Por Martín Bonfil Olivera
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
Aunque estamos en tiempos en que domina el pragmatismo, en que las cosas no se aprecian mas que en términos del beneficio práctico que puedan proporcionar, todavía seguimos siendo capaces de valorar logros que van un poco más allá de ser “útiles”.
Un ejemplo de lo anterior es, claro, el arte. Todavía nadie propone cerrar el Instituto Nacional de Bellas Artes porque “no sirve para nada”, porque no eleva el producto interno bruto nacional. Pero otro caso notable es la propia ciencia.
La reciente misión New Horizons de la NASA, que el pasado martes llegó a su largamente esperada cita con el ex-planeta Plutón (hoy clasificado como “planeta enano” o, para ser más políticamente correctos, “planeta menor”), luego de un viaje de nueve años y medio en que recorrió unos 5 mil millones de kilómetros, con un costo de 700 millones de dólares, lo ejemplifica claramente. ¿Cuál es la utilidad de esta misión para los Estados Unidos y para el mundo? ¿Qué justifica ese gasto? No la mera satisfacción estética, por agradable que sea saber que en la superficie de este astro se encuentra un simpático corazoncito.
New Horizons permitirá conocer más acerca de los cuerpos más lejanos que conforman nuestro sistema solar, y en especial a Plutón y sus lunas (Caronte, Estigia, Cerbero, Nix e Hidra). Hasta ahora, por su lejanía, no contábamos siquiera con fotos medianamente detalladas de la superficie de éste, el hasta hace poco “noveno planeta”.
Pero además de información sobre la geología, composición química y atmósfera de los astros que visite, New Horizonsirá más allá y explorará por primera vez el cinturón de Kuiper, una región prácticamente desconocida en la parte exterior del sistema solar, de la que forma parte Plutón, y que está constituida por cuerpos relativamente pequeños formados por materia congelada (incluyendo otros dos planetas enanos, Haumeay Makemake, más pequeños que Plutón).
La exploración espacial conlleva también, inevitablemente, una importantísima cantidad de desarrollos técnicos –la famosa “derrama tecnológica”– que luego beneficia a la sociedad de muy diversas maneras (abriendo nuevas posibilidades técnicas, generando industrias y empleos, y mejorando la economía). Y nos ofrece también, a muy largo plazo, esperanzas para la supervivencia de la humanidad, pues tarde o temprano nuestro planeta de origen nos resultará insuficiente.
Pero en realidad la principal justificación detrás de misiones comoNew Horizons es la curiosidad, valor central de la ciencia y característica definitoria –aunque no exclusiva– de nuestra especie. Enhorabuena por esta nueva fuente de maravillas.
http://lacienciaporgusto.blogspot.mx/2015/07/nuevos-horizontes.html

