Jorge Pedraza Salinas
Cronista y descubridor, Alonso de León nos dejó testimonios que han venido a contribuir al conocimiento de los primeros tiempos de los Estados de Coahuila, Nuevo León, Texas y Nuevo México. Fue padre del general del mismo nombre, quien nació en Cadereyta, Nuevo León, en 1639. Ambos, padre e hijo, serán recordados este sábado 30 de agosto en Cadereyta Jiménez, por los Cronistas de todo el Estado, agrupados en la Asociación Estatal de Cronistas “José P. Saldaña”.
Alonso de León, el padre, nació en la ciudad de México, entre los años de 1587 y 1590. Estudió filosofía en el Colegio de San Ildefonso. En 1636 llegó al Nuevo Reino de León. En 1655 viajó a España para dar cuenta al rey de las actividades del gobernador Martín de Zavala. Fue padre del general del mismo nombre.
Su obra más famosa como cronista es Relación y Discursos del descubrimiento, población y pacificación de este Nuevo Reino de León… 1649. En ella describe los momentos más importantes de la fundación de pueblos y los problemas que tuvieron que enfrentar contra los indios; describe a detalle el paisaje y el clima de estas tierras. Murió el 17 de julio de 1661.
Este cronista, militar y poblador, fue bautizado en la parroquia del Sagrario Metropolitano, en la Catedral, el 30 de agosto de 1606. Fueron sus padres don Lorenzo Pérez y Adriana de León.
Realizó estudios en el Real y Máximo Colegio de San Ildefonso, de la Compañía de Jesús, en donde cursó latinidad, retórica y filosofía. Para el año de 1635 ya residía en Huichapan, de la entonces provincia de Jilotepec. El 23 de septiembre de ese año contrajo nupcias con Josefa González.
En ese mismo año, a finales, entró al Nuevo Reino de León, probablemente a invitación del ganadero Antonio Leal, su suegro. En la fundación de la villa de San Juan Bautista de Cadereyta, el 13 de agosto de 1637, aparece como uno de los primeros vecinos; señalándosele solar para casas, vivienda y huerta, «en la cuadra de las casas reales del cabildo».
Refundada la villa en febrero del año siguiente, el gobernador Martín de Zavala designó el primer Ayuntamiento y nombró a Alonso de León procurador general. En ese mismo año le hizo merced de tres caballerías de tierra «en un cerrito llamado el Cofre, a lindes con esta villa al oriente», donde hizo «casa fuerte de piedra».
Participó en el señalamiento de ejidos de la villa en 1639, y en la redacción de sus Ordenanzas en 1640. En esos primeros años figuró como soldado de la compañía de Bernardo García de Sepúlveda. En 1640 fue nombrado capitán. Dos años después, el primero de marzo de 1642, el mismo gobernador Zavala lo nombró justicia mayor y capitán de guerra de la villa.
Más tarde, en 1648, fue designado capitán del presidio o asiento militar establecido allí por orden del virrey conde de Alba de Liste. Su actividad como militar y pacificador fue muy intensa. Siendo soldado fue dos veces al valle del Pilón a jornadas contra indios rebelados. En 1642, fue a Tamaulipa la Vieja a castigar a los “comecauras” y luego a la Pesquería Grande a combatir a los “cauripanes”.
Descubrió en 1643 las Salinas de San Lorenzo, en Tamaulipas, a la cual se hicieron después frecuentes jornadas para extraer sal. En 1645 hizo una expedición con 25 soldados y 250 caballos, a la costa. En 16 días de jornada llegó a Tampico, de donde volvió con 40 cargas de camarón, ropa, vino, vinagre, aceite, etc.
Colaborador del gobernador Martín de Zavala, Alonso de León (el padre) cumplió diversos encargos y comisiones. En 1655 fue a España a presentar a Felipe IV, el informe del gobernador Zavala sobre haber cumplido con la capitulación. Permaneció en el viejo mundo varios meses en compañía de su hijo del mismo nombre.
Hombre observador y estudioso, escribió la “Relación y discursos… del Nuevo Reino de León, temperamento y calidad de la tierra”, que concluyó en Cadereyta el 26 de julio de 1649, aunque no fue publicada entonces, sino hasta 1909 en que la descubrió Genaro García. Asegura haberla escrito «por mi curiosidad» y porque los trabajos de los pobladores no queden «sepultados en las cavernas del olvido».
