Doctor Abelardo Meneses García
Director General
Instituto Nacional de Cancerología-México
El cáncer es una de las principales causas de muerte en todo el mundo; en 2008, causó 7.6 millones de defunciones (aproximadamente un 13 por ciento del total)1. Los tipos de cáncer que más muertes causan cada año son los de pulmón, estómago, hígado, colon y mama. Su frecuencia es diferente en el hombre y en la mujer.
En México, entre los más frecuentes en la mujer están el cáncer de mama, del cuello del útero y de ovario. En el hombre, se encuentran el cáncer de próstata, de colon y de estómago 2.
El término cáncer se acuñó del latín “cangrejo”, debido a la forma en que crece y se aferra, como las tenazas de un cangrejo. Según el diccionario de la Real Academia Española, el significado de la palabra cáncer es: “enfermedad neoplásica con transformación de las células que proliferan de manera anormal e incontrolada”.
Dicho de otra manera, el cáncer es un término que se usa para designar enfermedades en las que células anormales se dividen sin control y pueden invadir otros tejidos. Las células cancerosas pueden diseminarse a otras partes del cuerpo por el sistema sanguíneo y por el sistema linfático.
Podríamos decir que el cáncer no es solo una enfermedad sino muchas enfermedades, ya que existen muchos tipos diferentes de cáncer; por ello, se menciona que hay más de 200 tipos diferentes de cánceres en el ser humano. La mayoría de los cánceres toman el nombre del órgano o de las células en donde se empiezan a desarrollar. Por ejemplo, el cáncer que empieza en el colon se llama cáncer de colon; el cáncer que empieza en las células basales de una de las capas de la piel se llama carcinoma de células basales.
ORIGEN DEL CÁNCER
Todos los cánceres empiezan en las células, unidad básica de vida del cuerpo. Para entender lo que es el cáncer, ayuda saber lo que sucede cuando las células normales se hacen cancerosas.
El cuerpo está formado de muchos tipos de células que crecen y se dividen en una forma controlada para producir más células, según sean necesarias para mantener sano el cuerpo.
Cuando las células envejecen o se dañan, mueren y son reemplazadas por células nuevas. Sin embargo, algunas veces este proceso ordenado se descontrola. El material genético (ADN) de una célula puede dañarse o alterarse, lo cual produce mutaciones (cambios) que afectan el crecimiento y la división normales de las células. Cuando esto sucede, las células no mueren cuando deberían morir y células nuevas se forman cuando el cuerpo no las necesita. Las células que sobran van formando una masa de tejido, llamada tumor, o neoplasia, que significa “nuevo crecimiento”. No todos los tumores son cancerosos; puede haber tumores benignos y tumores malignos.
Los tumores benignos o neoplasias benignas no son cancerosos. Pueden extirparse y en la mayoría de los casos no vuelven a aparecer; las células de estos tumores no se diseminan a otras partes del cuerpo. Su nombre acaba en el sufijo -oma; simplemente y según el origen del tejido del que procedan los tumores benignos, pueden ser: fibroma (tejido conjuntivo fibroso), lipoma (tejido adiposo), condroma (de origen del cartílago), osteoma (de tejido óseo), etc.
Los tumores malignos son cancerosos. Las células de estos tumores pueden invadir tejidos cercanos y diseminarse a otras partes del cuerpo. Cuando el cáncer se disemina de una parte del cuerpo a otra, esto se llama metástasis. Para nombrar a los tumores o neoplasias malignas los dividimos en los que se originan del parénquima (epitelio, piel y glándulas), y los que se originan del mesénquima (tejido de sostén como por ejemplo: tejido conectivo, adiposo, cartilaginoso, óseo, sanguíneo y muscular).
Así, los tumores que se originan del parénquima se llaman carcinomas. Por ejemplo, carcinoma de colon, carcinoma de mama, carcinoma de próstata. Los tumores malignos que se originan del mesénquima se llaman sarcomas. Por ejemplo fibrosarcoma, liposarcoma, condrosarcoma, osteosarcoma, etcétera…
Estas dos grandes divisiones para nombrar a los cánceres son en términos generales. Sin embargo, para un diagnóstico histopatológico, se toman en cuenta ciertos criterios de las células que están formando el tumor, por lo que podemos ver, en diagnósticos de un cáncer de mama, el diagnóstico específico “carcinoma canalicular infiltrante” o “carcinoma ductal” o algún otro diagnóstico.
