Claudia Fernández Limón
Horno 3
¿Focos incandescentes o focos ahorradores?
Los focos se inventaron alrededor de 1800 y cambiaron la dinámica de la vida humana, haciendo posible que toda la población tuviera una fuente segura de luz. Hacia 1900 las empresas ambientalistas identificaron los componentes de los focos como un peligro para las aguas y el suelo.
¿Cómo funciona un foco?
Un foco tiene tres partes principales, una base de metal que conduce la electricidad, un cable delgado llamado filamento y un bulbo de cristal que lo protege y aísla del aire. Los focos son realmente muy simples, implican solo una corriente eléctrica que se une por un cabe o filamento que generalmente es de un metal llamado tungsteno, este metal no es buen conductor de la electricidad, así que funciona como una resistencia que se calienta lo suficiente para empezar a brillar o radiar luz. El filamento de tungsteno se rodea de un bulbo de vidrio al cual se le extrae el oxígeno con el fin de que en ausencia de éste el filamento no arda.
¿Qué es un watt?
El voltaje es la fuerza que hace que la electricidad se mueva a través de un cable y se mide en voltios. A mayor voltaje, mayor corriente circula. Esta corriente o flujo de electrones se mide en amperes. El voltaje y la corriente dan lugar a la potencia y esta se mide en watts. La cantidad de luz que emite un foco se mide en watts, en honor a James Watt (1736-1819), inventor escoces que también inventó la máquina de vapor, entre muchos otros inventos.
La brillantez del foco depende de la resistencia del tungsteno, sabemos que tanto alumbrará un foco porque depende del número de watts, a mayor número de watts, mayor electricidad consume el foco y más alumbra.
¿Por qué hay diferentes tipos de focos?
Existen diferentes tipos de focos, dependiendo de la luz que se requiera. Por ejemplo, los focos incandescentes o los regulares usados por muchos años; los focos fluorescentes son básicamente en forma de tubos con electrodos en cada extremo, el tubo está lleno de gas, cuando la corriente eléctrica fluye de un electrodo a otro choca con átomos de mercurio en el interior del tubo que hace que emitan luz blanca y luz ultravioleta. El recubrimiento blanco de estos focos absorben la luz ultravioleta y la reemite como más luz visible, a este proceso se le llama fluorescencia. Existen además focos de sodio, mercurio y de haluro metálico muy usados en la iluminación de calles, bodegas, gimnasios, estadios y otras áreas muy grandes.
Estos también son tubos en los que pasa corriente eléctrica a través de un gas y éste emite luz, por eso estos focos no requieren un recubrimiento fluorescente.
Finalmente los LED o Light Emitting Diodes, por sus siglas en inglés, también son fluorescentes pero el gas se suple con un pequeño cristal semiconductor de metal de galio. El semiconductor tiene dos capas, una que tiene los electrones activos y la otra que permite el paso de los electrones pero estos quedan en estado de no actividad. Lo único que se requiere es una corriente eléctrica que trasporte los electrones de un lado o capa hacia la otra donde descargan su energía que emiten como luz; los LEDs son muy usados para iluminar fiestas.
¿Por qué no deben de tirarse a la basura?
Gran cantidad de los focos contienen mercurio, el cual es peligroso en el ambiente y en especial muy contaminante del agua, por eso no se les debe tirar a la basura, deben ser desechados en lugares especiales.
¿Foco tradicional vs. foco ahorrador?
La mitad de la electricidad usada en la industria es para iluminación. El problema con los focos tradicionales o incandescentes comparados con los ahorradores es que los primeros no son tan eficientes como podrían ser, esto significa que usan mayor electricidad comparando con la luz que producen, el 90% de la electricidad que consumen la trasforman en calor, no en luz. Para resolver este problema, los fabricantes de focos hacen ahora los llamados focos fluorescentes compactos o CFL por su nombre en inglés Compact Fluorescent Light. Estos focos son más eficientes porque en vez de empujar la electricidad por el filamento, permiten que ésta fluya a través de un tubo de vidrio que tiene una combinación de gas y químicos llamados argón y fósforo.
Sin embargo hay que tener cuidado en su desecho, como con todos los tipos de focos. Si un foco tradicional se rompe, el vidrio que forma el bulbo hace astillas que llegan a ser peligrosas.
Los focos ahorradores o CFL’s debido a que los químicos que tienen dentro son venenosos deben de desecharse en lugares especiales.
Se conocen cerca de 22 personas que construyeron focos alrededor de los años 1800, el crédito se le da a Joseph Wilson Swan y a Tomas Edison como los inventores, debido que ellos desarrollaron un filamento o parte interna del foco que duraba más tiempo prendido.
El 25% de la energía que se utiliza en una casa es para mantener los focos prendidos, sin embargo esto depende de la cantidad de focos, que en promedio son 50. El uso de CFL’s baja el consumo de electricidad.
La electricidad viaja a la velocidad de la luz a más de 360,000 km/s. Es decir, si tuviéramos un foco en la luna que pudiéramos conectar desde la Tierra, tomaría solo 1.26 segundos el que se encendiera.
Fuentes:
eHow. (2014). Recuperado el 22 de mayo de 2014, de http://www.ehow.com/facts_7281861_light-bulb-kids.html
La Vida WiFi. (2014). Recuperado el 23 de mayo de 2014, de http://www.lavidawifi.com/2010/03/led-wireless-230-mbps-de-conectividad-inalambrica/
MinutePhysics. (23 de mayo de 2014). Recuperado el 2014, de How Modern Light Bulbs Wors: https://www.youtube.com/watch?v=oCEKMEeZXugDra.

