Gabriel Contreras
Sísifo es víctima de sus propias tentaciones, sucumbe a una condena eterna. Y a pesar de ello, es una persona común y corriente.
Hace algunos meses, el director teatral Luis Escalante me llamó para pedirme colaborar en un proyecto llamado “Trilogía del absurdo”.
En medio de unos ejercicios de improvisación, me indicó que necesitaba que escribiera una visión del Mito de Sísifo, a partir de un texto ensayístico de Albert Camus. Sin saber cómo, dije que sí.
El texto de Camus me pareció interesante, pero totalmente desligado del lenguaje teatral. Por tanto, decidí tomar un par de frases de ahí, y comenzar a generar ideas a partir de noticias, videos, canciones, y textos poéticos ligados de algún modo a la rutina como condena, la rutina como maldición.
Así, construí, trabajando con todo el equipo de actores, un texto de apariencia deshilvanada, delirante y, quizás, de algún modo, misterioso y divertido.
Poco a poco, aquellos fragmentos sueltos acabaron por ser integrados en un espectáculo que se estrenó en el Centro de las Artes y que muy pronto se presentará en la Sala Experimental.
Mientras eso ocurre, trabajamos ya en la segunda parte de la Trilogía del Absurdo.