FACTORES DE RIESGO
¿Qué factores controlan la división de las células? Son muchos factores, pero el control está principalmente en los genes (ADN) de cada célula. Existen genes que le ordenan a la célula dividirse, y otros genes que le impiden dividirse. Podemos imaginar que este control es como un automóvil automático con 2 pedales: un acelerador (hace que la célula avance y se divida) y un freno (impide que la célula se divida). El cáncer, dicho de manera simple, puede producirse porque «algo» aplasta demasiado fuerte el acelerador (se activan los genes que le dicen a la célula que se divida), o porque «algo» le quita los frenos (se inactivan los genes que le impiden a la célula que se divida).
¿Qué es ese «algo» que puede acelerar o inactivar el freno de la división de las células? En realidad no es una sola cosa, sino que pueden ser muchas. Se los conoce como carcinógenos. Estos carcinógenos pueden ser químicos, biológicos o físicos, y actúan en nuestro cuerpo en varios pasos: primero producen algún cambio en los genes que controlan la división (mutación) y luego estimulan la división descontrolada.
El cáncer comienza en una sola célula. La transformación de una célula normal en tumoral es un proceso de tres etapas para que se llegue a desarrollar el cáncer; este proceso, llamado carcinogénesis, es resultado de la interacción de los factores genéticos de la persona y agentes externos (Figura 1).

Los factores genéticos no los podemos modificar, pero los externos sí y estos tienen que ver en gran medida con el estilo de vida que llevamos; hay estudios que demuestran que más del 80 % de los cánceres están asociados al estilo de vida.
TABACO
El tabaco está asociado a muchos tipos de cáncer, como cáncer de la cavidad oral, de laringe, esófago, pulmón y vejiga urinaria, entre otros.
Hasta ahora se han reconocido cerca de 5.000 elementos químicos, tanto en la fase gaseosa como en la sólida o de partículas del humo del tabaco.
La mayor parte de las sustancias presentes en el humo del tabaco, causantes del cáncer, se encuentran en la fase de partículas. Por ejemplo, el alquitrán es una mezcla de cientos de elementos químicos, en muchos de los cuales se ha demostrado su capacidad para producir tumores malignos. Se ha comprobado que al menos 20 sustancias químicas componentes del humo del tabaco generan cáncer, si bien faltan muchas otras por investigar.
DIETA
La dieta con baja ingesta de fibras naturales provenientes de frutas y verduras, así como rica en grasas animales como la carne roja y cocinados a altas temperaturas, están asociadas al cáncer. Una dieta rica en grasas y alta en calorías, puede aumentar el riesgo de cáncer de mama, colon, próstata y útero. El consumo excesivo de alcohol aumenta el riesgo de cáncer de hígado, esófago y boca.
Una ingestión elevada de alimentos ahumados, salados y en escabeche aumenta el riesgo de cáncer de estómago y esófago.
Los residuos de pesticidas y otros contaminantes ambientales pueden producir cáncer.
Algunos nutrientes, como selenio y vitaminas A, C y E pueden proteger contra ciertos cánceres.
Un aporte energético elevado se considera un factor potencialmente inductor de cáncer. De hecho, el sobrepeso y la obesidad se asocian con el cáncer de endometrio, de vías biliares y de mama en la postmenopausia.
RADIACIÓN
Los rayos ultravioleta son rayos invisibles, que provienen principalmente del sol, aunque también pueden provenir de fuentes sintéticas, tales como camas solares y sopletes soldadores.
Los rayos UV están en el límite entre la radiación ionizante y la no-ionizante. Tienen más energía que la luz visible, pero no tanto como los rayos X. Por lo general, los rayos ultravioleta tienen suficiente energía para dañar el ADN de las células, lo que significa que pueden causar cáncer. Sin embargo, debido a que no tienen suficiente energía para penetrar profundamente en el cuerpo, su efecto principal reside en la piel.
