Los genes que hacen a un zurdo

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Notas de Ciencia – Horacio Salazar

Hace décadas, cuando cursé mis estudios primarios, los mesabancos del salón eran planos, y nos sentábamos de dos en dos. Pero al llegar a la secundaria sentí los efectos de la lateralidad: los pupitres tenían la paleta del lado derecho, justo para favorecer a los alumnos diestros, es decir, a los que usaban de manera predominante la mano derecha. Los alumnos siniestros, o zurdos, como yo mismo, teníamos que adaptarnos a un mundo que al parecer está hecho primordialmente para los diestros.

A todo se adapta uno. Con el tiempo, aprendí a jugar futbol, y usé como dominante mi pierna derecha. Aprendí a tocar la guitarra, y la toco a la manera de un diestro. Pero en las contadas ocasiones en que escribo a mano, uso la izquierda.

Siempre me ha parecido un misterio el asunto de la lateralidad: ¿por qué hay nueve diestros por cada zurdo? Debe ser cosa de la herencia. Pero mis cuatro hermanos son todos diestros. Así que han pasado los años y a pesar de pesquisas ocasionales aquí y allá, el misterio ha mantenido su misteriosidad, por así decirlo.

Ahora acaban de publicar un estudio en PLoS Genetics que al parecer aclara al menos parte de la intriga. Resulta que la lateralidad sí obedece a factores genéticos, pero no es cierto que uno nazca con capacidad para ser zurdo o diestro: para cuando se sale del útero materno ya está definida la lateralidad gracias al rejuego de un conjunto de genes.

Científicos de las universidades británicas de Oxford, St. Andrews y Bristol, y del Instituto Max Planck en Nijmegen, Holanda, realizaron en 2 mil 666 personas lo que se llama estudios asociativos a nivel genoma para identificar variantes genéticas que pudieran relacionarse con la lateralidad.

Hallaron que hay un gen, el llamado PCSK6, que tiene la más elevada asociación con la lateralidad, y que de hecho está implicado en el modo en que un embrión pasa de ser una esfera indiferenciada de células para convertirse en una entidad con eje, un organismo que ya tiene claro un lado izquierdo y un lado derecho.

La red de genes identificada por los científicos a los que encabezó William Brandler, de Oxford, parece establecer la lateralidad en el cerebro embriónico, y éste a su vez la determina en el organismo en formación.
Aunque hay zurdos en todo el reino animal, lo cierto es que en ninguna especie está tan marcada la lateralidad como entre los humanos: si en otros animales la distribución anda 50-50, en los humanos es de 90-10 a favor de los diestros.

“Al igual que con todos los aspectos de la conducta humana, la naturaleza y la educación van de la mano”, apuntó Brandler. “El desarrollo de la lateralidad se deriva de una mezcla de genes, el medio ambiente y la presión cultural para ajustarse a ser diestro”.

Es cierto que el gen PCSK6 es crucial, pues cuando los científicos alteraron su expresión en ratones hallaron que se producían defectos de asimetría: los órganos se formaban en el lado “equivocado”.

En el fondo, sin embargo, la genética seguirá siendo el factor dominante, dice Brandler, y así lo evidencia el hecho de que la proporción entre diestros y zurdos es 90-10 en todas las sociedades.

“Hay un componente genético en la lateralidad, cientos de variantes genéticas distintas, y cada una podría empujarte en una u otra dirección, y es el tipo de varianza, junto con el ambiente en el que estés y las presiones que trabajan sobre ti, lo que afecta tu lateralidad”.

En resumen, pues, una batería de genes actúa durante la fase crucial de conversión del embrión indiferenciado en el embrión diferenciado para definir la lateralidad del individuo a nacer: a la hora del alumbramiento, ya quedó establecido si el recién nacido será diestro o zurdo. Falta entender más cómos, pero ya se desveló parte del misterio.

http://notasdeciencia.com/2013/10/los-genes-que-hacen-a-un-zurdo/

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