Una de las principales enfermedades (malformaciones) congénitas, la atresia esofágica

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Cinthya Araiza

Dentro de las malformaciones congénitas se encuentran las del tubo digestivo las cuales requieren de un tratamiento complejo y especializado, además de inmediato.

La atresia esofágica se manifiesta desde el nacimiento ya que se presenta dificultad cuando el bebé necesita pasar saliva ó alimentos. Aparentemente, los niños se ven normales y sin defecto exterior; en ocasiones, a  dicha enfermedad se le relaciona con malformaciones del corazón, extremidades, vértebras ó síndrome de Down.

Por lo general, el feto dentro del vientre materno, degluta líquido amniótico durante la gestación. Los bebés con atresia esofágica son incapaces de realizar dicha acción durante el estadio fetal,  por lo que los lleva a una acumulación excesiva de líquido amniótico. Se puede detectar durante la exanimación del vientre de la madre, de aquí la gran importancia de una valoración del bebé inmediatamente después del nacimiento. Existen casos no diagnosticados antes de nacer, por lo que el bebé puede presentar dificultad respiratoria durante su lactancia y en ocasiones ocurre asfixia y neumonía. El problema se puede detectar con una exploración con sonda del médico, si la sonda se atora al intentar pasarla al estomago, entonces será necesaria la intervención quirúrgica.

Pero, ¿en dónde está el defecto? Se encuentra en el esófago, órgano que transporta el alimento desde la boca hasta el estomago, el cual no alcanza a formar su tercio medio, y sólo es un fondo de saco que se comunica con el aparato respiratorio directamente con la tráquea, por lo que los pacientes pueden tener complicaciones pulmonares desde el nacimiento.

Los pequeños pacientes suelen tener saliva excesiva lo que provoca vómitos al alimentarlos, además de un agotamiento inevitable. Es importante detectarlo inmediatamente para que el niño no se ahogue con su propia saliva; para evitar esto, el médico coloca una sonda especial de aspiración de salivas.

Los niños que padecen esta malformación congénita, sufren mucho pues además de no poder ingerir los alimentos, vomitar y producir mucha saliva, deben proceder al ayuno forzoso y diversos estudios posteriores al diagnóstico, para detectar si existen malformaciones asociadas. La buena noticia es que gracias a los avances médicos y a las nuevas tecnologías, existen no sólo tratamientos, sino el procedimiento quirúrgico, que aunque implica un alto grado de destreza por parte del cirujano, suele ser exitoso. Durante el complicado procedimiento el cirujano deberá abrir el tórax del bebé y así trabajar cerca a las estructuras más importantes, como el corazón, venas y arterias, el pulmón y la tráquea. Después, ya identificados ambos extremos del esófago, debe unirlos mediante la suturación. Cabe destacar que la recuperación completa de los pacientes suele ser al 100% exitosa en la mayoría de los casos.

A la atresia esofágica se le conoce como una patología relativamente frecuente ya que ocurre a 1 de cada 3,000 recién nacidos. A pesar de estas cifras, actualmente  la estadística se encuentra en descenso. Curiosamente, la frecuencia de mayores casos registrados se encuentra en Finlandia, con cerca del 30% de los neonatos con atresia esofágica.

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