Gabriel Contreras
El nuevo gobierno de Nuevo León, encabezado por Jaime Rodríguez Calderón, se ha mantenido un tanto inexpresivo en materia de cultura.
Su obligación es tener y sostener una actitud en este rubro, exactamente del mismo modo que ha de tenerla en materia de política de salud, educación, etcétera.
O sea que el asunto de la cultura, para el gobierno estatal, no es opcional, ni complementario, ni postergable, ni prescindible. Es, sencillamente, vital, y sus integrantes designados deben contar con la experiencia y la formación precisas para ese perfil.
Pero ocurre que el gobierno del ingeniero Jaime Rodríguez Calderón opta por el silencio y el desinterés en materia de cultura.
Independientemente de que cuente en su gabinete con gente tan capaz y preparada como Fernando Elizondo, el hecho es que, simplemente, no sabemos hasta hoy qué piensa ni qué plantea Jaime Rodríguez en relación con la administración de la cultura.
Por inercia, y sólo por inercia, el maestro Katzir Meza sigue al frente como Presidente de Conarte, sin haber sido siquiera refrendado abiertamente en su cargo.
Y por inercia también, todo el equipo de Meza también sigue en acción. Eso es grave. No es bueno. Es un problema, y grave.
Hasta hoy, nuestro señor gobernador no se ha detenido a preguntarles, a los elementos del equipo del maestro Katzir Meza, si su opción es el mero ejercicio de la inercia, o si desean hacer nuevos planteamientos. Nada.
El Gobernador no dice ni hola en materia de cultura. Mi pregunta es… ¿eso qué significa?

