Arteaga, sus valles y sus montañas

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Jorge Pedraza Salinas

Cerca de Monterrey y mucho más cerca de Saltillo, el Municipio de Arteaga, está situado en la parte sur-este del Estado de Coahuila, encontrándose enclavado en el macizo montañoso que forma la Sierra Madre Oriental, conocido generalmente con la denominación de las Sierras de Arteaga y a pesar de ser relativamente pequeño, puede considerarse por diversos motivos, como uno de los más importantes de Coahuila.

Este pintoresco poblado, está ubicado a 14 kilómetros al noreste de la Ciudad de Saltillo, sobre dos colinas pedregosas y casi a las faldas de la Sierra de Zapalinamé. El municipio de Arteaga se levanta a 1,720 metros sobre el nivel del mar. En sus calles principales cuenta con acequias, donde el agua murmura constantemente, al correr bajo las frondas de los sauces y de los álamos gigantes.

Sus tierras son regadas por los manantiales de Palomas de Adentro y del Ojo Negro y en un tiempo llevó el nombre de San Isidro de las Palomas o Palomas de Afuera.

En el año de 1966, su Cronista, don José de la Luz Valdés (1894-1982), publicó la “Monografía del Municipio de Arteaga, Coahuila (1866-1867). En ese momento, la publicación se hizo con dos motivos esenciales: el centenario de la victoria de la República y, a la vez, el centenario de la villa de Arteaga y su municipio. Ahora, en este 2014, el Gobierno de Coahuila ha rescatado esta Monografía y la ha reeditado.

Su estudio está consagrado a los hombres y mujeres cultivados en el esfuerzo y la lucha constante contra la naturaleza, cuya dureza fue perfilando sus características más esenciales: la perseverancia, el tesón y la valentía.

El libro contiene una presentación del Gobernador de Coahuila, Rubén Moreira Valdés y la introducción de Javier Fuentes de la Peña, Director del Consejo Editorial de Coahuila.

A lo largo de 16 capitulos logra plasmar distintos tópicos: historia, religión, orografía, población, recursos naturales, participación en los grandes movimientos sociales como La Reforma y la Revolución, concluyendo con un poema lírico donde se exalta lo mejor de esa tierra. Todos son temas que le confieren a la obra unidad y riqueza informativa que cumplió ampliamente con las expectativas de su tiempo pues resulta claro que para su elaboración, el autor tuvo que recurrir a la consulta de documentos y otros testimonios que apoyaran el conocimiento de los temas que aborda en sus páginas.

A casi cinco décadas de su publicación, el Gobierno del Estado de Coahuila reeditó esta obra como una necesidad de rescatar lo mejor de nuestra gente, de nuestra historia, y de nuestros intelectuales. Además, su contenido, en lo general, sigue vigente, así como las motivaciones esenciales que la originaron.
El mérito mayor de esta Monografía del municipio de Arteaga, Coahuila, es que constituye una espléndida introducción a la historiografía regional para el lector no iniciado en ella y es un intento válido por acreditar un lugar entre el núcleo de valores espirituales y culturales de los coahuilenses asentados en el sureste del estado.

Fue a fines de 1866, el día 29 de diciembre, cuando por decreto del Gobernador y Comandante Militar del Estado, Sr. General de Brigada don Andrés Saturnino Viesca, glorioso soldado de la República y héroe de la Batalla de Santa Isabel contra las franceses e imperialistas, la próspera Congregación de San Isidro de las Palomas, fue erigida en VILLA, con la denominación de Arteaga y creado también el Municipio del mismo nombre, en memoria del valiente y estoico General José Ma. Arteaga, sacrificado en Uruapan, Michoacán, al aplicársele la llamada Ley del 3 de octubre de 1865, expedida por el Imperio de Maximiliano y que a la postre se volvió sobre la cabeza del emperador en la hora de Querétaro.

El decreto a que hacemos referencia, fue ratificado por el Congreso del Estado, casi un año después, el día 11 de diciembre de 1867.

UBICACIÓN

El Municipio de Arteaga tiene una superficie de 1,486 kilómetros cuadrados, sin incluir las localidades de San Antonio de la Hosamenta, Álamo, Santa Cruz, Laguna de los Sánchez, San Isidro y San José de las Boquillas, que le fueron asignadas en el decreto de su creación y que posteriormente pasaron a formar parte de los Municipios de Santa Catarina y de la Villa de Santiago, Nuevo León.