VIRUS Y BACTERIAS
Existen varios tipos de virus que se asocian con el cáncer; sin embargo, el VPH (Virus del Papiloma Humano) es el más frecuente. Los virus del papiloma o papilomavirus son un grupo de más de 150 tipos de virus. Se les llama así, porque algunos tipos pueden causar verrugas o papilomas, los cuales son tumores benignos (no cancerosos).
Algunos VPH, como los que causan las verrugas comunes que crecen en las manos y en los pies, no se transmiten fácilmente. Sin embargo, más de 40 tipos de VPH se transmiten sexualmente, y estos VPH se transmiten con mucha facilidad por medio de contacto genital. Algunos tipos de VPH que se transmiten sexualmente causan cáncer del cuello uterino y otros tipos de cáncer.
El Helicobacter pylori es una bacteria que habita en el estómago humano, y los sujetos infectados nunca llegan a desarrollar ningún tipo de síntoma. Esta bacteria vive exclusivamente en el estómago humano. Es el único organismo conocido que puede subsistir en un ambiente tan extremadamente ácido, y se encuentra fuertemente asociado con cáncer de estómago.
BIOLOGÍA Y DISEMINACIÓN DEL CÁNCER
Para hablar sobre el desarrollo del cáncer, decimos que éste se origina a partir de una sola célula; esa célula se divide en dos (mitosis) y así sucesivamente va creciendo el tumor e infiltrando a los tejidos vecinos; estas células cancerosas tienen características diferentes a las células normales, entre ellas la Adhesión/Movilidad celular. La reducción de la adhesión entre dos células y la de la célula y matriz extracelular permite la formación de grandes masas de células.
Las células cancerosas no muestran inhibición por contacto, y así pueden continuar creciendo aun cuando están rodeadas por otras células. Por ello, también tienen la habilidad para moverse y así poder propagarse a otros sitios a distancia.
La metástasis es la diseminación de las células cancerosas desde un sitio primario de origen a otros tejidos donde proliferan; es un fenómeno complejo en el que intervienen procesos bioquímicos y físicos.
Las vías de diseminación son cuatro:
- Vía linfática. La célula cancerosa viaja por medio de los vasos linfáticos y llega a los ganglios linfáticos, para desarrollar metástasis.
- Vía hematógena (sangre). La célula viaja a través de la sangre y llega a diferentes órganos, principalmente a pulmón, hígado y huesos (Figura 2).
- Vía transcelómica (cavidades). Esta diseminación es por contigüidad; es muy común en cáncer de ovario, hígado y otros órganos que se encuentran en las cavidades del cuerpo.
- Vía linfo-hematógena (mixta). Puede dar metástasis hacia ganglios linfáticos y a órganos a distancia.

Recomendaciones
- Reduzca o evite la exposición a carcinógenos o agentes promovedores del cáncer conocidos, incluidos cigarros y exposición
- Ingiera una dieta equilibrada que incluya verduras, frutas frescas, granos enteros y cantidades adecuadas de fibra (Figura 3).
- Reduzca la cantidad de grasa y preservativos en la dieta, incluidas carnes ahumadas y curadas con sal.
- Realice ejercicios periódicamente.
- Obtenga periodos de descanso adecuados (al menos 6 a 8 horas diarias).
- Disfrute de periodos congruentes de relajación y entretenimiento.
- Aprenda a realizar el autoexamen (de mamas y testículos).
- Acuda al médico de forma inmediata si sospecha la presencia de cáncer.
Referencias
1. Ferlay J, Shin HR, Bray F, Forman D, Mathers C, Parkin DM. Estimates of worldwide burden of cáncer in 2008: GLOBOCAN 2008. Int J Cancer2010;127:2893-917.
2. Principales neoplasias malignas en México y su distribución geográfica (1993-2002). Meneses-García A, Ruiz-Godoy L, Beltrán-Ortega A, Sánchez-Cervantes F, Tapia-Conyer R, Mohar A. RevInvest Clínica 2012;64:322-329.