Recurrió a informes de personas fidedignas, consultó papeles antiguos y recogió observaciones personales. Es indudablemente una de las crónicas más importantes, particularmente por lo que se refiere a la vida y costumbres de los indios. En su viaje a España el rey expidió una cédula de recomendación para él y sus sucesores.
Puede ser considerado como fundador de Montemorelos, porque hacia 1658 pobló su hacienda de San Mateo del Pilón. Esta hacienda llamada así en recuerdo del patrono de Huichapan, San Mateo Apóstol, repartida entre sus herederos, se convirtió a partir de 1825 en la actual ciudad de Montemorelos, donde han nacido personajes como José María Parás, primer gobernador del Estado de Nuevo León.
En 1661, regresando de un viaje a San Lorenzo a donde fue a traer sal, al llegar al arroyo del Encadenado, dice el cronista Juan Bautista Chapa: «le repitió… el achaque de que había quedado impedido de un pie y de una mano con la mitad del cuerpo, y quedó impedido del todo y del habla, que fue forzoso traerlo en forma de litera hasta su casa, al valle del Pilón en donde murió dentro de dos meses, con harto sentimiento de todo el reino y del gobernador quien había hecho siempre mucha estimación de su persona». Murió el 17 de julio de ese año (1661).
ALONSO DE
LEÓN, HIJO
Alonso de León, el padre, vivió de 1608 a 1661. Alonso de León, el hijo, nació en 1639 y falleció en 1691. El primero fue militar, poblador y cronista. El segundo fue miliar, gobernante y descubridor. La similitud en los nombres y en las actividades hizo que algunas personas llegaran a confundirlos.
En el caso del segundo –el hijo— el cronista Israel Cavazos Garza considera que ha sido injustamente tratado “aún por quienes como Vito Alessio Robles, en lugar de exaltarle por su actuación en la historia de Coahuila y Texas, le denigran”.
Este personaje fue hijo del cronista del mismo nombre y de Josefa González. Su nacimiento se produjo en el año de 1639, en San Juan Bautista de Cadereyta, Nuevo León. Siempre estuvo muy cerca de su padre. Fue así que en el viaje que el Capitán Alonso de León realizó a España en 1655, para llevar el Memorial del gobernador Martín de Zavala, su hijo lo acompañó. En premio a sus servicios, el Rey le extendió una cédula el 13 de febrero de ese año, en la cual lo recomienda por su calidad y suficiencia.
Alonso de León hijo contrajo matrimonio con Agustina Cantú y tuvieron siete hijos, Alonso, Juan, Santiago, Inés, Mateo, Juana y Andrés. En 1667 fue nombrado Alcalde Mayor de Cadereyta, puesto que desempeño por ocho años. Después fue designado Encomendadero, en cual su misión fue convertir a los indios a la religión católica. Realizó diversas actividades, como agricultor y ganadero, pero la principal labor fue la de participar en las campañas de pacificación.
En 1682 Alonso fue nombrado Sargento Mayor y un poco después, Gobernador de Nuevo León en donde sirvió hasta 1684. El Mozo escribió el libro “Derrotero Diario y Demarcación del Viaje”, en el cual describió la expedición a la Bahía del Espíritu Santo en busca de pobladores franceses. En 1967 el Virrey nombro a Alonso Gobernador de Coahuila con la misión de empezar nuevas poblaciones y ayudar en la pacificación de indios. El Mozo encabezó varias expediciones y durante esos viajes dio nombre a ríos como el Rio Nueces, Rio Hondo, Rio del León, Rio Nuestra Señora de Guadalupe y Rio San Marcos.
La huella de Alonso de León ha quedado como testimonio irrefutable, en el origen de los nombres de arroyos, valles y ríos texanos, gracias a su ilustre descubridor, según Israel Cavazos Garza.
El cronista Juan Bautista Chapa, testigo presencial de sus acciones y colaborador suyo, ha dicho: “Cuando me pongo a considerar los descubrimientos que desde el año de 1686 ha hecho por esta mar del norte el general Alonso de León, el premio que se le debiera dar por tan innumerables trabajos y servicios, hallo que son dignos de eterna fama y que ésta se pregonara en todos los reinos, no sólo de las Indias sino de España y toda la Europa, si no es que le siga la misma fortuna que a los demás descubridores que en vez de premio experimentaron ingratitudes y desabrimientos”.

