Algunos casos de éxito en bioeconomía

Spread the love

Doctor Jaime Padilla Acero

Mencionaré algunos de los que me parece pueden ser casos de éxito,  y que están un poco perdidos. Ahora yo participo como representante de una asociación empresarial, pero he estado también en las universidades, y en el sector público; entonces, de alguna manera siento una responsabilidad por considerar todas las perspectivas, por impulsar algunas cosas, por ser un regulador, por proponer diferentes soluciones, y en este caso quisiera primero hacer una recapitulación de algunos conceptos o redefiniciones de esto que es la bioeconomia; de este enfoque sectorial de la biotecnología.

Hay una integración cada vez de mayor cantidad de disciplinas y de metodologías, que hacen muy difícil decir si alguien ya es ingeniero bioquímico o biotecnólogo. Exactamente, ¿cuál es la diferencia?, y, sobre todo, ¿cuáles son las prospectivas previas que ha habido, como para reaprender un poco el camino que hemos transitado de esta iniciativa de BioMonterrey hacia BioMéxico? 

Hablaré de algunas iniciativas y avances, fundamentalmente en agrobiotecnologia, que han tenido o que pueden tener impacto económico social y ambiental estratégico y, obviamente, de lo que sigue. Fundamentalmente hablamos de bioeconomía, que implica un modelo sustentable o sostenible que,  como se dice por ahí, debe ser económicamente rentable, socialmente justo y ambientalmente amigable.

Traducido esto, tiene que ser un negocio, un buen negocio, pero que sea resultado del emprendimiento y la innovación, no simplemente intercambio de mercancías; algo en lo que se esté generando y aplicando el conocimiento; debe haber una distribución equitativa de los beneficios; de otra manera, habría asimetrías y otro tipo de problemas.

COMPROMISO GENERACIONAL

Debe estar enfocado principalmente a la eliminación de la huella ecológica en todos los ámbitos en los que haya actividad, como la agricultura, los servicios ambientales y el desarrollo humano; debe haber un compromiso con las generaciones futuras y, por supuesto, esta posibilidad, que no es fácil, pero tenemos que buscar la solución, de que haya una convivencia de diferentes modos de producción, de sistemas productivos y culturales, porque no es cuestión de extinguir unos versus otros. De alguna manera persistirán durante algún tiempo; no sabemos cuánto, pero no podemos decretar unilateralmente que unos dejen de existir, simplemente porque nos parece.

En México se publicó mucha literatura muy importante que ha contribuido a ir generando, tal vez muy lentamente, nuestra percepción de la cuestión. Allá por 1977, se publicó un libro en que participó el doctor Viniegra, y hay todo un capítulo dedicado a la producción agroindustrial, o lo que en ese momento era la producción agro-industrial; hay otro libro que publicó el doctor Sasson, uno que publicó el doctor Quintero, y el doctor Arroyo publicó una serie como de tres  libros sobre biotecnología en el ámbito alimentario.

Estas publicaciones fueron estableciendo un camino que nos mostró que la biotecnología era una posibilidad productiva, que debía salir de las universidades y moverse hacia las comunidades rurales; pero, para entonces, los mecanismos eran cada vez más complicados. Hubo otros estudios de tipo inventario, como el que hizo la doctora Rosalba Casas, y libros de divulgación que empezaron a poner un poco en la palestra el tema de biotecnología genómica, con mucho mayor énfasis, en particular el del doctor Xavier Soberon, otro del doctor Solleiro sobre industria alimentaria; debates que se han generado a raíz de la introducción de alimentos transgénicos, como debates todavía muy académicos. Publicamos un libro con el doctor Munguía, y sigue siendo uno de los primeros libros de cuentos sobre alimentos transgénicos, porque además es más literatura y es divulgación.

