sofisticadas preparaciones. La conquista española modificó esos conceptos e interrumpió su desarrollo y uso.
El conflicto entre las dos culturas convirtió el sagrado y respetado papel de los curanderos y parteras en prácticas paganas y demoníacas, sujetas a la Inquisición. Sin embargo, el conocimiento de los usos y propiedades de las plantas se conserva, principalmente por transmisión de boca en boca y de algunos documentos gráficos que fueron preservados. Una descripción detallada de las plantas medicinales de México y sus usos se ilustra en el Códice Badiano, que es un herbario Azteca de 1552; este documento, escrito en Náhuatl por el médico indígena Martín de la Cruz, y traducido al latín por otro indígena llamado Juan Badiano, proporciona una imagen de la medicina azteca en el momento de la conquista.
MODIFICACIÓN DE LA CULTURA
Estas tradiciones se mezclaron con el catolicismo, sobre todo los usos y costumbres españolas, dando lugar a una modificación de la cultura azteca. La continuidad del uso de plantas medicinales por las culturas antiguas se enfrentó con problemas de idioma; la traducción del náhuatl al español fue el primer obstáculo a vencer. Los nombres de las plantas eran difíciles de recordar, pero había normas específicas para hacerlo; la clasificación más simple era mediante el uso de dos fonemas, muy similar a la clasificación actual por género y especie.
El sufijo «pahtli” o “patli» (medicina, remedio o poción) fue el término general para indicar que la planta servía para curar enfermedades; por ejemplo «cihuapahtli» («cihua» = mujeres, «pahtli» = medicina de la mujer) se refiere a las plantas que sirven para curar enfermedades propias de la mujer. Otro problema lingüístico fue causado por los curanderos y las enfermedades por sí mismas. Entre los curanderos había varios especialistas y las enfermedades eran nombradas de acuerdo a sus efectos resultantes.
El primer examen oficial de estos nombres y su interpretación, realizado en México, se hizo a través de un programa gestionado por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y la Coordinación General del Plan Nacional de Zonas Deprimidas y Grupos marginales (COPLAMAR). El Programa IMSS-COPLAMAR se realizó entre 1982 y 1987; después de completar un programa inicial para comprender la medicina tradicional del Estado de Chiapas, una segunda fase nacional se llevó a cabo.
El resultado de ésta última (1984) mostró que en todo el país y en cada estado mexicano había más terapeutas tradicionales (TT) que médicos formales (MD) en una relación 4:1, respectivamente; también se identificaron los diferentes títulos con los que eran reconocidos los terapeutas (sobadores, curanderos, hechiceros, etcétera), los nombres utilizados para las enfermedades más comunes y su respectiva clasificación.
La parte más interesante del programa fue la identificación de las plantas utilizadas para cada enfermedad, así como los procedimientos para preparar los remedios.
BONDADES DEL HUIZACHE
El huizache (Acacia farnesiana), personaje principal de este artículo, fue documentado como planta medicinal utilizada en el tratamiento de diversos trastornos del aparato digestivo, en el estudio IMSS-COPLAMAR. Sin embargo, su uso como planta medicinal no está limitado al antes mencionado: las raíces son utilizadas para tratar dolor de garganta y como antiespasmódico, afrodisiaco, astringente, demulcente y para combatir la fiebre; el polvo de las hojas secas se usa para tratar heridas; las flores se combinan con aceites y se aplican como cataplasmas para tratar dolores de cabeza; la infusión de las flores se bebe contra la disentería, dispepsia, inflamaciones de la piel y las mucosas.
Como tintura es útil para curar piquetes de insectos y en té para curar picaduras de alacrán; su fruto se aplica contra los fuegos en la boca, para afianzar la dentadura, como antiespasmódico, astringente y contra la tuberculosis.
El huizache es un arbusto o árbol pequeño caducifolio de tallos múltiples con ramas espinosas y flores fragantes; en México crece en una variedad de suelos: desde arcillas pesadas hasta arenas, en suelos pobres de nutrientes y perturbados; es tolerante a salinidad alta, coloniza pastizales y es muy resistente a la quema.
