
Jorge Pedraza Salinas
Es difícil poder establecer donde termina la influencia de un maestro. Una cosa si es posible decir. Hay educadores que aunque ya no están físicamente entre nosotros, sus enseñanzas y su ejemplo perduran a través del tiempo. Tal es el caso de los profesores Federico Berrueto Ramón y Jesús Alfonso Arreola Pérez, maestros coahuilenses que lograron trascender a nivel nacional y a quienes se les rinde homenaje en estos días.
El maestro Arreola falleció hace cuatro años. Con tal motivo, sus amigos lo recordaron ayer martes con un homenaje en su natal Saltillo. El evento se llevó a cabo, a las 12 horas, en la monumental Escuela Normal. Ahí estuvieron historiadores, maestros, alumnos y funcionarios públicos. Por otra parte, el día de mañana jueves, el Colegio Coahuilense de Investigaciones Históricas habrá de recordar al maestro Federico Berrueto Ramón en la Rotonda de los Personajes Ilustres de Saltillo.
En opinión del maestro Arreola, el verdadero objetivo de la educación debería ser el de enseñar a las personas a pensar con claridad y a obrar con justicia. También afirmaba que una persona debe tener la suficiente educación como para no ver a nadie de abajo hacia arriba. Pero debe tener también la suficiente educación, como para no ver a nadie de arriba hacia abajo. Al igual que el maestro Berrueto Ramón, el maestro Arreola Pérez fue un historiador coahuilense que destacó a nivel nacional.
En torno a la Historia, Arreola Pérez comentaba lo siguiente: “He ido a la Historia tomando conciencia de la realidad en la que hago proyectos de vida. Mi percepción registra hechos, imágenes y mitos que se suceden, contrapuestos unos, contradictorios otros, dificultando cualquier intento por organizar el hilo conductor que enlaza el origen y desarrollo del hombre, en sus diversas formas de organizar su convivencia con los demás.
“La cambiante y dinámica sociedad de nuestro tiempo exige ir a la esencia de hechos y de biografías, no perderlas en el hilo de la percepción de épocas, unas de creación, otras, de etapas de restauración, unas más de transición y otras degenerativas de las que en algún momento fueron modernizadoras”. Decía que lo que es urgente, es recobrar lo fundamental del proceso.

Fue muy apreciado en Coahuila, en Tamaulipas, en el Distrito Federal, en Nuevo León y en Texas. Maestro, Historiador, Político, Promotor Cultural, el maestro Arreola Pérez fue en dos ocasiones Secretario de Educación en Coahuila, la primera vez en el gobierno del profesor Oscar Flores Tapia y la segunda en el del profesor Eliseo Mendoza Berrueto. Fue maestro en la Universidad de Coahuila y en la Normal del Estado, de la que fue Director. Fue Diputado Local en Coahuila y Director Nacional de Normales de la SEP.
Su trayectoria en el campo de la educación fue muy amplia. Se desempeñó como profesor normalista y funcionario público, especialmente en el ramo de su especialidad. Fue responsable del manejo de becas escolares para niños campesinos y director de Ediciones y Cultura del IPI de Coahuila; secretario ejecutivo del Consejo Nacional Consultivo de Educación Normal, presidido por Fernando Solana, luego con Jesús Reyes Heroles y finalmente con Miguel González Avelar. Fue Coordinador general del Foro Nacional de Educación Básica y del primer centenario de la Escuela Nacional de Maestros, así como presidente del Comité Organizador del V Congreso Nacional de Educación Normal.
El Profr. Arreola Pérez fue un talentoso investigador de la historia coahuilense. Entre sus obras destacan la “Monografía de Coahuila”, que fuera utilizada como libro de texto gratuito en las escuelas de su Estado natal. El Recinto de Juárez le publicó el libro “Vito Alessio y los historiadores”. En ocasión del septuagésimo quinto aniversario de la Escuela Normal de Coahuila, publicó las biografías de los profesores Carlos Espinosa Romero y Leopoldo Villarreal Cárdenas.
