La UANL cumple 80 años

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Luis Eugenio Todd

Lo importante no es cumplirlos, sino
continuar siendo el faro luminoso que
alumbra la cultura del noreste
 – Reyes.

Por supuesto que mucha gente me va a criticar por hablar bien de mi Universidad, de la cual soy egresado, en la que ocupé el máximo puesto de rector y la que recoge ahora mis aparentes postrimeras contribuciones al sector humanista que la Universidad representa.

Asistí con gusto a la convención que el rector, ex alumno mío, lo digo con orgullo, Jesús Áncer Rodríguez, convocó, formando un comité para celebrar los 80 años, de lo que yo llamaría “la nueva Universidad”, porque los estudios universitarios, nacen en estas tierras desde el siglo XIX con Fray Servando Teresa de Mier y Gonzalitos; se consolidan en el siglo XX con la visión humanista de Raúl Rangel Frías y ahora están en manos de un nuevo proyecto que requiere retomar el acervo histórico profundo y lleno de sueños hechos realidades, que la Universidad tiene y su adecuación histórica a la realidad tecnológica de la ciencia actual, sin perder la visión humanista de lo que el rector llama proyección social y que es precisamente una de sus funciones fundamentales: ser factor de permeabilidad social y cultural.

La UANL ha sido conciencia crítica y participativa de los proyectos sociales de equidad y justicia y ahora requiere continuar siéndolo con la nostalgia histórica del recuerdo de aquellos fundadores que en 1933 tuvieron la visión de integrar el antiguo Colegio Civil y formar la llamada Universidad del Noreste, que tan bien describió don Alfonso Reyes.

Exhorto a que todos los universitarios participemos en esta conmemoración, que tiene que ser una revisión profunda y apasionada de un futuro incierto, pero que gracias a la Universidad puede consolidar el gran proyecto que nuestra nación requiere. Se necesita una reestructuración profunda de la visión curricular, que el rector está haciendo y que por supuesto todos tenemos que unirnos con él en esta lucha por regresarle a la Universidad el lugar que algunas veces parecía perder como figura dominante del pensamiento, no sólo informativo sino formativo que la sociedad moderna requiere.

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