Alicia Reyes y la Capilla Alfonsina

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Jorge Pedraza Salinas

Cuando se le pregunta a Alicia Reyes cuál fue su trato con don Alfonso Reyes, ella responde:
“Yo, de nieta, vivía en la casa de junto (en el 124 de Benjamín Hill), la cual se comunicaba con la del abuelo (en el 122) por la terraza y el garaje; pero francamente yo me la vivía aquí en su biblioteca. Me escondía en el hueco de su escritorio para que nadie me encontrara. Sí, fui su consentida, y también de mi padre. Ellos son la razón de mi dedicación a este recinto.

¿Cómo hizo su abuelo para despertar su gusto por los libros?

“Él supo cómo despertar en una niña el interés por las letras. Contaba una historia y esperaba a que preguntara: ¿dónde leíste eso?, y él con una sonrisa decía, pues en la Odisea, dónde más? Eran trampitas que él ponía también a los lectores de su obra. A mí me mandaba por un libro a los estantes, tenía una manera muy suya de organizar, primero por país y luego por orden alfabético de autores, hasta un niño podía encontrar el volumen solicitado. Así, pobló mi infancia de belleza”.

Hace unos días –el sábado 13 de junio— Alicia Reyes cumplió 75 años y lo celebró con la presentación de un libro (“América mía”) en la Capilla Alfonsina de la ciudad de México. Alicia, a quien sus abuelos llamaban “Tikis”, ha sabido portar el apellido Reyes con orgullo. Lo ha hecho con la realización de una obra propia en la cual encontramos ensayos, poemas, cuentos, artículos y traducciones y también lo ha hecho al difundir como nadie la obra de sus ancestros, sobre todo la del regiomontano ilustre y mexicano universal don Alfonso Reyes.

Sin duda –puedo asegurarlo–, Alicia es quien más ha impulsado la obra de Don Alfonso.
Alicia no sólo celebró su cumpleaños. También cumplió 50 años al frente de la Capilla Alfonsina. Por espacio de medio siglo, Alicia ha trabajado incansablemente favoreciendo la edición y difusión de la obra reyista. Desde 1965 ella es la responsable de la Capilla Alfonsina, la casa-biblioteca que fue de don Alfonso, la cual está ubicada en la calle Benjamín Hill 122, a unos pasos de la Avenida Alfonso Reyes en la Colonia Condesa de la ciudad de México.

Pero eso no es todo. Junto con un grupo de regiomontanos apoyó un movimiento, el cual culminó con la creación de una nueva Capilla Alfonsina. Ahora contamos con dos Capillas: la de la ciudad de México y la que está ubicada en la Ciudad Universitaria, frente a la Torre de Rectoría de la UANL.

A la distancia en el tiempo, recordamos la carta de respuesta que envió Alicia Reyes «Tikis» al maestro Rangel Frìas, quien le había solicitado su apoyo para que la Capilla Alfonsina fuera trasladada a Monterrey, ciudad en la cual Reyes nació y a la que tanto amó.

Transcurría el año de l978. Era el l4 de mayo. Esta fue la respuesta textual de Alicia a don Raúl: «Tu carta me ha conmovido hasta las lágrimas, por lo que dice y por lo que leo entre líneas. Sabes bien lo mucho que te quiero y lo mucho que agradezco tu constante amor e interés por la memoria de mi abuelito.

Comprendo perfectamente que la petición que me haces en tu carta está impulsada por ese mismo amor. «Como se lo expresé al Rector y a nuestro querido Jorge Pedraza, el proyecto es estupendo, siempre y cuando se lleve a cabo tal y como me lo han planteado. En realidad nunca me había opuesto a la idea, únicamente me inquietaba y sigue inquietando el porvenir de la Capilla. He analizado los pros y los contras y la balanza se inclina, no cabe duda, hacia el Cerro de la Silla.»

A Tikis la conocemos desde siempre. Participamos junto con ella en diversos homenajes a don Alfonso Reyes. Primero nos reuníamos con su padre el doctor Alfonso Reyes Mota y con su abuelita doña Manuelita Mota viuda de don Alfonso, hasta que lamentablemente fallecieron. En Monterrey creamos el Centro Universitario “Alfonso Reyes” y en varias ocasiones invitamos a doña Manuelita. Siempre acudió a nuestro llamado.

Algo que siempre le agradeceremos a Alicia, además de que haya facilitado el traslado de los libros de la Capilla a nuestra tierra, la tierra de don Alfonso, es la invitación que nos hizo –en el año de 1969— para conducir la celebración del XXX aniversario de la Capilla en la ciudad de México.