Arteaga colinda al norte con el Municipio de Ramos Arizpe, al sur con el Municipio de Saltillo y con el de Galeana, N.L.; al Oriente con los Municipios de Santa Catarina, Villa de Santiago, Rayones y Galeana, Nuevo León y al poniente con el Municipio de Saltillo.

El Municipio de Arteaga, es quizá el más montañoso de Coahuila. De toda su extensión solamente son aprovechables para diversos cultivos 36,000 hectáreas, en su mayoría de fértiles tierras.

Su territorio está atravesado por ramales de la Sierra Madre Oriental, que forman pintorescos y hermosos valles, que se extienden en su mayoría, de oriente a poniente, como los de San Felipe, Zaragoza, Puerto Rico, San Antonio de las Alazanas, Jamé, Lirios y Tunal; Carbonera y la Roja y otros no menos interesantes valles, localizados de poniente a oriente, como los de El Poleo, Huachichil, Chapultepec, El Cedrito, Sierra Hermosa y El Diamante.

Todos estos valles estan circundados por bellas y elevadas montañas, como las de Huachichil, San Ignacio, Alazanas y La Viga, considerada como la más alta del Estado y a cuyas faldas se levantan los poblados de Jamé al Sur y Los Lirios al Norte; la de Santa Rosa, la de la Nieve, la de Zapalinamé, al sur de Arteaga; la del Portezuelo, donde se encuentran las hermosas grutas de Cuevecillas; la del Carmen y la Sierra de las Bayas, lugar de leyenda como guardadora de fabulosos tesoros.

La mayoría de estas Sierras, todavía conservan parte de su riqueza forestal, “tan mermada con la complicidad de las Autoridades de Agricultura de todos los tiempos, estando poblados aún sus hermosos bosques de pinos, encinos, cedros, oyameles y de otras especies de árboles, abundando en ellas la caza del venado, del oso, del leopardo y de otras variedades de nuestra fauna.

ARTEAGA EN LA REVOLUCIÓN

Cuando la Revolución Constitucionalista, en los años de 1913 a 1914, San Antonio fue el Cuartel General de las fuerzas comandadas por el Gral. Francisco Coss y muchos de sus habitantes militaron en las filas revolucionarias, contándose entre otros, los Coroneles Othón Figueroa, Catarino Gaona y Vicente de la Rosa, así como los Capitanes Octaviano Reyes, José de la Luz Reyes, Baltazar Hernández y Andrés Bocanegra, que llegó a ser General de Brigada.

También entre sus hijos más distinguidos, deben mencionarse a Dn. Arcadio de la Peña, a Dn. Apolinar Berlanga y al Sr. Lic. Dn. Manuel Aguirre Berlanga, que fue Gobernador del Estado de Jalisco y Secretario de Gobernacion, en el Gobierno del Sr. Presidente de la República Dn. Venustiano Carranza.

El historiador don José de la Luz Valdés, autor de la Monografía de Arteaga, fue un hombre culto, arteaguense visionario, fiel y enamorado de su pueblo y de su gente; vivió y luchó por ellos. Los amó y glorificó a través de su obra literaria y poética, sin perder su identidad y riqueza provinciana. Entre los descendientes de don José, figura el destacado nefrólogo Alejandro Valdés, titular de Nefrología del Hospital San José de la ciudad de Monterrey.

En opinión de Lucía del Carmen Valdés Valdés, al leer los escritos de Don José de la Luz< “encontramos al padre forjador del hogar, al hombre recio, sereno, firme y siempre seguro de sí mismo. Al gran revolucionario de la tierra, de la mente de los jóvenes. Al soldado del fusil y de la pluma, al hombre que con su ejemplo nos hiciera aprender a vivir y amar la vida”.

Para concluir, hemos de agregar unas palabras que el autor dedicó a su tierra:

Arteaga, bella Arteaga, los paisajes/ esconden tus enhiestas serranías,/
con sus cumbres soberbias y bravías,/
ofrecen sus espléndidos mirajes.

Desde sus imponentes farallones;/
y ante la gloria de belleza tanta,/
el alma hacia los cielos se levanta,/
y vibran de emoción los corazones…!

Tus campos de esmeralda, tus maizales,
el oro de tus pródigos trigales,
acrecientan la magia del hechizo,
con la campiña en flor, con sus aromas,
y el árbol tentador del paraíso
que brinda al paladar sus ricas pomas…!

 

 

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