Educación, clave para hacer ciudad

Spread the love

Indira Kempis

“El narcotráfico que llevamos viviendo desde hace más de 30 años no ha desaparecido de nuestra sociedad. Todo eso es dañino para Colombia. Nosotros estamos diciendo Antioquia la más educada, Medellín un lugar para la vida… Las cosas se pueden hacer de una manera diferente.. Sabemos lo que significa la educación para transformar una sociedad”, es así como Sergio Fajardo comienza su discurso ante los mejores maestros de Medellín.

Si bien sabemos de todas las reformas y nuevas dinámicas sociales que nuestros países afectados por la violencia y la delincuencia necesitan, también tenemos claro que pocos tomadores de decisión, políticos como organizaciones sociales se han metido en la tarea de promover educación no sólo obligatoria sino de calidad.

Es preocupante, hasta alarmante, saber que no pasamos las pruebas mínimas internacionales en ciencias o que los profesores de la educación media reciban alumnos que apenas si pueden escribir y leer correctamente. Porque los errores del sistema educativo no sólo se quedan en las formas de los indicadores, tienen un efecto perverso en sociedades que no pueden ser críticas, analíticas y reflexivas con lo que sucede en su entorno. Cuando la educación no cumple con los objetivos básicos, entonces, es más fácil ceder el terreno a la corrupción, la impunidad, la delincuencia.

La educación, siempre desgastada en el discurso de los que la reducen en únicamente la prioridad del mayor presupuesto, debe tomar su lugar dentro de la prevención social de la violencia y la delincuencia, como en una de las herramientas prioritarias para el combate a la desigualdad como en el pretexto para entrar a nuevos debates sobre temas que ya no solamente afectan a nuestro país, sino al mundo.

Fortalecer a la educación no debería, en este entendido, sólo adquirir su sentido en las aulas, escuelas, universidades. Sino ser el eje transversal de todos los programas y proyectos que competen a cada una de las áreas del Estado. Esto significa una política educativa de dos partes la primera que se concentre en la calidad de la educación, la segunda que también se asuma la  pedagogía de los asuntos públicos a la ciudadanía como prioridad. Si no contamos con esta visión en donde la educación es una herramienta para hacer ciudad y ciudadanía y, por tanto, para combatir la violencia, veo mayores estragos en el futuro  de un conflicto que no parece terminarse en el corto plazo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top
Spread the love