Luis Eugenio Todd
Esto se da en las mejores familias del mundo.
Mi escritor preferido, Honorato de Balzac, dijo que siempre hay un conflicto de intereses entre el yo y el nosotros y que no existe la pureza absoluta; por lo anterior el asunto trillado de la diputada federal Purificación Carpinteyro no me causó ningún asombro, porque:
Hay conflicto de intereses en la Cámara de Diputados nuestra, pues más de 20 personas tienen nexos con los sistemas de telecomunicación privados del país, algunos muy importantes y eso no puede soslayarse. También el fenómeno existe en el cabildeo norteamericano y la mejor prueba es que los representantes no pueden aprobar una ley antiarmas por la enorme influencia de una asociación privada; ni qué decir que existe conflicto de intereses en España y eso lo demuestra la infanta que está metida en un lío jurídico, también en Francia, pues las grandes compañías que manejan los trenes de alta velocidad, maniobran y manipulan ante la Asamblea Nacional.
No menos sucede en la iniciativa privada. Por ejemplo, aquellos empresarios o dueños de casa de bolsa que tienen información privilegiada, la utilizan para ganar dinero a costa de aquellos que por su ignorancia no saben que la bolsa puede ser manipulada, como ha sido documentado reiteradamente en Wall Street y también en nuestro país. Además tenemos el caso de los gobernadores que saben dónde van a construirse unidades que aumentarían la plusvalía de los terrenos y los compraban con antelación, enriqueciéndose de manera honesta con información privilegiada.
Pasando al ámbito político, los diputados tienen conflicto de intereses, entre el yo de su partido y el nosotros de la patria y por esa razón votan pensando entonces en su futuro político y no en el futuro de la nación. Por todo esto yo no me asusto de lo que hizo una mujer valiente y sincera, en la Cámara de Diputados Federal, y la cual fue ilegal y deshonestamente intervenida, vía telefónica, y humillada sin justa razón; “porque el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

