Maestro Erick Gómez Tagle
Profesor de tiempo completo. Coordinador de Investigación. Universidad Pontificia de México (UPM).
investigacion@pontificia.edu.mx erick.tagle@asesoriadn.com.mx
Diariamente despertamos con noticias de hechos delictivos, parte de los cuales son descritos como crímenes de odio, debido a la saña y a la violencia que reflejan. La voluntad de poder expresada en actos ilícitos, mediante los cuales se priva de la vida a una persona, se le impone la cópula o se le restringen derechos fundamentales, da pauta a pensar que muchos delincuentes padecen trastornos psíquicos, particularmente cuando son seriales o cuando actúan sin aparente motivo.
Estudiosos de las ciencias penales, de la salud y del comportamiento han buscado explicar, diagnosticar y prever actos presuntamente irracionales, en un esfuerzo por aminorar las tragedias que provocan las conductas antisociales. ¿Puede comprenderse la frialdad de un asesino serial? ¿Es correcto hablar de psicópatas y sociópatas? ¿Son imputables penalmente? ¿Cuál es su distinción respecto de personas psicóticas? Interrogantes de este tipo se planten con frecuencia, pues se piensa que, al encontrarse las causas, podrán evitarse los efectos.
APROXIMACIONES PSICOLÓGICAS AL COMPORTAMIENTO CRIMINAL
La psicología es la ciencia encargada del conocimiento de la personalidad, del proceso cognoscitivo y de las etapas del desarrollo intelectual. Existen en ella escuelas, especialidades y teorías, de entre las cuales queremos destacar la psicología criminal, responsable de analizar los factores psicosociales que influyen en la conducta delictiva, como la personalidad, el temperamento, las motivaciones, los desajustes emocionales y los trastornos patológicos.
Otra es la psicología jurídica, la cual estudia el comportamiento en el ámbito legal (penal, penitenciario, civil, de familia, etcétera), especialmente comprometida en la explicación, evaluación, prevención e intervención sobre el proceder de las personas vinculadas a procesos legales; de ahí que tenga relevancia para la elaboración de leyes, la toma de decisiones y el desarrollo de procesos jurídicos.
El actuar por interés no es sólo el de sospechosos y delincuentes, sino también el de padres que disputan la custodia de los hijos, víctimas que sufren las consecuencias de delitos, guardias encargados de la seguridad, así como los procesos que internamente experimentan los miembros del Poder Judicial, por citar ejemplos.
El psicoanálisis y la psiquiatría también han contribuido al respecto, aunque desde enfoques diferentes. El primero, también llamado psicología profunda, fue iniciado por Sigmund Freud, el cual sostiene que la clave del actuar humano es el inconsciente, y el impulso de vida, la sexualidad. En el caso de la segunda, es un área de la medicina que se especializa en la prevención, evaluación, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de los trastornos de la salud mental. El tratamiento incluye psicofármacos, aunque puede recomendar psicoterapia.
APROXIMACIONES SOCIOLÓGICAS AL COMPORTAMIENTO CRIMINAL
La sociología estudia la producción y reproducción de la sociedad y de lo social, a través del análisis de sus estructuras y sistemas, así como de la forma en que interactúan con los individuos y los grupos. Al igual que la psicología, mantiene relación con otros campos del saber, como antropología, filosofía, trabajo social, y se divide en especialidades.
La sociología criminológica investiga la criminalidad de una sociedad determinada, sus causas generales: variables demográficas, condiciones socioeconómicas; su relación con otros fenómenos: sociales, culturales, económicos, políticos, y la evolución de sus índices.
La sociología de la desviación y del control social se encarga del análisis de las conductas calificadas como desviadas: parasociales y antisociales, en función de las exigencias institucionales: prescripciones normativas; de las expectativas sociales: preceptos morales, y de la falta de efectividad de los mecanismos de control: discurso ideológico del derecho y otras normas sociales. A diferencia de la sociología criminológica, se desarrolla en un nivel más teórico.
UNIÓN DE ESFUERZOS: CRIMINOLOGÍA
Elucidar los actos socialmente sancionados, por considerarlos moralmente graves y por ser contrarios a las normas institucionalmente establecidas, implica una lectura integral, amplia, tanto del sujeto trasgresor, como de la sociedad de la que forma parte. Una conducta desviada o divergente es la expresión comportamental de la disociación entre las aspiraciones culturalmente establecidas (vgr. éxito pecuniario, fama, poder) y los medios estructuralmente dados para arribar a ellas, por lo que sería simplista reducir la explicación a un problema de adaptación individual.
