Tomado del Portal del Horno 3
El hígado es el órgano más grande dentro de nuestro cuerpo, y está en el lado derecho de la cavidad abdominal bajo el diafragma detrás de las costillas, está formado por dos lóbulos, el derecho es más grande que el izquierdo y pesa 1.5 kg en el adulto promedio.
Dos vasos sanguíneos grandes llamados la arteria hepática y la vena porta llevan la sangre al hígado. La arteria hepática lleva sangre recién oxigenada del corazón a través de la aorta. La vena porta lleva sangre con nutrientes del intestino delgado; estos vasos sanguíneos se van haciendo cada vez más pequeños hasta formar capilares diminutos.
Hepatitis
Algunas infecciones pueden dañar al hígado y evitar que funcione adecuadamente, a esto se le llama hepatitis. Hay varios tipos de hepatitis como A, B y C, que son causadas por virus, ya existe vacuna en contra de la hepatitis B. En más del 50% de los casos de personas con enfermedades de este órgano, no se presentan síntomas; en algunas personas, su mal funcionamiento se traduce en un color amarillento en ojos y piel. Podemos ayudarle a nuestro hígado comiendo sanamente, tomando agua, haciendo ejercicio y no tomando alcohol.
Y algo más…
El hígado está hecho en un 96% de agua contenida en sus células y sangre. Es un órgano que puede regenerarse, aun cuando tengamos solo el 25% de éste crece otra vez hasta convertirse en un hígado completo.
Fábrica química
El hígado lleva a cabo más de 500 funciones diferentes en nuestro cuerpo, es tan importante que no podemos vivir sin él. Filtra más de un litro de sangre cada minuto; esta fábrica de procesamiento químico cambia lo que ingerimos en lo que nuestro cuerpo puede usar y deshecha lo que no puede usar disolviéndolo en la sangre y transportándolo a los riñones. Por ejemplo, el hígado hace urea de partes de proteínas que la sangre colecta y envía a los riñones que la filtran y eliminan mediante la orina.
También hace y almacena energía elaborando glucosa de los carbohidratos que comemos, como pan, fruta o lácteos. Parte de esta glucosa viaja a través de la sangre por el cuerpo y se usa como energía, el resto se almacena en el hígado como glicógeno y se guarda hasta que el cuerpo requiere un uso extra, como cuando necesitamos correr muy rápido, reaccionar rápidamente o trabajar físicamente por largo tiempo, ayudando de esta manera a mantener los niveles de glucosa adecuados.
El hígado limpia la sangre de toxinas que pueden ser formadas por nuestro cuerpo cuando desdoblamos proteínas, o adquiridas cuando respiramos o consumimos productos como alcohol, drogas o medicinas. Si se consume alcohol en exceso puede dañarlo permanentemente, este daño es conocido con el nombre de cirrosis hepática.
Esta fábrica química hace la bilis que es un jugo digestivo que ayuda a absorber la grasa del intestino e incorporarla al torrente sanguíneo; la bilis es una sustancia espesa de color amarillo verdosa que se almacena en la vesícula biliar hasta que el cuerpo la necesita.
También almacena vitaminas como la A, D, K y B12 y algunos minerales. Produce el 80% del colesterol que el cuerpo necesita, este es una grasa que requerimos para el crecimiento normal y la salud, sin embrago, en exceso es nocivo para las arterias.