PLANTA SUBESTIMADA
Por estas características en algunas regiones se le considera una plaga; sin embargo la utilidad del huizache es subestimada: precisamente por su capacidad de crecer en suelos perturbados ofrece una opción de utilización como barrera rompe-vientos y como alternativa de reforestación de zonas erosionadas, esto debido a su capacidad de asociación simbiótica con bacterias del género Rhizobium, lo que induce la producción de nódulos que le permiten a la planta fijar nitrógeno.
Su madera es dura, de fibra estrecha y durable, y es útil para postes, el torneado, la ebanistería y la fabricación de mangos para herramientas; su madera seca tiene un poder calórico de 4.6 kcal/g, ideal para utilizarse como combustible. La corteza y las vainas son ricas en compuestos fenólicos; en las plantas a estos compuestos se les reconoce la función de protección contra patógenos y son responsables de ciertas características de color, olor y sabor. Como ejemplos de compuestos fenólicos podemos mencionar: ligninas, flavonoides, cumarinas, furanocumarinas, estilbenos y taninos.
La biosíntesis de los fenoles en las plantas se lleva a cabo principalmente por la ruta de fenilpropanoides (que utiliza los aminoácidos, fenilalanina y tirosina) y existen otras rutas alternativas de biosíntesis como lo es la ruta del ácido shiquímico y sus derivados: el ácido gálico y elágico. Por su naturaleza química, los polifenoles funcionan como antioxidantes, razón por la cual son utilizados como conservadores naturales de ciertos alimentos y como nutracéuticos (cualquier ingrediente de un producto que proporcione un beneficio probado a la salud humana). Las vainas y la corteza de huizache son fuente de polifenoles. Entre los compuestos que se han aislado de las vainas podemos mencionar: camferol, ácido gálico, ácido elágico. Los dos últimos son componentes de los taninos hidrolozables.
Los taninos, un grupo especial de polifenoles, tienen varias aplicaciones que van desde la protección de madera (por su actividad como fungicida y bactericida), para la fabricación de adhesivos y como materia prima para la extracción de fenol en la industria farmacéutica, y en la tenería para curtir pieles. Los taninos de acacia también son utilizados para la elaboración de productos coagulantes para el tratamiento de aguas potables y afluentes; estos productos naturales presentan ventajas ante los productos químicos, ya que son ecológicos, no alteran el pH ni la conductividad del agua y no son tóxicos. La industria sucro-alcoholera también se ve beneficiada con productos derivados de taninos de acacia; estos productos funcionan como agentes clarificantes y sanitarios para el alcohol y azúcares.
ELABORACIÓN DE ALIMENTOS
En algunas variedades de acacia de los troncos emana una goma conocida como goma arábiga; ésta se utiliza ampliamente como texturizante en la elaboración de alimentos, debido a sus cualidades como espesante, gelificante y emulsificante. Recientemente el uso de la goma arábiga como una fuente importante de fibra hidrosoluble se ha incrementado notablemente. Esto se debe al interés de los consumidores por obtener productos naturales que beneficien su salud.
Pero, ¿qué ventajas aporta la fibra hidrosoluble de la goma arábiga a los alimentos? Da textura, consistencia, y al no ser metabolizada por el organismo, no se considera un aporte calórico; al combinarse con grandes cantidades de agua, logra que los productos con bajo contenido calórico produzcan la sensación de saciedad así como la reducción de los niveles de colesterol.
Además del potencial agronómico que representa el huizache, otros productos derivados de su metabolismo secundario tienen un importante valor comercial, como son olores, colores y sabores; estas sustancias son ampliamente usadas en las industrias de perfumería, farmacia y alimentos.