El ambiente, como dominio generalizado de las relaciones sociedad-naturaleza, en el cual se incluye el campo material y abstracto de los entretejes de cultura, población, trabajo y mundo vital, es tan importante como la personalidad de cada uno; es decir, las pautas de pensamiento, percepción y comportamiento relativamente estables, propias de cada sujeto. Visión de las personas como seres bio-psico-sociales que compartimos.
Razones por las cuales la criminología es una ciencia sintética que busca la descripción, clasificación, explicación y reducción de las conductas criminales, tanto en lo general (criminalidad), como en lo relativo a casos concretos a través de la criminología clínica. Potencial analítico que le permite abarcar desde delitos en estados de emoción violenta hasta actos dolosos preparados con antelación.
La violencia, pese a los estudios y tratamientos biológicos, cognitivos, neuroquímicos, psicodinámicos y sociales, persiste en amplio número de hogares. Hombres y mujeres participan en procesos distorsionados de interacción, donde las amenazas, las comparaciones, los insultos y los silencios prolongados son la constante.
El estado psicológico y la salud mental de quienes agraden, por supuesto influye, pero no son suficientes para aclarar la selección de las víctimas, el escenario de la agresión, el confinamiento al ámbito privado, el encubrimiento y la justificación reiterada del castigo como el ejercicio de un derecho.
En una interacción violenta, el comportamiento de uno sirve para justificar el del otro. Determinados mensajes, verbales y no verbales, interpretados como amenaza o rebeldía —independientemente de la intención del emisor—, determinan el pasaje al acto. Proceso interaccional y comunicativo que debe analizarse, considerando que la particular interpretación de los mensajes depende del universo cognitivo de quien lo hace; hecho por el que la cultura ocupa un lugar fundamental en las explicaciones, sobre todo si atestiguamos la heterodesignación de identidad y la socialización de género.
EXPERIENCIAS TRAUMÁTICAS
Las prácticas violentas no son naturales, sino aprendidas. En ocasiones, relacionadas con experiencias traumáticas durante la niñez y la adolescencia: transmisión intergeneracional basada en modalidades vinculares sustentadas en la agresión; conductas habituales u ocasionales que remiten a una tipología diferenciada del agresor: psicopáticos, hipercontrolados o cíclicos emocionalmente inestables.
La distinción se basa en la acumulación de frustración, el afán de dominio, la existencia de “doble personalidad”, la falta de seguridad propia, la inhabilidad para expresar ideas (analfabetismo comunicacional), la introducción de justificaciones al maltrato, el manejo de los sentimientos, el nivel de autocontrol, los objetivos de la conducta, la posesividad, la posibilidad de mejora bajo tratamiento terapéutico, la presencia de sentimientos de culpa y la selectividad victimal.
En la parte de discusión de los resultados, la criminología cuestiona las explicaciones psiquiátricas y psicológicas, cuando éstas, por sí solas, son insuficientes para explicar las distorsiones de tipo cognitivo asociadas con la construcción social del género, los escenarios de interacción, los problemas de comunicación y las relaciones víctima-victimario. Predisposición no es, por tanto, sinónimo de determinismo.
LAS PSICOPATÍAS
Pese a los factores ambientales y socioculturales señalados, sÍ hay trastornos específicos, de carácter dinámico, que descifran el comportamiento de quienes habitualmente quebrantan las leyes y las normas sociales. Una psicopatía es una enfermedad mental o más propiamente una anomalía psíquica por obra de la cual, a pesar de la integridad de las funciones perceptivas y mentales, se halla patológicamente alterada la conducta social de quien la padece.
Para Luis Barragán, en su Compendio de psicopatología criminológica, “Entre las personalidades psicopáticas tienen importancia desde el punto de vista criminológico, sobre todo los fanáticos, los amorales y los anormales sexuales”, cuestión a la que agrega:
“Los psicópatas amorales o inmorales se pueden subdividir en dos grupos: los amorales impulsivos y agresivos, y los amorales fríos, áridos, e incapaces de la mínima simpatía humana y consideraciones sentimentales. Unos y otros, usualmente, manifiestan sus características de personalidad psicopática desde la infancia: inquietos, intolerantes a toda disciplina, prepotentes, ladronzuelos, torturadores de animales los primeros; egoístas, calculadores fríos y calumniadores de los demás los segundos. La vida, con sus exigencias de orden y de respeto social, no dilata en hacer emerger y acentuar estos caracteres.”
Disertar sobre “amoralidad” y “anormalidad sexual” resulta inquietante, por la carga axiológica de los vocablos, además del uso corriente, poco científico, que de los mismos se puede desprender. Etiquetar las sexualidades como anormales, desviadas, disidentes, diversas, perversas o transgresoras, implica sostener la heterosexualidad normada como único parámetro de lo sano, ignorando la variedad de expresiones comportamentales de la sexualidad.