Publicó también discursos y ensayos en importantes revistas nacionales y extranjeras, entre ellas: Provincia, y la Revista del Colegio Coahuilense de Investigaciones Históricas, de la cual fue secretario y más tarde Presidente de dicha institución. Fue Presidente de la Asociación Nacional de Historiadores de Provincia y pertenecía a la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística y a la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística.
Fundó y dirigió hasta el momento de su desaparición física, los Talleres de Historia en Saltillo, Ramos Arizpe, Parras de la Fuente, Sabinas y Piedras Negras, Coahuila. Impulsor de los homenajes a Carranza y Madero, difundió la vida y la obra de estos dos revolucionarios en México y en el extranjero. Autor de varios libros, entre ellos la Monografía de Coahuila y la Historia de Saltillo, dirigió la Revista del Colegio Coahuilense de Investigaciones Históricas, que él presidió hasta el momento de su muerte.
En Monterrey siempre fue bien recibido. La Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística le otorgó la Medalla al Mérito Histórico “Capitán Alonso de León”, por sus trabajos de investigación. En Coahuila, fue Presidente del Colegio Coahuilense de Investigaciones Históricas.
Jesús Arreola fue un verdadero maestro y amigo, que siempre estuvo presente cuando fue necesario y que buscó labrar su nombre en los corazones, no en el mármol.
HOMENAJE AL MAESTRO BERRUETO
En cuanto al maestro Federico Berrueto Ramón, el pueblo de Coahuila le rendirá homenaje este jueves, a las 11 horas, ante su tumba en la Rotonda de los Coahuilenses Distinguidos del Panteón de Santiago en Saltillo.
Fue la vida del maestro Berrueto Ramón una actividad permanente que se desarrolló en tres planos fundamentales: el ejercicio de su profesión como maestro, la actividad sindical y política y la inquietud intelectual. En las tres consiguió destacar a nivel nacional.
Don Federico nació en Juárez, Coahuila, al despertar el siglo XX: el dos de octubre de 1900 y falleció en Saltillo, Coahuila, en 1980. En esos 80 años de existencia se convirtió en un torrente inagotable. Quienes le conocimos admiramos siempre en él su energía. Aun no concluía un proyecto cuando ya estaba planeando el siguiente. Era la suya una creatividad permanente.
Se inició como maestro de instrucción primaria y llegó a ser Subsecretario de Educación en el país. Como dirigente sindical encabezó a los maestros y a los obreros y participó en acciones audaces y revolucionarias. Hizo sus primeros estudios en Sabinas, Coahuila, y se tituló como maestro en la Escuela Normal de Coahuila.
A partir de ese momento, no tuvo descanso. Ocupó importantes cargos educativos: fue Director de la Escuela Normal del Estado, Director de Educación en Coahuila, maestro de la Universidad Agraria “Antonio Narro”, así como Vocal de la Comisión Nacional de los Libros de Texto y Subsecretario de Educación de la SEP a nivel nacional.
En todos los lugares donde estuvo dejó grabada su huella permanente.
Un día fundó la Universidad Obrera de Coahuila. En otra ocasión impulsó la Unión Minera de Nueva Rosita, que es antecedente del actual Sindicato Nacional de Mineros. Más adelante convocó a los maestros y les dio la Federación Coahuilense de Sindicatos Mineros.
En el aspecto político participó, en 1929, en la fundación del PNR (Partido Nacional Revolucionario), fue alcalde de San Pedro, Coahuila, y en dos ocasiones fue Diputado local. También fue Diputado Federal y Senador de la República. En Coahuila, fue Gobernador interino del Estado.
En ningún momento olvidó al maestro que llevaba en su interior. El maestro Berrueto se las ingenió para darse tiempo ante tantas responsabilidades y dedicarlo a la Historia. Fue así como escribió varios libros, entre ellos las biografías de “Ignacio Zaragoza” y “Abraham Lincoln”, así como sus “Memorias”.
Este gran maestro luchó siempre por brindar la mejor educación para los alumnos y las mejores prestaciones para los maestros.
Tenía razón el maestro Berrueto. En la educación debemos colaborar todos, pues en ella están las posibilidades de transformación de la Patria.