Ahí nos tocó presentar al Dr. Jaime Torres Bodet, al maestro Salvador Novo, al Dr. Francisco Monterde, al Lic. Raúl Rangel Frías, al Dr. Alfonso Reyes Mota y a la propia Alicia. Gracias a ella conocimos personalmentea Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Cásares, Octavio Paz, AliChumacero, Juan José Arreola, Emmanuel Carballo, José Emilio Pacheco, Paulette Patout, James Willis Robb, Agustín Yáñez, Rodolfo Usigli, Alicia Zendejas, Luis Mario Schnaider, Jaime Labastida, Fernando Curiel, Héctor Perea, Helia María Corral, Adolfo Castañón. Javier Garcíadiego. Miguel Capistrán y Víctor Niemeyer, entre otros.
A propósito del maestro Torres Bodet, poco antes de morir le confesó a Alicia que le hubiera gustado tener una nieta como ella.

Durante poco más de medio siglo, Alicia Reyes se ha dedicado a difundir la obra de sus ancestros. En sus manos está la custodia del Archivo del General Bernardo Reyes y del Archivo de don Alfonso Reyes. Ella ha sabido cuidar con esmero los miles y miles de documentos de ambos personajes. Del Archivo del General Reyes se publicó un Índice en varios tomos y del Archivo de don Alfonso se han editado diversos epistolarios, además de los XXVI tomos de Obras Completas y el Diario de AR, así como su Anecdotario.
Alicia Reyes es Directora de la Capilla Alfonsina, Caballero de la Orden de Artes y Letras, Condecoración Otorgada en 1977 por el Gobierno de Francia; Jurado del Premio Internacional Alfonso Reyes; Vocal de la Sociedad Alfonsina Internacional y Miembro Fundador de la misma; Miembro del Colegio de Literatura del Instituto Mexicano de Cultura y de la Unión Cultural Americana de Buenos Aires, Argentina; Miembro Fundador de la Academia de Ciencias y Humanística, A.C., y de la Sociedad de Literatura Mexicana.

Entre su producción Literaria figuran los títulos: “Genio y Figura de Alfonso Reyes”, “Fetiche”, “El Almacén de Coyoacán”, “Aniversario número 13”, dos Antologías: “Cómo Apreciar a Alfonso Reyes”, y “Cuentos de Alfonso Reyes”, seis libros de poesía. Un libro de Cuentos: “Sólo un perfume tenue y otros cuentos”. Son numerosos los prólogos y ensayos que ha escrito. También participó en forma destacada en “Alfonso Reyes Digital”, DVD que incluye los 26 tomos de Obras Completas y dos epistolarios.

Con relación a la obra de don Alfonso, comenta que para ella escribir sobre Reyes es “una fiesta del espíritu” que espera que compartan los lectores, pues lógicamente es una especie de trampa para que se interesen en conocer más a fondo su vida y su obra, pues las investigaciones y estudios doctorales han arrojado mucha información que día tras día permiten un acercamiento más íntimo”.

La autora de la novela “Fetiche” pide no olvidar que Reyes tiene una obra para todos los gustos, “escribió poesía, cuento, incluso en 1912 cuando apareció el relato ‘La cena’ –que toca los terrenos oníricos del ser humano y va a sentar las bases de lo real maravilloso y del suprarrealismo– Jorge Luis Borges dijo que lo había marcado e influido en su obra, así como a Juan Rulfo y Alejo Carpentier”.

También destaca otro aspecto conocido, como ensayista, “no hay estudioso de la literatura mexicana que en determinado momento no tenga que citarlo y creo que desde el terreno ensayístico aportó una gran innovación quitándole la solemnidad y, aunque sea muy erudito por momentos siempre dejó espacio para la sonrisa y la alegría dentro de los temas más serios que trató”.

Actualmente, en la Capilla Alfonsina de la ciudad de México, Alicia imparte un curso de historia de la cultura, un taller de creación literaria en el que lleva más de 20 años y un Seminario sobre la Vida y la Obra de Alfonso Reyes. Al respecto, dice que “personalmente lo que más me interesa es abrir más espacios dentro de las conciencias juveniles. Como decía Reyes ‘no olvidéis ser inteligentes’ y la inteligencia es algo que todos los mexicanos tenemos pero a veces creo que no sabemos cultivar nuestras neuronas ni hacerles emprender una especie de gimnasia diaria a través de la lectura, esa es otra lección suya: la única manera como puede crecer el hombre o la mujer es a base de estudio y trabajo, de una actualización y capacitación diaria, si no leemos y reflexionamos no podremos llegar muy lejos, se ha hablado mucho de liberación femenina pero aquí hay que hablar de liberación del ser humano, la cual vendrá sólo a base de estudio, de trabajo y de crecimiento intelectual”.

Alicia ha recibido numerosos homenajes. Sin embargo, considera que uno de los mejores regalos que ha recibido en su vida es el de tener a su cargo el legado de grandes hombres de los cuales se siente orgullosa y cuya obra desea compartir con los demás..

 

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