Creo que estos textos han sido fundamentales para ir estableciendo la agenda pública-privada, aparte de dos libros que generaron, a través de CONACYT, la prospectiva que llevó a cabo el doctor Juan Lauro, del cual puedo decir que fue un estudio muy completo en muchos sectores. Lamentablemente, las expectativas no se han cumplido del todo,  o no se difundió mucho, pero en cualquier caso, los que participaron pensaron que muchas cosas iban a ocurrir antes y todavía no han ocurrido. Y hay todavía cosas un poco más recientes;  creo que han analizado casos más particulares, como el asunto de la papa transgénica, las posibilidades que aún existen y las cuestiones de regulación.

Hay un estudio que realizó el doctor Trejo con gente del CIBA-IPN, para la Secretaria de Economía y FONTEC, que retoma muchas de las conclusiones y de los planteamientos originales en el libro verde, pero las actualiza, y el inventario de posgrados, de empresas, de productos, es muy completo; si bien, como mencionó él, no es un libro estrictamente académico, sino para influir en otros sectores. Para mí sigue siendo una referencia muy importante en planes académicos, para poner una tabla rasa, y decir: “aquí estamos”, y lo que sigue tiene que ser algo nuevo.

INDICADORES DE ÉXITO

Entonces, después de haber revisado todo esto, ¿tenemos claros cuáles son los indicadores de éxito? Para plantear cuáles son los casos, en primer lugar yo diría que para ver esto plantearía los impactos productivos en el sector primario, considerando que lo primero es que  hay que producir cantidades suficientes de alimentos, de forrajes, de piensos, de fibras de madera, combustibles y la base de otros productos, todo esto a partir de la producción primaria, de una manera en la que vayan mejorando ciertas condiciones, como los rendimientos, ya no solamente medidos por superficie, sino también rendimiento en temas de uso de agua y de macro nutrientes; porque es importante la cantidad nutricional y la disponibilidad de éstos, y que esto tenga un valor agregado, de tal manera que el productor tenga un aliciente para la producción.

En muchos casos, hemos visto que el arroz, calidad Morelos, no se  vende mejor que el arroz que importan de Taiwán, porque vale lo mismo, y es un arroz infinitamente superior en calidad. ¿Por qué? Porque hay algún tipo de precio de garantía o de política errónea respecto de lo que  tiene que valer un producto por su calidad; entonces, esto es importante considerarlo, y finalmente la reducción de la huella ecológica por esta simplificación de procesos.

POLÍTICA DE ESTADO EN BIOECONOMÍA

Creo que el planteamiento original y fundamental de esta actividad en los años anteriores, y ahora, ha sido y es continuar la planeación y la formulación de una política de estado en bioeconomía, con varias de estas características y muchas otras que se han mencionado, y que yo trato de resumir en esto de generar una interacción efectiva de las comunidades de investigación, desarrollo e innovación productiva empresarial, gubernamental en sus tres niveles, y otros sectores, generando una biotecnología productiva, como pre requisito hacia la bioeconomía exitosa, de tal manera que, para lograr que esto ocurra, tenemos que encontrar elementos en esta cadena.

Éste es el planteamiento aquí, y yo me permití, cuando revisamos un poco el plan, que hubiera la presencia de otro tipo de comunidades importantes en el devenir del desarrollo científico y tecnológico y de innovación en México, y una de ellas es, por supuesto, la Sociedad Mexicana de Biotecnología y Bioingeniería, que además de tener sus delegaciones estatales, permite una comunicación  interna muy rápida, y ahí es donde se gestan muchos proyectos de interés, pero que son proyectos, y muchas veces ahí se quedan, en la academia.

Estos proyectos necesitan potenciarse con otras comunidades que tienen este tipo de experiencia, como BIOCONNECT, que también es un foro donde se reúnen diferentes sectores, para hacer entrevistas, para hacer alianzas, en el Estado de Morelos y en el Estado de México, y que pueden darle esta sinergia. Cada uno ha desarrollado capacidades diferentes en diferentes sectores.

Está también la iniciativa que tiene el CINVESTAV Irapuato, de MéxicoBio, que tiene un formato similar y que también lo alterna con partes tipo congreso, tipo intercambio, tipo visitas a empresas, etcétera… es una experiencia que se tiene que aprovechar, y por supuesto lo que se propone un poco es el estudio de un modelo para la generación de una biotecnología productiva o bioindustria, a través fundamentalmente de una asociación de empresas, que sean las que van jalando un poco. Aquí participan diferentes sectores; el sector agro tiene algún papel que hacer. A mí me gustaría mencionar algunas posibilidades que tiene este sector.

