Rigoberto Aranda
Investigadores de las universidades de Binghamton, en Nueva York, y Nevada, en Las Vegas, encontraron que la tendencia en las escuelas de educación básica y media en Estados Unidos es pedir más tarea en casa a los estudiantes, luego de que las evaluaciones internacionales dejaran ver que el país se empieza a rezagar en comparación con los resultados académicos de países asiáticos y algunos europeos.
Sin embargo, aunque los resultados parecen ser los deseados en la mayoría de las materias, con la enseñanza de las matemáticas las cosas no parecen ser igual. Al menos, no para todos.
En un estudio publicado en la revista Econometrics Journal, Daniel Henderson y Ozkan Eren, de Binghamton y Nevada respectivamente, aseguran que la mayoría de los estudiantes “estándar” no registran los beneficios de la tarea extra curricular, y en muchas ocasiones, el impacto puede ser negativo.
Henderson y Eren afirman que, en general, y en prácticamente todas las demás materias, hay una fuerte evidencia de mejoría académica cuando los profesores y los alumnos acuerdan horas extra en casa de tarea escolar.
“Pero en matemáticas, esto es cierto sólo para los alumnos con alto desempeño escolar, y también con los alumnos con cierto retraso en su aprovechamiento. Pero para el estudiante promedio, no hay beneficios, y puede haber incluso algunos efectos negativos”.
En el estudio, sólo 40 por ciento de los alumnos analizados obtuvieron algunos beneficios, “nada que no se pudiera conseguir en clase”.
Desde luego, afirman los investigadores, “esto no significa de modo alguno que las tareas en clase no ayuden al estudiante promedio. Pero encontramos que esta población se ve más motivada, y beneficiada de actividades tales como música, arte o incluso deportes”.
El meollo del asunto parece radicar en las características de los grupos de estudio: su desempeño particular, el grado de avance individual y grupal de los alumnos en sus habilidades matemáticas, así como la carga de trabajo extracurricular.
Las matemáticas suelen requerir habilidades y hábitos diferentes que el resto de las materias, aseguran los expertos. Se pide a los alumnos ejercicios de repetición y reforzamiento de habilidades. Pero, al contrario de otras materias en las que la memoria y el contenido lingüístico son suficientes, en matemáticas pueden surgir dudas o errores que motivan desazón y hasta frustración.
“Hemos encontrado experiencias de profesores que tienen que emplear estrategias diferentes para los grupos de semestre a semestre, o incluso en grupos diferentes del mismo periodo, cuando dan clases a más de un grupo”.
Los investigadores utilizaron técnicas paramétricas y no paramétricas para evaluar el impacto de la tarea en casa en el desempeño de los alumnos.
El uso de mapas paramétricos tiende a dar peso a los deciles más altos de desempeño y a subestimar los resultados de estudiantes con respuestas negativas al trabajo adicional en casa. Por ello, al menos en matemáticas, si en un grupo una fracción pequeña obtiene muy buenos resultados de la asignación de tarea en casa, distorsiona lo que pasa en el resto del grupo, con malos resultados, aún siendo mayoría”.
Para los investigadores, las evaluaciones académicas tienen que ver algo más que con resultados en una matriz.
“No es posible extrapolar y asignar valores, y menos aún generalizar resultados en base a mapas paramétricos. Evaluar significa mirar el conjunto y observar el detalle. En educación es simbólico reaccionar ante los malos resultados, pero dar recetas generales a problemas particulares no parece lo adecuado”, destacan en sus conclusiones.
http://www.ccc.gob.mx/internacionales/235-tarea-de-matematicas

