Cinthya Araiza
No existe en el mundo especie más capaz y versátil; es verdad que no existe mamífero que cuente con toda la gama de capacidades fisiológicas que posee el ser humano. Estas afirmaciones se deben a nuestra peculiar y única postura erecta, que además de brindarnos un campo visual muy amplio, nos da la capacidad de mover los brazos y manos para ejecutar innumerables tareas.
Específicamente, la mano humana, es una herramienta indispensable capaz de ejecutar diversas acciones; nuestras manos nos dan todo, gracias a su función esencial, la precisión y la presión. La última parte de nuestras extremidades superiores son tan funcionales que son miles las posibilidades en posiciones, movimientos y acciones con las que cuentan. Adjunto a nuestras manos, se encuentra nuestro perfecto pero complejo sistema sensorial, ya que estos dichosos miembros (las manos) son extremadamente sensibles.
Si bien es cierto que con tan sólo un roce sabemos si lo que tocamos es suave ó no, si es piel ó metal, madera ó agua; son los utensilios más sensibles además de darnos información extra sobre el mundo exterior, sin olvidar que son capaces de dar calidez y afecto.
La mano cuenta con un total de más de 50 huesos, esto es una cuarta parte del conjunto de huesos del cuerpo. Huesos, ligamentos y articulaciones le dan la flexibilidad necesaria. La articulación más destacada, flexible y bastante fuerte, es la del pulgar, el cual se oponente a los demás dedos y cuyo diseño en forma de “silla de montar” encajan en ángulos rectos.
Impresionantemente, son sólo tres juegos de músculos que controlan nuestras manos; los dos más fuertes son los flexores y extensores que se originan en los antebrazos, y el tercer grupo de músculos está situado en la mano y permite a los dedos realizar grandes movimientos con precisión. Los dedos, que juegan un papel muy importante pues en las puntas se encuentran más de 2500 receptores por centímetro cuadrado… son los sensores vivos, más finos que contiene el cuerpo humano.
La evolución de la mano humana es un misterio y existen miles de estudios enfocados tan sólo en ella y su complejidad. Todos los mamíferos tienen manos, pero con distintas funciones y algo diferentes físicamente a las nuestras. Los caballos (y demás solípedos) las utilizan para correr; animales como el oso tienen garras para cavar; los mamíferos marinos como los delfines también tiene sus manos, mejor conocidas como aletas que obviamente utilizan para nadar; otras que raramente son semejantes a las nuestras son las de los murciélagos, que las utilizan para volar y colgarse.
Tan importante es esta estructura tan perfecta del cuerpo humano, que está directamente relacionada con la inteligencia y la evolución de nuestro cerebro; sin la mano, nuestra visión del mundo sería muy diferente, de hecho sería aplanada y sin relieve. Tanto así que se les conoce como maestras del mismo cerebro para las nociones de superficie, peso y temperatura. Aun y sin la vista, con tan sólo tocar un objeto, sabremos qué es. Es así como la mano es una parte fundamental del cerebro, ambas funcionan como una sola cosa.
Ya sea como instrumento de medición, como apoyo para gesticular un lenguaje ó instrumento de comunicación, la mano humana es sin duda alguna una obra de arte que se articula perfectamente a nuestro cuerpo y que nos da innumerables habilidades.
