Jorge Pedraza Salinas
Albert Schweitzer nació en 1875, hace 140 años. Era un niño enfermizo, con problemas para aprender a leer y escribir y, por lo mismo, mediocre estudiante. Conforme fue creciendo, se hizo el propósito de dominar disciplinas particularmente difíciles, tales como el hebreo. Resultó ser un genio musical, tocando el órgano a los ocho años. A los nueve, ya era suplente del organista titular en los servicios religiosos de su iglesia.
En los primeros años de su juventud, llevaba varias carreras profesionales en forma simultánea. Obtuvo su primer título en filosofía en la Universidad de Estrasburgo, y después otro en teología, seguido de otro más en teoría musical. A los 30 años daba exitosos conciertos de órgano, y publicaba una serie de libros sobre temas selectos. Sin embargo, un día, inopinadamente, decidió poner un alto a su carrera académica, a fin de estudiar medicina. Era una medida dramática, inspirada por la decisión de ser misionero el resto de sus días. Había tomado la determinación después de haber leído el artículo de una revista sobre el Congo. El autor decía: «Mientras hablamos a esta gente sobre religión, ellos padecen enfermedades físicas diversas y mueren ante nuestros propios ojos».
Schweitzer sabía bien lo que deseaba, y empezó a trazar los planes para viajar a África. Los académicos y sus amigos protestaron, y argumentaban que si África necesitara dinero, Albert podría organizar importantes colectas que permitieran a aquel pueblo mejorar sus condiciones de vida. Desde luego, decían, tiene mejores cosas en qué utilizar sus manos, que en lavar las llagas de un leproso.
EL SECRETO DEL ÉXITO
Un sabio dijo en una ocasión: «El éxito consiste en realizar lo que tú quieres realizar porque te sientes con vocación para ello». Los sueños de Schweitzer fueron cuestionados por otros, pero él se mantuvo firme en el camino que, estaba seguro, habría de aligerar su existencia. Nadie le podría impedir la realización de lo que creía más adecuado.
Schweitzer se enamoró de Helen Bresslau, hija de un historiador judío. La propuesta que le hizo fue, para decir lo menos, única: «Actualmente estudio para ser doctor en África. ¿Te gustaría envejecer conmigo y pasar el resto de tu vida en la jungla?».
Tampoco la respuesta de Helen se puede considerar común: «Alberto: Te amo y, por lo mismo, seré enfermera. Sin mí, nada podrás hacer». Fue así como, en un hermoso viernes de 1913, Schweitzer y su esposa partieron rumbo al África Ecuatorial Francesa. En más de 50 años de servicio, Albert Scweitzer se convirtió en una verdadera leyenda de su época.
Hasta aquí la anécdota.
A través de la Historia, entre las fechas importantes, encontramos a personajes como Hidalgo, Morelos, Madero, Carranza, Carvajal y de la Cueva, Alberto del Canto, Diego de Montemayor, José María Parás, Bernardo Reyes y Raúl Rangel Frías.Descubrimos ejemplos e ideas que pueden ayudar a los jóvenes a vivir mejor. En eso nos ayuda la Historia. A que no tengamos que empezar a partir de cero cada vez que hay una elección o un cambio de gobierno.
El diccionario es el único lugar en donde el éxito viene antes que el trabajo. Hay que trabajar mucho para conseguir el éxito. Pero sobre todo, hay que obtenerlo sin pisotear a los demás. Por el contrario, hay que ayudar a nuestros semejantes. Ya lo dijo un personaje: el que no vive para servir, no sirve para vivir.
En pláticas que hemos tenido con jóvenes de diversos niveles (desde la educación media hasta la Universidad), jóvenes que en el futuro tendrán que escoger caminos en la ruta de la vida, les hablamos de la importancia de una buena elección. De ello dependen en gran parte el éxito y la felicidad.
EN LA VÍSPERA DE UNA ELECCIÓN
El tema nos parece oportuno traerlo a este momento en que México, Nuevo León, Coahuila y otros Estados están en la víspera de una elección. El próximo siete de junio en algunas entidades habrán de elegirse gobernadores y diputados federales y locales.
Pero no sólo en política es importante el saber elegir. Decía el maestro Edmundo Valadés que si elegimos bien –refiriéndose a la política, la profesión o trabajo, la esposa o esposo, los amigos, buenos libros, música agradable y una forma de vivir honesta— estaremos en el camino de conseguir la felicidad.
El destacado escritor, quien tiene libros como “La muerte tiene permiso” y “La imaginación tiene permiso”, cumpliría en este 2015 cien años de existencia. Era un hombre sabio y un buen amigo.
Por otra parte, si se piensa bien y se estudia una carrera acorde con nuestra vocación, las probabilidades del triunfo serán mayores. Ese es uno de los secretos para que el trabajo sea placentero y no una carga. No hay nada mejor que hacer lo que nos gusta.
VALOR Y PRECIO
En el mundo actual, en que lo material parece imponerse sobre el humanismo y sobreotras cuestiones importantes, es necesario que los jóvenes sepan que tomar el camino fácil puede llevarlos a lo difícil. El dinero cómodo generalmente complica la existencia. La prostitución, las drogas, los robos, la violencia, no conducen a nada bueno. La honestidad es el mejor negocio. La tranquilidad, la satisfacción de poder mirar a la gente de frente, el ser libres, es algo que no tiene precio. No hay que confundir nunca los valores con los precios.
Y algo muy importante. Saber escoger a quien nos habrá de acompañar en el tránsito por la vida: el esposo o la esposa. La pareja. La otra mitad. Las estadísticas recientes son alarmantes: cada vez es mayor el número de divorcios. ¿Qué está sucediendo? ¿En qué estamos fallando? Por lo tanto, es preferible tomarse un tiempo, convivir más, antes de tomar la decisión del compromiso. El matrimonio no es sólo la fiesta, la música y la luna de miel.
Así podemos seguir con otras elecciones. Por ejemplo, las que se refieren a la política. Es algo que hay que tomar en serio. Tan en serio, que luego nos pasamos años lamentando haber votado por tal o cual candidato, por este o aquel partido. Ojalá se apruebe la revocación de mandato que está siendo planteada por la población. Pensar que con votar estamos consiguiendo la democracia, es una verdad a medias, es un error. La democracia es mucho más que eso.
PERFECCIONAR EL SISTEMA
Tenemos que seguir perfeccionando nuestro sistema político y mejorar las condiciones de vida de nuestro país. Ya lo dijeron Hidalgo y Morelos en el siglo XIX:Hay que moderar la indigencia y la opulencia.
La democracia no es nada más la elección, es una forma de vida. La Historia es la que nos ha hecho. Somos hijos de la Historia. Hay que estudiarla, tomarla en cuenta. Descubrir nuestras tradiciones, es descubrir quiénes somos y eso nos ayudará saber hacia dónde vamos.
Mientras tanto, hay que seguir trabajando en el perfeccionamiento de nuestras leyes dentro de un modelo de estado democrático, para que el poder no abuse. El poder absoluto corre el riesgo de la corrupción. No hay que permitir que un poder abuse de los otros poderes y, sobre todo, hay que evitar que el poder abuse de los ciudadanos.
Lo que está en juego en una elección como la que se avecina, es la prosperidad y el futuro del país y de nuestros Estados.
Albert Schweitzer supo muy bien lo que quería ser y hacer en la vida. Para ello eligió una vocación: el servicio a los demás a través de la medicina; una buena esposa: Helen, quien además de ser una magnífica compañera era enfermera, y escogió un lugar que lo necesitaba: África.

