Luis Eugenio Todd
Me refiero al doctor Ricardo Rangel Guerra (80)
Ricardo Rangel nació bajo la musa del arte, pues su capacidad de dibujante fue manifiesta desde su infancia. Sin embargo, él decidió estudiar medicina y desde su juventud dio clases de dibujo anatómico.
Posterior a eso, su carrera académica ha sido siempre de excelencia y lo demuestran sus calificaciones y todos los premios nacionales e internacionales que ha recibido, en el mundo de la medicina, y con una especialidad de la que él fue pionero: la neurología.
Este personaje bendecido por los dioses, goza de una memoria privilegiada, a pesar de cumplir ya los 80 años, y tiene una sistemática y organización metodológica ejemplar, para el diagnóstico y terapéutica de sus pacientes.
De todo lo anterior hay historias que se usan como ejemplo, desde su época de residente en el Hospital de Nutrición y posteriormente en la Universidad de Florida. Además en su práctica continua con el análisis causológico y diagnóstico clínico, acompañado de una actualización, pues ningún avance de la neurología se le ha escapado a sus incansables neuronas. De todo esto, sus pacientes han recibido grandes beneficios, en el arte ciencia de curar y aliviar, que la medicina, desde la época de Hipócrates, representa.
No contento con ser buen médico, nunca ha dejado de hacer investigación científica y jamás ha tenido un olvido en su impresionante capacidad para enseñar a sus alumnos y motivarlos a seguir los diagnósticos y agregarle a esto toda la tecnología. En esta aventura de vida, su esposa Carolina lo ha acompañado con fervor, aun en momentos adversos. Además Ricardo representa toda una genealogía de grandes universitarios.
Tantos años de practicar con sapiencia y humanismo la medicina, deben ser fuente de inspiración para la juventud, que a veces se invade por el espíritu fenicio o por el pragmatismo de la tecnología unipersonal, que caracteriza la némesis médica moderna.
Termino recordando su fina ironía y su humorismo, así como su arte de nunca tener prisa, esto último pudiera ser considerado su único defecto.

