Ana María Rivas Estilla
Coordinadora de Posgrado. Departamento de Bioquímica.
Facultad de Medicina / UANL
La hepatitis viral es una enfermedad de gran importancia en el mundo, debido a varios factores, entre los que destacan: el alto número de sujetos afectados y su mortalidad; su amplia distribución; el hecho de que no existen tratamientos específicos para curar al cien por ciento de los sujetos afectados, así como también por la gran demanda de recursos médicos y económicos que requieren.
Se trata de una enfermedad infecciosa que ha sido reconocida por más de 200 años pero, solamente en las últimas décadas, la identificación de marcadores específicos ha permitido un diagnóstico preciso.
Las hepatitis virales se caracterizan por la presentación de un proceso inflamatorio en el hígado, que puede ser producido por agentes virales que tienen una especial afinidad por éste órgano, entre los cuales se encuentran principalmente el virus de la hepatitis A (VHA), el virus de la hepatitis B (VHB), el virus de la hepatitis C (VHC), el virus de la hepatitis D (VHD) y el virus de la hepatitis E (VHE). Otros virus, como el Citomegalovirus, Epstein Barr, Coxackie, se presentan con menor frecuencia.
De manera general se considera que la enfermedad causada por los distintos tipos de virus es clínicamente semejante, pero el modo de transmisión y evolución, son diferentes para cada virus. Los virus VHA, VHE producen una enfermedad aguda de resolución autolimitada; sin embargo, los VHB, VHC y VHD pueden evolucionar de la infección aguda a infección crónica, cirrosis e incluso des-arrollar carcinoma hepatocelular y muerte, de tal manera que las infecciones producidas por el VHB y el VHC son las que representan mayor interés clínico, debido a la evolución de la enfermedad y mortalidad asociadas.
MECANISMOS DE TRANSMISIÓN
Dentro de los mecanismos principales de transmisión del VHB y VHC se encuentran la transmisión por sangre contaminada y productos sanguíneos; el uso de agujas contaminadas, la vía percutánea, transmisión vertical de la madre al hijo y durante relaciones sexuales sin protección.
Con respecto al tratamiento, no existe un tratamiento específico para eliminar eficientemente estos virus, de tal manera que el objetivo de las terapias actuales es mantener controlada la replicación del virus para evitar el daño progresivo del hígado, aunque muchas veces este tratamiento es muy agresivo para el organismo.
TERAPÉUTICA FUTURA EN HEPATITIS VIRALES
El no contar con tratamientos específicos antivirales que permitan un control de las hepatitis B y C, como sucede con el VIH-1; el alto costo de la terapéutica combinada, la falta de efectividad en un alto porcentaje de los pacientes tratados y la frecuencia de los efectos colaterales, inducen a la búsqueda de nuevas alternativas terapéuticas. En el ámbito internacional se están desarrollado nuevas alternativas terapéuticas dirigidas específicamente para combatir la replicación del VHB y el VHC.
Los avances en Medicina Molecular en los últimos años han permitido mejorar las estrategias disponibles, y cada vez son más prometedoras. Uno de los enfoques más promisorios es la aplicación de la terapia génica para bloquear la replicación de estos virus.
Es una afección o enfermedad inflamatoria que afecta al hígado. Su causa puede ser infecciosa (viral, bacteriana, etc.), inmunológica (por auto-anticuerpos) o tóxica (por ejemplo por alcohol, venenos o fármacos). También es considerada, dependiendo de su etiología, una enfermedad de transmisión sexual.
Existen virus específicos para la hepatitis; es decir, aquellos que solo provocan hepatitis: Virus A, Virus B, C, D, E, F, G. Los más importantes son los Virus A, B, C y, en menor medida, el D y el E. Los virus F y G son los últimos descritos y los menos estudiados.
Diversos grupos de investigación han diseñado protocolos para bloquear la propagación del virus utilizando moléculas antisentido, inhibidores de proteasas, ribozimas o ARN interferentes; sin embargo, todavía ninguna de estas estrategias ha pasado a la fase de ensayos clínicos.
A mitad de los años 90 se comenzaron a realizar estudios para bloquear la expresión de genes mediante una técnica que se denominó “antisentido”. Ésta consiste en introducir en las células una pequeña molécula de ARN (sintético) que sea complementaria para algún tipo de ARNm (o ARN viral) al cual se une por complementariedad (antisentido) impidiendo de este modo los pasos subsecuentes en la síntesis de la proteína correspondiente.
