Jorge Pedraza Salinas
Hace 100 años, el Director del Colegio Civil del Estado era el ingeniero Francisco Beltrán. Aunque no era originario de esta ciudad, hizo mucho por ella. Había nacido en la ciudad de México, el dos de abril de 1862. Sin embargo, dedicó sus mejores esfuerzos a servir a Monterrey y al Estado. Fue catedrático y director del Colegio Civil del Estado, creador de la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad de Nuevo León y miembro de la Comisión Organizadora de la Máxima Casa de Estudios del Estado.
Quienes fueron sus discípulos lo recuerdan con cariño. En sus «Memorias», el maestro Raúl Rangel Frías le dedica una emotiva página en la que afirma: «Una figura que dominaba el conjunto fue la del ingeniero don Francisco Beltrán, educador que se había integrado a Nuevo León desde su tierra natal de Jalisco y hombre de disciplina militar aliado al general don Bernardo Reyes, pero que tenía por inclinación fundamental la enseñanza a los jóvenes.»
El ingeniero Beltrán enseñaba con mucha convicción. Eran los años del positivismo. Había orden y disciplina y una estricta relación del hombre y del conocimiento con los fenómenos de la naturaleza.
MAESTRO POR EXCELENCIA
Fue reconocido –agrega el Lic. Rangel Frías– por varias generaciones como el maestro por excelencia, que no obstante su antipatía por las corrientes filosóficas podríamos considerar como una especie de espíritu académico filosófico, si bien no precisamente socrático en el más puro de los sentidos.
Sus padres eran don Adolfo Beltrán y doña Josefina Otero. Eran de ascendencia española. Francisco fue uno de los ocho hijos de este matrimonio. Hizo sus primeros estudios en el Liceo Fournier en la Capital de la República. A partir de 1877, realizó estudios en el Colegio Militar, en el cual siempre obtuvo calificaciones sobresalientes y más tarde habría de ser catedrático. En ese plantel recibió su título de ingeniero.
Salió del Colegio Militar con el grado de Mayor. En el año de 1901, dejó de prestar sus servicios al Ejército Nacional. Formó parte, también, del Cuerpo de Ingenieros del Estado Mayor Especial del Colegio Militar.
Ya como ingeniero es designado integrante de la Comisión Geográfica Exploradora, encargada de levantar y rectificar los planos de los Estados del Norte de la República Mexicana.
En el año de 1884 aparece levantando la carta geográfica del Estado de Tamaulipas y el plano de la ciudad de Matamoros.
LAS MEJORES CALIFICACIONES
El Gobernador de Nuevo León, general Bernardo Reyes, había solicitado a la Secretaría de Guerra los servicios del ingeniero egresado del Colegio Militar que tuviera las mejores calificaciones. Fue así como llegó a Monterrey en 1887, ciudad en la que fallecería casi medio siglo después.
El ingeniero Beltrán habría de trabajar con el ingeniero Miguel Mayora tanto en el proyecto como en la construcción de la Penitenciaría del Estado (1887). El ingeniero Beltrán y el ingeniero Mayora habían sido invitados a colaborar por el general Bernardo Reyes.
Fue así como contribuyó a rectificar y precisar los límites del Estado de Nuevo León, en la época en que los gobiernos de Nuevo León y Coahuila acordaron la cesión recíproca de territorios, a fin de conseguir que Nuevo León fuese un Estado fronterizo al contar con la Congregación Colombia. Esta fue creada en el año de 1892, precisamente al celebrarse el cuarto centenario del Descubrimiento de América.
Uno de los edificios más emblemáticos con que cuenta el Estado, el Palacio de Gobierno, fue proyectado por el ingeniero Beltrán. Participó también en la edificación del antiguo Casino de Monterrey.
Colaboró también en la Cervecería Cuauhtémoc y en la Compañía de Agua y Drenaje de Monterrey.
47 AÑOS EN LA ENSEÑANZA
Sin embargo, su labor más importante fue la que realizó a lo largo de 47 años en favor de la enseñanza en nuestro Estado. El magisterio constituía su verdadera vocación. Se le recuerda como uno de los profesores más valiosos del Colegio Civil del Estado.
Desde el año de 1887 hasta el año de 1934 fue maestro en esa institución. Impartió Matemáticas, Geografía, Español, Astronomía, Francés Cosmografía, Moral, Psicología, Lógica e Historia de la Filosofía.
En dos ocasiones fungió como Director del Colegio Civil del Estado. La primera de 1905 a 1906 y la segunda de 1915 a 1917.
En su «Historia de la Cultura Nuevoleonesa», el maestro Genaro Salinas Quiroga comenta que «además de competente, fue siempre enérgico, pero con la dureza necesaria para que su labor magisterial fuera lo más fructífera y justiciera. Era bondadoso y amable dentro de su austeridad, con el alumno estudioso, pues compensaba con largueza los esfuerzos de los buenos estudiantes, con calificaciones que eran su mayor timbre de gloria; con el perezoso, era agrio y difícil.»
En el año de 1933 formó parte de la Comisión Organizadora de la Universidad de Nuevo León. También a él le debemos la creación de la Facultad de Ingeniería Civil de la propia Universidad.
BENEMÉRITO DE LA EDUCACIÓN
Falleció en esta ciudad, a la que tanto sirvió, el ocho de enero de 1934. La H. XLVIII Legislatura del Estado de Nuevo León lo declaró Benemérito de la Educación en el Estado, para honrar su memoria junto a la de otros mentores nuevoleoneses como don Miguel F. Martínez y don Serafín Peña.
Por iniciativa de uno de sus discípulos, el licenciado Rafael Castellanos, quien fuera regente del Departamento Central del Distrito Federal, en el año de 1940 se erigió un busto a su memoria en la Plaza del Colegio Civil del Estado.
Hemos de concluir con las palabras del Lic. Salinas Quiroga, quien también fuera director del Colegio Civil: «Alguna vez afirmó –se refiere al Ing. Beltrán– que el signo de la civilización y de la cultura es la tolerancia, y el día que ésta se acabe, terminarán para siempre las primeras. He aquí las características esenciales del pensamiento de uno de los más insignes maestros nuevoleoneses, que formó muchas generaciones de estudiantes.»