Todo  esto en este contexto de que la tendencia, la alternativa, la estrategia de generar este tipo de consorcios está en todos lados. Ya hemos visto, incluso en el ámbito regional, BioGeorgia o BioCataluña, pero éstos están aquí y si algo que  está aquí, independientemente que vaya o no a ser el nombre, pues es importante que sea una acumulación de experiencias y compromisos, que impulsen la biotecnología productiva a través de una mayor vinculación, más emprendimientos, más procesos, más productos, más empresas.

BIOTENOLOGÍA AGRÍCOLA

En el caso de la biotecnología agrícola, sobre todo cuando  vemos la participación de Brasil como una potencia agrícola, ambiental, energética, uno se pone a pensar que cada uno debe tener una ventaja competitiva. ¿Cuál es la nuestra? También somos un país con una historia agrícola importante, y de alguna manera hay elementos importantes para rescatar y para potenciar dentro de un esquema de desarrollo de biotecnología, pues tenemos una cantidad de recursos muy importante, que deben ser más que  piezas de museo; deben ser la base fundamental del desarrollo de nuevos productos, a través de una conservación que sea coordinada.

Es decir, hay muchos planes de conservación, pero a veces no se entienden entre ellos; tiene que ser  integral, en términos de que integre al componente social de la conservación, y por supuesto debe ser priorizada. No se puede conservar todo. Tienen que conservarse las cuestiones más valiosas. ¿Y cómo lo sabemos? Pues conociéndolas mejor.

Para la nueva genética de plantas, también por los medios que sea posible, convencionales o biotecnológicos, más del 50 por ciento de la contribución a los rendimientos y a la calidad se debe a la mejora genética de plantas, y la otra parte a prácticas culturales. Entonces, aquí se puede apostar mucho; pero luego se les da valor agregado a las especies endémicas, a través de caracteres agronómicos utilizados para la alimentación o para otros fines, pero también ecológicos, para servicios ambientales, especies de rápido crecimiento para recolonizar suelos, etcétera…

Todo esto permite la diversificación y recuperación de acervos genéticos ancestrales que están de alguna manera regados, y vamos a verlo con el caso del maíz. La generación de variedades vegetales es un incentivo para el comercio, y es un potencial enorme para la obtención de bienes y servicios que aun no está completamente explotado.

EL CASO DEL ALGODÓN

En AgroBIO, un caso que se puede mencionar como de éxito, sería el del algodón genéticamente modificado en México, como una cuestión que duró algún tiempo, pero que está en una etapa muy  interesante, y lo puede ser también el maíz genéticamente modificado. Entonces, solamente para introducir un poco, AgroBIO es un organismo que agrupa a las empresas que participan en el desarrollo de biotecnología agrícola.

Hago mención de esto porque muchas veces nos escriben suponiendo que somos una empresa y que tenemos que contratar gente, ingenieros y demás. En realidad, hacemos una labor un poco diferente,  así como le sucede al CINVESTAV, que dicen el CINVESTAV del Politécnico, pero son dos cosas totalmente diferentes. AgroBIO, no es directamente una empresa, sino la representante de empresas grandes que tienen presencia en México, y también un respaldo de lo que serían las federaciones internacionales de las empresas de protección de cultivos y de biotecnología agrícola.

Básicamente, está integrada por un consejo directivo que incluye asuntos regulatorios y de comunicación, asuntos científicos también, y  sus objetivos son la difusión de la aplicación responsable de la biotecnología. Esto lo menciono porque dar conocimiento de todo esto que estamos hablando, al gran público, es importante. Si se falla en ese proceso, los avances pueden ser espectaculares, pero siempre van a crear confusión, ignorancia, desconfianza. Entonces, es muy importante el crear una estrategia de comunicación social.

