El FCE y sus 80 años

Spread the love

fce80

Jorge Pedraza Salinas

Con un capital que apenas llegaba a 22 mil pesos, y con la finalidad inicial de editar libros de la ciencia económica, nació hace 80 años, un día como hoy –el tres de septiembre de 1934–, el Fondo de Cultura Económica. El FCE es hoy en día una de las principales casa editoras de América Latina.

Sus inicios fueron, pues, modestos, no sólo en el aspecto económico, sino en su concepción y planeación editorial. Sin embargo, al paso de los años, el organismo fue ampliando sus horizontes y es actualmente, a 80 años de su creación, una de las más prestigiosas editoriales del mundo hispano.

Lo demuestra claramente la existencia de sucursales en México y varios países..

Y su expansión se ha dado no solamente extra- fronteras, sino también dentro del territorio nacional, como se aprecia por la existencia, en Monterrey, de una delegación del FCE, base desde la cual se hacen llegar los libros a ocho entidades federativas, independientemente de la exportación a diversos países.

Pero llegar a estos logros no fue fácil. En la actualidad, son miles los títulos publicados por esta empresa, pero hay que recordar que en los primeros cinco años de su existencia, la editorial únicamente había publicado diez libros.

LOS INICIOS

A fines de la década de los veintes, un grupo de estudiantes de derecho viajaron a otros países para hacer un estudio económico, pues en nuestro país, y en todas las naciones latinoamericanas, así como en España, poca importancia se les daba a las ciencias sociales, que eran consideradas como de segunda categoria.

Al paso de los años, esos estudiantes y algunos otros se habían quedado en México a seguir estudios económicos, se unieron y, con el apoyo económico del Banco de México del Banco Nacional Hipotecario y de Obras Públicas, del Banco Nacional de Crédito Agricola y del Banco Nacional de México, pudieron reunir los 22 mil pesos iniciales para dar vida al Fondo de Cultura Económica.

Corrían los tiempos en que México y prácticamente todos los países de la América Latina dependian de España en el aspecto editorial.

Los libros de texto que se seguían en la Escuela Nacional Preparatoria eran de autores franceses.

Y eran los tiempos tambien en que prestigiados autores mexicanos, como Alfonso Reyes y Carlos Pereyra, al igual que antes lo había hecho Justo Sierra, editaban sus libros en España.

México no contaba para esa época con una empresa editorial de alcances industriales. Y lo mismo ocurría en Argentina, donde las editoriales eran simplemente de las grandes casas españolas.

Había que cambiar el estado de cosas, y Daniel Cossío Villegas, el principal impulsor del proyecto, respaldado por Emigdio Martínez Adame, Jesús Silva Herzog, Eduardo Villaseñor y Gonzalo Robles, se dieron a la tarea.

Ellos crearon el Fondo de Cultura Económica, Cossío villegas fue su primer director, y en el primer consejo directivo figuraron también con ellos Adolfo Prieto y Manuel Gómez Morín.

Años más tarde, en una entrevista que le hicieron para el periódico “La Nación”, de Buenos Aires, Argentina, Cossío Villegas señalaba la necesidad de que los países de América Hispana obtuvieran su independencia cultural e intelectual. “Cuando América Latina ha conquistado su independencia política y económica -–afirmaba– descubre que aún le falta la independencia intelectual. Se vive en ese aspecto en una actitud de coloniaje”. Y añadía que “ha llegado el momento de la rebelión espiritual”.

Es de justicia mencionar el inusitado vigor y renovación que el Fondo de Cultura Económica recibió con la llegada de intelectuales españoles que, expulsados de su patria durante la guerra civil, escribieron para la editorial, hicieron traducciones y se integraron a los trabajos de edición, administración y proyección.

Los frutos han sido pródigos, pues nacido originalmente –ya lo hemos mencionado- con la idea de editar libros de orden meramente económico, el Fondo ha ampliado su campo de acción, y a la fecha edita libros de prácticamente todas las disciplinas.

IMPORTANTES COLECCIONES

En sus colecciones incluye, entre otros, títulos de economía, sociología, historia, filosofía, política, derecho, antropología, psicología, psicoanálisis, ciencia y tecnología, lengua y estudios literarios.

Otras no menos importantes colecciones son las denominadas Biblioteca Americana, Tierra Firme, Vida y Pensamiento de México, Letras Mexicanas, Archivo del Fondo, Testimonios del Fondo, Fuentes y Documentos de la Historia de México, y Lecturas del Trimestre Económico.

En sus 80 años de historia, el Fondo de Cultura Económica ha sido partícipe y protagonista de la historia cultural y literaria de México e Hispanoamérica a través de sus editores, sus autores y sus traductores. Entre los que figuran en la historia del Fondo, se encuentran personalidades como Alfonso Reyes Ochoa, Juan Rulfo, Juan José Arreola, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Jorge Luis Borges, Carlos Pellicer, Raimundo Lida, José Gorostiza, Alí Chumacero, José Luis Martínez, José Emilio Pacheco, Salvador Elizondo y Ramón Xirau, entre otros.

Las Obras Completas de autores como Alfonso Reyes y Octavio Paz han sido editadas por el Fondo de Cultura Económica. En el caso de Alfonso Reyes, se ha incluido en DVD con sus Obras Completas, así como diversos epistolarios y archivos diplomáticos.

Los nombres de dos ilustres personajes regiomontanos, le han sido impuestos a dos de sus Librerías: el de Alfonso Reyes, en la ciudad de México y el de Fray Servando Teresa de Mier, en la sucursal de Monterrey.

PREMIOS Y RECONOCIMIENTOS

El FCE ha obtenido diversos premios y reconocimientos, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 1989, así como el «Premio FILIJ del Libro» (CNCA) a los libros para niños en 1992; y en 1993, el Premio Laurel de Oro (Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Madrid), la mención honrosa del «Premio Juan García Bacca» (Asociación Cultural Peruana), y el «Calendario Azteca de Oro» (Asociación Mexicana de Periodistas de Radio y Televisión).

Hoy en día, el propósito editorial sigue presente en los programas del FCE, tanto en México como en sus filiales, a través de una modernización y actualización constante de sus procesos de edición e impresión, así como de los temas que edita.

El camino recorrido ha sido largo. Quienes han entregado su entusiasmo, su empeño y su capacidad en el funcionamiento de la editorial, pueden estar satisfechos, pero deben al mismo tiempo, albergar la sana inquietud y la serena ambición de lograr que su influencia se extienda cada día más en nuestra Patria, en los países todos de habla hispana, e incluso en otras naciones que, sin tener una lengua común con nosotros, si tenemos interés por conocer todo lo que concierne al Continente Americano.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top
Spread the love