Jorge Pedraza Salinas
Una de las cosas más importantes en la vida es hacer amigos. Y para ello, primero hay que saber ser amigo. Muchas personas se sienten solas porque han construido muros en lugar de puentes. La verdadera amistad te ilumina en la oscuridad y te da sombra bajo la luz del sol.
Quien piense que la amistad es algo que se obtiene, está equivocado. En realidad, la amistad es algo que se da.
En estos días en que se celebra la amistad –14 de Febrero–, quiero relatarles la siguiente anécdota:
Un cortés caballero frecuentaba una tienda de antigüedades, a cuyo propietario solía venderle exquisitos muebles. Tras su más reciente visita, la esposa del comerciante comentó que habría querido decirle lo mucho que disfrutaban de su compañía. Su esposo le indicó:
-Ya se lo dirás la próxima vez que venga.
Al verano siguiente, una joven entró en la tienda y se presentó como la hija de aquel caballero. Su padre, dijo, había muerto. La esposa del dueño le comentó entonces la conversación que había tenido con éste luego de la que resultaría la última visita de aquel hombre tan gentil. Los ojos de la joven se llenaron de lágrimas.
-¡No sabe cuánto bien le habría hecho a mi padre saber lo que usted me dice ahora! -exclamó ahogada en llanto-. Siempre necesitó saber que se le apreciaba.
-Desde aquel día -afirmaría la esposa del anticuario tiempo después-, cada vez que pienso algo agradable sobre alguien, se lo digo de inmediato. Quizá nunca vuelva a presentárseme la oportunidad. Bien decía Ana María “En vida hermano, en vida”.
Hasta aquí la anécdota
LOS PRIMEROS AMIGOS
Cada vez que se habla de la amistad y el amor, desfilan por nuestra mente las imágenes de los amigos y de los familiares tan amados. Aquí incluyo a los padres y a los abuelos, a la esposa, a los hijos y a los nietos, a los tíos y a los primos.
A los amigos de la infancia y de la juventud, a los amigos de ayer, de siempre y de ahora, a los maestros del aula y a los maestros en la vida.
A quienes nos extendieron su mano, a los que nos cobijaron con su sombra y los que nos han iluminado con su luz.
A quienes han reído y llorado nosotros.
A la gente del pueblo de nuestra infancia. Ese lugar del cual un día salimos y que nunca ha salido de nosotros. Esa tierra que se nos ha metido por los poros de la piel y que junto con la sangre viaja por nuestro cuerpo para llegar a la mente y al corazón.
Ahí conocimos a nuestros primeros amigos, después de nuestros padres: los abuelos. Es difícil encontrar en otros seres tanto amor, sin pedir nada a cambio. Cuando lamentablemente los perdimos, nos preguntamos: qué podríamos hacer para compensar su dedicación, su ternura, su generosidad. La respuesta llegó cuando nacieron los hijos y vinieron los nietos. Entonces imaginé el rostro sonriente del abuelo Francisco Salinas Salinas, que me decía: “Dales a ellos lo que nosotros te dimos”.
PARA CONSERVAR UN AMIGO
Mucha gente hemos encontrado a lo largo de la existencia, pero en nuestra mente perduran los rostros de los primeros que conocimos. No cabe duda, seguimos pensando que un amigo vale más que mil conocidos.
La verdadera amistad es como la salud. No sabemos de su valor hasta que la perdemos.
Para conservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y ayudarlo cuando lo necesite.
A veces buscamos a los amigos para matar las horas. Sin embargo, hay que buscarlos para vivir los minutos, los días y los años.
COMO ACABARCON LOSENEMIGOS
En el punto álgido de la guerra civil estadounidense, Abraham Lincoln se refirió durante un discurso a la gente de los estados del sur como «seres humanos que están equivocados». Tras el discurso, una anciana se le acercó furibunda y le preguntó cómo era posible que les llamara de esta manera, si ellos estaban disparando contra los soldados de la unión. –Debería verlos como enemigos irreconciliables a los que hay que combatir, concluyó la anciana. –Señora –contestó Lincoln– ¿acaso no destruyo a mis enemigos cuando los convierto en amigos?
Tenía razón.
TRES FRASES SOBRE LA AMISTAD
Deseo concluir este texto con tres frases sobre la amistad:
“Un hombre debe tener sus amistades sometidas a un proceso permanente de restauración. Si en el curso de su vida no entra en contacto con nueva gente, llegará el momento en que se encuentre solo”. Samuel Johnson
“Un amigo es aquel que llega a hacernos compañía cuando otros nos abandonan”. Walter Winchel
“La amistad es como el dinero: es más fácil hacerla que conservarla”. Samuel Butler.

