Cinthya Araiza
En Estados Unidos, algunos dispositivos de servicios públicos, son utilizados como alternativa para ahorrar energía. Dichos medidores, además de reducir el costo de las facturas de luz, reducen las emisiones de carbono; son los smart meters brindan información precisa del consumo de electricidad por hogar estadounidense. Sin embargo, no todo ha resultado color de rosa; han surgido quejas por parte de los usuarios, pues casualmente, quienes utilizan estos smart meters, han sufrido más de una vez de problemas de salud, incendios y hasta alegan que son víctimas de una constante extorsión por parte del gobierno mediante estos dispositivos.
El temor de miles de ciudadanos ha orillado a algunos estados del vecino país, a permitir que la gente rechace de manera voluntaria, el programa de medidores inteligentes, ó smart meters. No obstante, hay quienes apoyan el programa y piensan que las quejas y suposiciones de quienes se sienten amenazados, truncarán el propósito central de estos aparatos “…desde una perspectiva positiva, los medidores ayudan a eliminar los desechos del sistema…” (Jim Marston, vicepresidente del Fondo para la defensa ambiental.)
Entre las ventajas de los medidores, se encuentra el hecho de que ayudan a reducir el uso total de energía al obtener la información detallada sobre los aparatos que gastan más energía; sin embargo, los beneficios sólo se notarán cuando el número de usuarios se incremente dentro de la zona residencial de una ciudad.
En el estado de California por ejemplo, lleva alrededor de un año ofreciendo y repartiendo a sus habitantes los smart meters. Se manejan mediante informes por hora del uso de energía a través de una red inalámbrica; este flujo de datos les permite a los administradores hacer un mejor pronóstico de la demanda, y así formulan planes para el futuro suministro de energía. Pero como todo, han tenido sus altibajos. La Comision de Servicio Público de Califronia, han recibido un sinnúmero de quejas y actualmente han dado a los contribuyentes hasta el 1° de Mayo para abandonar el programa y mantener sus viejos medidores pagando una cuota. Los estados de Colorado, Maine y Arizona, permiten a sus residentes no elegir este programa, mientras que para los habitantes de Maryland y el Distrito de Columbia, están forzados permanecer en él.
En cuanto a los efectos secundarios en la salud de los usuarios, muchos de los opositores se han dado a la tarea de investigar las frecuencias emitidas por los nuevos medidores que producen bajos niveles de radiación electromagnética, algo así como lo que pasa con los celulares. La conclusión, existe una exposición involuntaria de los usuarios a la radiación, por lo que hay quienes alegan que los dispositivos son instalados sin la debida diligencia ó una consulta adecuada. Con respecto a esto, estudios de la Organización Mundial de la Salud revelaron que no hay evidencia suficiente como para comprobar la existencia de los supuestos daños a la salud por exponerse a los bajos niveles de campos electromagnéticos. En realidad, los riesgos, si hay, son mínimos, según expertos de la salud medioambiental. No obstante, existen varias dudas en cuanto al conocimiento de los efectos biológicos que necesitan mayor investigación.
Tanto opositores como quienes están a favor de estas medidas están de acuerdo en algo…estos modernos dispositivos son más obligatorios que opcionales, y las utilidades no han hecho tan buen trabajo al explicar los múltiples supuestos beneficios que pudieran traer a la sociedad estadounidense a largo plazo.
