Gabriel Contreras
No hacía otra cosa que dibujar, dibujar y dibujar. Así, emulando imágenes de “Superman”, “Batman” y “Capitán América”, el niño Hugo Arámburo dominó el lápiz y el trazo desde los seis años en su casa de la calle Luis G. Urbina, en la Colonia Madero, en Monterrey.
Muchos años después, leyendo una historieta se encontró con un anuncio: “Se solicitan dibujantes”. Entonces envió sus páginas y comenzó a trabajar en una empresa que producía una cantidad enloquecida de revistas. Llegó a trazar imágenes para más de 60 revistas.
Poco después, lo llamaron de la dirección de “El Libro Vaquero”. Las pistolas, los indios, los caballos y las botas lo habían obsesionado igual que los superhéroes en la infancia, de modo que le fue fácil enfrentar este nuevo reto.
Hugo Arámburo vivió muy bien, ganó muy buen dinero dibujando las páginas del “Libro Vaquero”. Hoy, lo recuerda con una sonrisa satisfecha.
Las cosas no pararon ahí. Hoy mismo trabaja para una empresa chilena, llevando una obra del teatro al cómic, y recuerda haber colaborado en “Heavy Metal”, y en empresas de Venezuela, Colombia y otros países.
Hugo Arámburo está feliz, y prepara el lanzamiento de “Siniestro”, una novela gráfica que aparecerá en marzo del 2016, desde Monterrey y a través de Fixión Narradores.