POLÍTICA DE COMUNICACIÓN SOCIAL

Y de hecho, en algunos libros, hay un capitulo expreso sobre la política de comunicación social en biotecnología para México, que plantea una serie de objetivos, algunos de los cuales se han cumplido; también se menciona la cuestión  de representación y promover estos vínculos entre el sector académico y la industria, para generar casos de éxito.

Una de las estrategias consiste en generar un enlace continuo, precisamente para dar a conocer los resultados de un encuentro como éste, que puede pasar desapercibido, y por supuesto, con otras organizaciones de este tipo, que hay en el mundo y que son las que existen aquí, en Argentina, en Colombia, en Brasil, en Chile, y otros institutos que están trabajando sobre temas de tecnología para la producción en el campo.

En particular, CROPLIFE tiene un perfil importante en términos de que representa a la industria en el ámbito internacional, publica algunos boletines; y el Council for Biotechnology Information, que también difunde temas de interés general y mundial, y creo que son opiniones muy valiosas que deben ser tomadas en cuenta por el gran público.

En términos generales, nosotros hemos avanzado en un lapso de tiempo que ha dilatado mucho, porque desde que empezó el cultivo de algodón experimental, o ya existía el maíz GM en Canadá y Estados Unidos, ha pasado mucho tiempo, y algunas expectativas todavía no se han cumplido. En 2005 se aprobó la Ley de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados, que abría la posibilidad a la experimentación; pero hasta tres años después salió el reglamento, que daba los pasos necesarios para solicitar un permiso, y todavía para el caso del maíz era importante que hubiera un régimen de protección especial que pusiera las características en particular en dónde sí se puede sembrar maíz transgénico. Esto, como se mencionó en algún momento, está más o menos claro en la ley y el reglamento y el régimen, aunque algunos no lo vean así.

En el caso del algodón transgénico, ya existe el primer permiso de liberación comercial, después de 15 años en que estuvo en piloto; continuamente, y si todo sale bien, podría ser que en 2012 o 2013 existan los primeros permisos de experimental, que podrían potenciar mucho la producción tal y como se expuso aquí.

AUTOSUFICIENCIA EN ALGODÓN

En el caso del algodón, es un cultivo que genera un empleo importante en términos de jornales al año. El uso de algodón genéticamente modificado ha reducido en una cantidad importante, en México, el número de aplicaciones o de producto activo de bio-insecticidas; sin embargo, todavía existe una importación importante para lo que requiere México. Hay un plan para que en un máximo de tres años, utilizando esta tecnología y recuperando las áreas que tenían vocación algodonera, podamos volver a la autosuficiencia rápidamente, y a los buenos precios. Hay datos suficientes que nos permiten asegurar que esto es muy factible; no es una estimación descabellada.

Como se mencionó, existen tres fases para la liberación de organismos genéticamente modificados. La fase experimental debe demostrar la eficacia biológica; es decir, que esa tecnología funciona para lo que fue diseñada; otra es ya ver cuestiones de costo beneficio, en extensiones agrícolas operativas; es decir, comparar rendimientos, uso de maquinaria, reducción de emisiones, y finalmente, que ya deba mantenerse después de haber superado y descartado una serie de posibles riesgos.

En el algodón, lo que estaba sucediendo era esto: conforme avanzaban las etapas experimentales y los permisos, se estaban imponiendo cada vez más condicionantes de tal manera que sembrar iba a ser cada vez más ruinoso. El trabajo que se hizo fue ir buscando alternativas en grupos de diálogo con las autoridades, para ir otra vez reduciendo el número de medidas que se tienen que tomar en cuenta en las siembras, en términos del control que se deba tener, y la industria ha asumido un compromiso interno de llevar a cabo lo que se llama el acompañamiento, desde la siembra, hasta donde va a dar el producto al final, para que no haya ninguno de los riesgos que se plantean. Este proceso llevó mucho tiempo, mientras que en otros países fue más expedito, desde la parte experimental hasta la liberación comercial.