PSICÓPATAS SEXUALES
En 1886, Richard von Krafft-Ebing escribió: Psychopathia sexualis. En él, los violadores, exhibicionistas, homosexuales y voyeuristas eran calificados de psicópatas sexuales. Su idea era que los agresores tenían apetito sexual desmedido. La moralidad “deficiente” y “depravada” se exhibía mediante la masturbación en edad temprana y con la violación, el incesto y los ataques en la adultez.
En la actualidad, esas ideas están superadas y los especialistas optan por otras expresiones. Es el caso de las parafilias, referente a los comportamientos sexuales o excitaciones ante estímulos inapropiados, cuya intensidad, fijación, actos, sujetos u objetos de deseo son excéntricos y socialmente inaceptables. Algunas parafilias, que incluyen sujetos no conscientes: animales, cadáveres, niños, pueden ser imputables como delitos.
¿PSICÓPATAS, SOCIÓPATA O PSICÓTICOS?
Abundemos en las psicopatías mediante la distinción de tres vocablos que a menudo se confunden:
* El sociópata presenta comportamiento psicopático en algunas áreas de su vida, pero en otras no muestra dificultad para sentir emociones, característica propia del psicópata. Por ejemplo, un sicario puede parecer psicópata en la manera en que interactúa con sus víctimas, pero no cumple los criterios cuando se observa su conducta en la interacción con seres afectivamente más cercanos, como su madre o hermanos.
Durante las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado era común utilizar este concepto en vez del de psicópata, aunque aparentemente se referían a lo mismo. En la actualidad, los psicólogos emplean más la acepción de psicópata, mientras que otras disciplinas optan por la de sociópata para referir los orígenes o contextos sociales que podrían explicar este proceder.
* El psicópata padece una disfunción emocional, pues es incapaz de generar emociones empáticas y ponerse “en el lugar del otro”, aunque sí puede hablar al respecto, describir sentimientos e incluso decir que los experimenta, aunque éstos sean superficiales. Por sus características es peligroso, manipulador, mentiroso y adaptable socialmente.
En torno a esta acepción, existe la clasificación de psicópatas integrados y marginales, así como la que los divide en primarios y secundarios. Esto obedece a los niveles de integración y funcionamiento sociales. En consecuencia, no debe considerarse sinónimo del trastorno de personalidad antisocial descrito en el Manual DSM IV, dado que un individuo con larga carrera delictiva podría satisfacer los criterios de diagnóstico de este trastorno sin cumplir con la principal axioma de la psicopatía que es la disfunción emocional.
* Un psicótico es quien padece psicosis, la cual es una enfermedad caracterizada por delirios o alucinaciones, como la esquizofrenia y la paranoia. La confusión, la reiteración de pensamientos absurdos y la incoherencia son signos de lo antes descrito. El delirio paranoide, por ejemplo, es un síndrome atenuado de la paranoia representado por egolatría, manía persecutoria, suspicacia y agresividad.
En el caso de las alucinaciones, son engaños mediante los cuales las personas creen percibir algo, pero cuyo contenido es relativo a su actividad cerebral. Es una sensación subjetiva que no va precedida de impresión en los sentidos. Verbigracia, quienes sufren de esquizofrenia pueden creer que alguien escucha sus pensamientos o controla sus sentimientos, acciones o impulsos.
¿LAS PSICOPATÍAS GENERAN INIMPUTABILIDAD?
En materia jurídica, la imputabilidad es la posibilidad de responsabilizar penalmente a una persona, pues se considera que entiende, con base en su madurez y salud mentales, el carácter ilícito de un determinado hecho, y que es capaz de conducirse, de manera libre, conforme a ese entendimiento. Además, existe la imputabilidad disminuida, la disminución temporal de la imputabilidad y la inimputabilidad, cuestiones relacionadas con la culpabilidad, el cual es un presupuesto de la imposición de la pena, basada en la capacidad de una persona para actuar de modo no ilícito en una situación concreta.
Un homicida serial, definido como quien comete dos o más asesinatos en forma secuencial, con periodos de enfriamiento emocional, suele ser imputable, debido a que es consciente de sus acciones, pese a no generar empatía con sus víctimas, lo que le permite actuar de forma inteligente;, es decir, con “sangre fría”.
La ausencia de culpa y de remordimiento puede convertir en serial a un violador o a un asesino. Clínicamente, pueden ser psicópatas y penalmente imputables: punto diferencial con los psicóticos, quienes por lo general son inimputables, aunque también hay excepciones. Aspectos para abundar en otra oportunidad.
