Proceedings of the National Academy of Sciences
Algunos estudios científicos se vuelven populares incluso antes de su publicación en una revista oficial; en cambio, otros pasan desapercibidos durante décadas antes de obtener el reconocimiento de la comunidad internacional.
Normalmente, la velocidad a la que un artículo adquiere un cierto número de citas disminuye después de un período inicial de crecimiento. Las investigaciones muestran que su fama puede determinarse a partir del número de veces que ha sido referenciado por otros trabajos en los primeros cinco años después de su publicación. Sin embargo, algunos de ellos quedan «adormecidos» durante más tiempo hasta que alguien se percata de su importancia y lo catapulta a la fama.
En el año 2004, el experto en bibliometría Anthony van Raan, del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos en la Universidad de Leiden, definió a estas investigaciones «bellas durmientes». El ejemplo más famoso es, probablemente, el trabajo sobre el entrelazamiento cuántico de Albert Einstein, Boris Podolsky y Nathan Rosen publicado en 1935, que «descansó tranquilo» durante décadas.
Ahora, Filippo Radicchi, de la Universidad de Indiana en Bloomington, y sus colaboradores han analizado un conjunto de 22 millones de artículos científicos para identificar tales durmientes y encontrar la más bella de todas. Sus resultados aparecieron publicados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
Belleza cuantificada
Para llevar a cabo su trabajo, Radicchi y sus colaboradores definieron el coeficiente de belleza, B, como el cociente entre el número de menciones recibidas por un artículo y el tiempo necesario para obtenerlas. De esta manera, el valor de B sería nulo para una investigación que acumula citas según un crecimiento lineal; en cambio, podría ser mayor de 10.000 en el caso de un artículo «descubierto» 100 años después de su publicación.
A partir de ese baremo, el equipo de científicos elaboró una clasificación cuya primera posición está ocupada por el artículo «Concerning adsorption in solutions», publicado en el año 1906 y que «no despertó» hasta 2002, y cuyo valor de B es de 11.600. El famoso trabajo de Einstein, Podolsky y Rosen ocupa el puesto 14, con una B de 2258. Por otro lado, la «bella más durmiente» de los primeros 15 puestos es un trabajo de Karl Pearson, titulado «On lines and planes of closest fit to systems of points in space», publicado en la revista Philosophical Magazine en el año 1901, que también fue «descubierto» en 2002.
Según Radicchi, en muchas ocasiones, el fenómeno de la bella durmiente se produce cuando la investigación presenta una aplicación en un campo diferente del original, como en el caso de los métodos estadísticos, muy utilizados en biología.
Van Raan afirma que «el coeficiente de belleza representa, sin duda, una métrica innovadora» que se hace eco de su anterior «gran ecuación de la bella durmiente», la cual es capaz de determinar el número de documentos que han caído en el olvido durante un tiempo determinado a partir de distintas variables. Este investigador se dedica ahora a analizar las causas del fenómeno y si cada bella durmiente representa realmente un caso aislado. Si ocurriera que algún científico participara en más de un evento de este tipo, podría tratarse de una estrategia bien planificada, más que de un éxito inesperado.
Levántate y brilla
Por su parte, Radicchi asegura que su próximo objetivo es identificar a los «príncipes», esto es, los trabajos relevantes que consiguen despertar a las bellas durmientes con tan solo una cita.
Dashun Wang, de la Universidad estatal de Pennsylvania, afirma que el nuevo trabajo representa una pieza fundamental en el campo de «la ciencia de la ciencia». «Una conclusión importante de esta investigación es que las bellas durmientes no son tan insólitas como pensábamos. Gracias al nuevo método, que resulta convincente ya que no se basa en umbrales arbitrarios, se están descubriendo de forma sistemática».
Sin embargo, el mismo Radicchi advierte a los científicos de no confiar en que en sus publicaciones olvidadas se conviertan, algún día, en bellas durmientes, puesto que numerosos trabajos nunca llegan a ser mencionados por otros. «Seguramente, un documento publicado hace diez años que no tiene citas continuará así para siempre».
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Fuente: Daniel Cressey / Nature News