MECANISMOS DE INTERFERENCIA
Lamentablemente pocos protocolos reportados fueron reproducibles y exitosos, ya sea por dificultades al introducir las moléculas de ARN antisentido o por fallas en la especificidad. A principios de este siglo, se descubrió el mecanismo de ARN de interferencia que funciona de manera natural dentro de las células eucariontes para impedir la replicación de virus o bien para controlar los procesos de desarrollo y diferenciación celular mediante el control de la expresión de genes específicos.
Este mecanismo, que utiliza pequeños trozos de ARN interferente (ARNi), tiene una acción inhibitoria mucho más potente que el mecanismo antisentido ya que se une a un complejo multienzimático (RISC) que actúa específicamente para destruir moléculas de ARN y su acción persiste con el tiempo desarrollando esta actividad en repetidas ocasiones.
La tecnología de ARN de interferencia aplicada para combatir los virus causantes de hepatitis, ha incentivado a numerosos investigadores e industrias farmacéuticas a desarrollar moléculas para uso farmacológico aplicando este principio de interferencia. Por ejemplo, la molécula de ARNi diseñada para combatir al VHC, realiza su labor bloqueadora ensamblándose con la secuencia complementaria de ARNv (ARN viral necesario para la síntesis de proteinas virales y viriones) dentro de las células infectadas inhibiendo de esta manera los pasos posterio-res necesarios para la replicación del virus.
DEFENSA DEL ORGANISMO
Por otra parte, otros protocolos reportados se enfocan no sólo en el bloqueo directo de las partículas virales, sino también en mejorar la actividad de distintas proteínas que participan en la defensa innata del organismo contra las infecciones virales, incluyendo el interferón-alfa, el interferón-gama, la interleucina 2, o la interleucina 12, permitiendo mejorar y reducir sus efectos adversos a nivel sistémico.
Esta estrategia podría ser especialmente útil para pa-cientes que recaen tras una respuesta inicial a los tratamientos disponibles. Por otro lado, la aplicación de protocolos de terapia génica puede hacer que las células sean resistentes a la infección viral bloqueando la internali-zación del virus a la célula o bien el ciclo vital del virus en distintos puntos.
MEDICINA MOLECULAR
Con respecto a los avances en Medicina Molecular enfocados a la profilaxis y prevención de este tipo de infecciones virales, la prevención de las infecciones puede abordarse mediante las vacunas de ADN, en las cuales se transfieren genes que expresan antígenos virales inmunogénicos a tejidos con capacidad de despertar el sistema inmune como la piel. Actualmente se están llevando a cabo ensayos clínicos en fase I para valorar la seguridad y eficacia de las vacunas genéticas para la prevención de la infección por el virus de la hepatitis B.
En general, el campo de aplicación para la terapia génica antiviral es muy promisorio; sin embargo, aún falta mucho por investigar para definir estrategias terapéuticas seguras sin modificar o inhibir las funciones de otros genes dentro de la misma célula.
REFERENCIAS
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Recuadro:
La hepatitis
La hepatitis viral es una enfermedad de gran importancia en el mundo, debido a varios factores, entre los que destacan: el alto número de sujetos afectados y su mortalidad; su amplia distribución; el hecho de que no existen tratamientos específicos para curar al cien por ciento de los sujetos afectados, así como también por la gran demanda de recursos médicos y económicos que requieren.
Se trata de una enfermedad infecciosa que ha sido reconocida por más de 200 años pero, solamente en las últimas décadas, la identificación de marcadores específicos ha permitido un diagnóstico preciso.
Las hepatitis virales se caracterizan por la presentación de un proceso inflamatorio en el hígado, que puede ser producido por agentes virales que tienen una especial afinidad por éste órgano, entre los cuales se encuentran principalmente el virus de la hepatitis A (VHA), el virus de la hepatitis B (VHB), el virus de la hepatitis C (VHC), el virus de la hepatitis D (VHD) y el virus de la hepatitis E (VHE). Otros virus, como el Citomegalovirus, Epstein Barr, Coxackie, se presentan con menor frecuencia.
De manera general se considera que la enfermedad causada por los distintos tipos de virus es clínicamente semejante, pero el modo de transmisión y evolución, son diferentes para cada virus. Los virus VHA, VHE producen una enfermedad aguda de resolución autolimitada; sin embargo, los VHB, VHC y VHD pueden evolucionar de la infección aguda a infección crónica, cirrosis e incluso des-arrollar carcinoma hepatocelular y muerte, de tal manera que las infecciones producidas por el VHB y el VHC son las que representan mayor interés clínico, debido a la evolución de la enfermedad y mortalidad asociadas.
