Jorge Pedraza
Creador de dos de los grandes premios literarios de México y del mundo –el Villaurrutia y el Alfonso Reyes—, el periodista y escritor Francisco Zendejas Gómez es recordado en estos días por dos aniversarios: el de de su natalicio y el de su muerte. Zendejas fue además el autor de la columna “Multilibros”, que durante años publicó el diario capitalino “Excélsior”.
A partir de 1955, y hasta su muerte, Francisco Zendejas publicó en “Excelsior” una columna diaria titulada “Multilibros” dedicada a escritores y a los libros destacados internacionalmente. Escribió 10,950 fichas bibliográficas que se encuentran en la Biblioteca Francisco Zendejas que la Secretaría de Educación Pública instauró el 31 de julio de 1985 y que sería conveniente rescatar y publicar.
El escritor y periodista Zendejas nació en la ciudad de México, el 10 de junio de 1917 y falleció en esa misma ciudad, el tres de mayo de 1985. Aunque era economista, prefirió escribir narraciones, poesía y ensayo. Su mayor actividad estuvo consagrada a la crítica literaria, a la cual dedicó 50 años de su existencia. Sus padres fueron Manuel Zendejas Martínez y Carmen Gómez Romero.
A la muerte de su padre en 1920, se trasladó con su familia a la ciudad de Toluca donde ingresó a la Escuela Anexa a la Normal y allí estudió hasta el cuarto grado de primaria. En 1928 regresó al Distrito Federal y cursó los últimos dos años de primaria en la Escuela “Luz Saviñón” de Tacubaya. En 1930 ingresó al colegio particular “El Zacatito”, donde cursó la secundaria. En 1933 entró a la Escuela Vocacional 2 nocturna. Después habría de asistir becado en Economía en la ciudad de Washington D.C., Estados Unidos.
En 1937 el gobierno mexicano suspendió las becas en el extranjero. A su regreso –y desde entonces— decide dedicarse exclusivamente a las letras, publicando en 1937 su primer ensayo en el Suplemento Cultural de “El Nacional” sobre Rómulo Gallegos y sobre la creación latinoamericana en la novelística. Por espacio de tres años, a partir de 1937 y hasta 1940, colaboró en el Suplemento Cultural de “El Nacional”. Fue profesor de inglés y literatura en secundarias nocturnas de la secretaría de Educación Pública.
En 1943 fue secretario particular del titular de la Secretaría del Trabajo. Fue jefe del Departamento de Publicidad y Espectáculos del Instituto Nacional de Bellas Artes, cuando Carlos Chávez era director.
Fue editor del primer número de la revista Artes de México. Publicó ensayos en las revistas literarias Letras de México, “El hijo pródigo”, “Cuadernos Americanos”, “Las Moradas del Perú” y “Cuadernos de París”. Así mismo en los suplementos culturales de los periódicos “Novedades”, “Hoy”, “Excélsior”, en la revista del Museo de Arte Moderno llamada “Artes Visuales”.
También incursionó en la radio y la televisión. En 1947 inició sus actividades de difusión de temas del mundo de la literatura y letras por radio. Comenzó en las emisoras mexicanas XEO y XEW, los primeros programas sobre literatura y libros en México, y desde 1960 hasta 1972 en la XELA.
En 1972 ingresó a la estación de radio UNAM, así como a la televisión, siempre refiriéndose a libros y literatura, actividades que mantiene hasta en 1984. En 1949 editó “Prometeus” su primera revista literaria. Allí publicó fragmentos de su novela “El amor ideológico”. En 1969 editó su segunda revista literaria “El pan duro”. Cultivó relaciones literarias y editoriales con los círculos más destacados en Estados Unidos, Francia, España, Inglaterra, Italia y Alemania, lo que le sirvió para divulgar la producción de novelistas, poetas, dramaturgos y ensayistas.
