Entre la espada y la pared

Spread the love

espadaypared

Gabriel Todd

Así me siento cada vez que un ciudadano en su legítimo interés y con su nivel de información o experiencia, condenada al yugo de un automóvil, pone su queja y no comprende un esfuerzo por ampliar banquetas o sacar gente y no sólo autos a la calle.

En un estudio realizado por académicos en EU se concluyó que el valor de todos los estacionamientos era mayor al valor de todos los automóviles en las calles de aquel país. 

Los estacionamientos son un cáncer de subsidio social que todos pagamos para que un individuo ocupe un espacio público que nos pertenece a todos a un costo nulo frente al valor real. Esto no puede seguir así.

Si bien es políticamente comprensible que se dé espacio público al automóvil, no se comprende que en una escala de valores humanos el auto pase por encima de nosotros mismos.

Los ciudadanos deben aplaudir y comprender cualquier esfuerzo por devolverle al 100% de los habitantes lo que nos pertenece, a cambio de afectar momentáneamente el interés de la mitad de la población que tiene auto.

El espacio público no puede estar en barata porque lo que es de todos vale mucho más que lo que le pertenece a un particular. Esto es sentido común, no comunismo. El total de la población es potencialmente peatón, es potencialmente humana. Y sólo la mitad es automovilista con humanos adentro, ¿dónde está la injusticia?

Está plenamente demostrado que por más vialidades anchas y cajones que tengas para el auto nunca será suficiente si no cambiamos nuestros hábitos y nuestras prioridades. Si no cambiamos nuestra percepción de la ciudad para que en ella quepa la palabra vida y disfrute no sólo tránsito vehicular. La ciudad es diversa, por ello es lógico darle a todos su espacio. Debemos tener espacio para el auto, pero no todo el espacio para el auto; debemos tener espacio para el peatón, pero no todo el espacio para el peatón. Debemos tener vías rápidas, pero no todas deben ser rápidas. Debemos tener un balance de todo. 

Agradecemos la comprensión y tolerancia que se necesitan para soportar nuevas ideas y nuevos proyectos de escala humana que la ciudad recibirá. No es nada personal, es puro amor público.

Hasta la próxima.

http://www.publimetro.com.mx/noticias/entre-la-espada-y-la-pared/mnen!EVonDqCCI4QMc/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top
Spread the love