Los aceites esenciales son una mezcla de compuestos volátiles formada principalmente por terpenos, monoterpenos, sesquiterpenos, fenilpropanos y sus derivados (oxigenados, aldehídos, alcoholes y esteres); son sensibles al oxígeno, luz y temperatura. Aunque en los aceites esenciales tanto a los monoterpenos, sesquiterpenos y fenilpropanos se les encuentra en forma libre, recientemente se han investigado los que están ligados a carbohidratos, ya que se considera que son los precursores inmediatos del aceite como tal.
Se les puede encontrar en diferentes partes de la planta: en las hojas (eucalipto, menta, romero, etcétera); en las raíces (jengibre, sándalo, etcétera); en el pericarpio del fruto (cítricos como el limón); en las semillas (anís, comino, etcétera); en el tallo (canela); en las flores (lavanda, manzanilla, huizache, etcétera), y en los frutos (nuez moscada, pimienta).
ACEITES ESENCIALES
Los aceites esenciales se clasifican por los siguientes criterios: consistencia, origen y naturaleza química de los componentes mayoritarios. De acuerdo con su consistencia, se clasifican en esencias fluidas, bálsamos y oleorresinas. Las esencias fluidas son líquidos volátiles a temperatura ambiente; los bálsamos son de consistencia más espesa, poco volátiles y propensos a sufrir reacciones de polimerización; las oleorresinas tienen el aroma de las plantas en forma concentrada y son típicamente líquidos muy viscosos o sustancias semisólidas.
De acuerdo a su origen, los aceites esenciales se clasifican como naturales, artificiales y sintéticos: los naturales se obtienen directamente de la planta y no sufren modificaciones físicas ni químicas posteriores; debido a su rendimiento tan bajo son muy costosos; los artificiales se obtienen a través de procesos de enriquecimiento de la misma esencia con uno o varios de sus componentes, por ejemplo, la mezcla de esencias de rosa, geranio y jazmín enriquecida con linalool o la esencia de anís enriquecida con anetol.
Los aceites esenciales sintéticos, como su nombre lo indica, son los producidos por la combinación de sus componentes obtenidos por procesos de síntesis química; éstos son más económicos y por lo tanto son mucho más utilizados como aromatizantes y saborizantes (esencias de vainilla, limón, fresa, etcétera). En su gran mayoría, los aceites esenciales son de olor agradable; razón por la cual, son ampliamente utilizados en la industria de la perfumería.
FLORES DE ACACIA
El extracto de las flores de acacia, conocido como cassie, con olor a violetas, es muy cotizado y utilizado en la elaboración de perfumes. Un perfume es una “composición” de productos aromáticos provenientes de fuentes variadas, mezclados en las proporciones y diluciones justas para dar como resultado un producto de valor. Los famosos perfumes: Coco Chanel, Paris YSL, Clinique Happy, Champs Elysées Guerlain, nos sirven como ejemplo de mención de productos comerciales que contienen la exquisita esencia de acacia.
Otros extractos derivados de la planta de huizache son utilizados en la elaboración de productos cosméticos por sus propiedades químicas: como activos hidratantes, nutritivos, antioxidantes, suavizantes y estimulantes. Generalmente, cuando se habla de cosméticos, se piensa en productos como maquillajes, pero en realidad esta industria agrupa una gama más amplia de productos, entre los que se incluyen los productos para la higiene personal y los de perfumería.
Por las propiedades que presentan, la goma procedente de acacias se utiliza como adhesivo; el extracto de flores se utiliza como agente astringente; la cera de flores como emoliente, y el extracto de hojas como acondicionador de piel. Estos atributos son utilizados para la elaboración de productos como shampoo y acondicionadores para el cabello, shampoo para el control de la caspa y cremas humectantes.
En la actualidad, la creciente demanda y consumo de productos de origen natural ofrece un abanico muy amplio de opciones para los consumidores preocupados por el origen de los productos que consumen. La comprobada efectividad de los productos preparados a base de sustancias naturales y la aplicación de procesos de la más alta tecnología en el campo biotecnológico elevan la calidad y la demanda de estos productos.