De 1953 a 1967 dirigió “Galerías Excélsior”, una de las primeras salas de arte de México donde reúne a lo más granado del arte mexicano y lo expone en Medio Oriente, Centro y Sud América. En “Galerías Excélsior” presentaron sus primeras obras escritores tales como Juan Rulfo, Octavio Paz, Rosario Castellanos, Gabriel Zaid y pintores de la talla de Juan Soriano, Rufino Tamayo, Leonora Carrington, Claire Desouches, Pedro Coronel, entre otros escultores, músicos y ceramistas.
A partir de 1955, y hasta su muerte, publicó en “Excélsior” una columna diaria titulada “Multilibros” dedicada a escritores y a los libros destacados internacionalmente. Escribió 10,950 fichas bibliográficas que se encuentran en la Biblioteca Francisco Zendejas que la Secretaría de Educación Pública instauró el 31 de julio de 1985.
En el año de 1955 visitó a don Alfonso Reyes, en su Capilla Alfonsina, y le informó acerca de su idea de crear el Premio “Alfonso Reyes”, para reconocer a los escritores más destacados. Francisco Zendejas quiso llamar al premio Alfonso Reyes, pero don Alfonso declinó el honor y sugirió que el reconocimiento llevara el nombre de Xavier Villaurrutia, uno de los mayores poetas del grupo de los contemporáneos, quien había fallecido el 31 de diciembre de 1950.
El Premio Villaurrutia, de escritores para escritores, fue creado en 1955, y don Alfonso Reyes falleció en 1959 –el 27 de diciembre, para ser precisos. En 1972, Francisco Zendejas retoma la idea del reconocimiento a Reyes y funda la Sociedad Alfonsina Internacional y el Premio Internacional Alfonso Reyes.
En este momento, el Villaurrutia y el Reyes son dos de los Premios Literarios más importantes. El Premio Villaruntia es otorgado al autor del mejor libro del año cualesquiera que sea su género, con el requisito que sea editado en México, y el segundo; el Premio Internacional Alfonso Reyes es para los escritores de cualquier nacionalidad que hayan difundido la obra de Alfonso Reyes internacionalmente.
El Premio Villaurrutia lo han recibido, entre otros, Juan Rulfo, Octavio Paz, Juan José Arreola, Fernando del Paso, José Revueltas, Eduardo Lizalde, Gabriel Zaid, Jaime Sabines, José Emilio Pacheco, Gustavo Sainz, Carlos Fuentes, Augusto Monterroso, Silvia Molina, Luis Mario Schnaider, Fernando Curiel y Alí Chumacero.
El Premio Internacional Alfonso Reyes ha sido otorgado a importantes escritores como Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Alejo Carpentier, Carlos Fuentes, James Willis Robb, Adolfo Bioy Casares, Juan José Arreola, José Emilio Pacheco, Ernesto de la Peña y Mario Vargas Llosa.
La tarea cultural de don Francisco Zendejas ha sido continuada por su esposa, doña Alicia Zendejas, escritora y promotora cultural, quien forma parte de los jurados que otorgan estos Premios. Gracias a Alicia, a Jaime Labastida y Alicia Reyes, el Premio Internacional “Alfonso Reyes” se entrega cada año en la ciudad de Monterrey, la tierra natal de Reyes.
No conforme con todo lo anterior, antes de su desaparición física don Francisco decidió utilizar otros medios de divulgación y comenzó a grabar en discos la obra literaria y poética de destacados escritores mexicanos, con el fin de favorecer su difusión dentro y fuera de México. Dejó tres de estas ediciones terminadas: “Pedro Páramo”, de Juan Rulfo; ¿Águila o Sol? de Octavio Paz y Las Batallas del desierto, de José Emilio Pacheco. Fue la suya una gran labor y aunque creó dos grandes Premios Literarios que han generado tantos reconocimientos, Francisco Zendejas no ha recibido el homenaje que merece.