Y en el caso del maíz, ahora estamos en la parte experimental. ¿Por qué es importante mencionar el caso del maíz? Porque, como sabemos, es un tema muy sensible, como centro de origen y diversidad; se prevén, en algunos casos, riesgos inaceptables y en otros casos no es que sean inaceptables, son riesgos que se deben evaluar, y finalmente ver las opciones de manejo, lo cual es el resultado obligado de una evaluación de riesgos, lo que hacen todas las compañías de seguros.

REQUERIMIENTOS OFICIALES

En este caso, se tenía que evaluar primero que México tenía la capacidad técnica para cumplir con todas las medidas de seguridad que exige el protocolo de Cartagena y la ley. La equivalencia agronómica, de que este maíz se comporte como un maíz, en los sitios donde se vaya a sembrar; que no afecte a organismos blanco benéficos, pero que en el caso del BT por ejemplo, es capaz de combatir las plagas de México, y finalmente, en el caso de los tolerantes a herbicidas, son capaces de hacerlo.

En un análisis combinado de las localidades de Sonora, Sinaloa y Tamaulipas, el comportamiento, en estas dos características de los maíces convencionales versus el transgénico, es prácticamente el mismo, de tal manera que las diferencias radican en el tipo de localidad, fecha de siembra, las lluvias etcétera; pero se comportan igual en ambos lugares. Algo importante era demostrar que en conteos bajo diferentes métodos, las poblaciones de insectos benéficos no se ven afectadas por la presencia de maíz genéticamente modificado, con bio-insecticidas de bacilus turingensis, y que la reducción en términos del daño que hacen las plagas a estas plantas, es también importante.

Las zonas donde se hicieron los ensayos coinciden con los distritos de riego, así que para seleccionar estas zonas se tienen que revisar muchos aspectos, y SAGARPA está haciendo un muy buen trabajo. Anteriormente había un gran frenado en términos de investigación sobre GM, por las cuestiones regulatorias; sin embargo, recientemente la doctora Xoconoztle está realizando gestiones para obtener un permiso experimental para un maíz tolerante a la sequía, que se tendrá que someter a todo este proceso y pasar por lo que ya ha pasado la industria, y ojalá que haya posibilidades.

Una de las cosas que también se hace a través de AgroBIO es estimular la investigación, el periodismo y la conservación de recursos, a través de premios; son estímulos muy particulares. Vamos por la novena edición, y esto ha estimulado a otros países, como Colombia, a hacer un premio similar. El efecto en términos informativos también es importante, pues cada año hay más notas relacionadas con biotecnología agrícola, y de alguna manera las notas con sentido positivo superan a las que son meramente informativas o neutras o negativas, que en general siempre son emitidas por las mismas fuentes. Los mensajes que se han posicionado tienen que ver básicamente con la inocuidad, con el impacto ambiental, con la productividad y con la competitividad internacional, y se va a hacer un seguimiento a través de la prensa de las posiciones.

Hay dos experiencias más que quisiera compartir: el caso de SINAREFI y SNICS,, que tienen un papel muy importante en cuestión de conservación del acervo nacional de especies, de generación de bancos de externo plasmas, de certificación de semillas y registro de variedades vegetales, que tienen una red muy importante de colaboraciones.

PROYECTO MAESTRO DE MAÍCES MEXICANOS

Otro caso es el proyecto maestro de maíces mexicanos, que por cierto está entre los veinte seleccionados para iniciativa México y lo lleva a cabo una asociación civil junto con la Universidad Autónoma Antonio Narro y la industria, y tienen también un esquema de trabajo en Puebla Tlaxcala y el Estado de México.

Y tenemos el caso de CIMMYT, que se llama MasAgro, junto con la SAGARPA, en el que se busca generar una política orientada a combatir el cambio climático y garantizar la seguridad alimentaria, para trabajar básicamente con maíz y trigo, y tiene estos cuatro proyectos: uno que se llama Descubriendo la Diversidad Genética de las Semillas; la estrategia internacional para aumentar el rendimiento de maíz, de un consorcio internacional que inicia en México; otra para trigo, y la de desarrollo sustentable para el productor, que es básicamente la difusión de la agricultura de conservación con una alianza muy importante de centros de investigación, empresas y agencias gubernamentales.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top
Spread the love