Gabriel Contreras
UANLEER es hoy una gran opción en materia de difusión de las letras en nuestra ciudad, y eso se debe en buena parte a la sumatoria que proviene de la capacidad y las iniciativas culturales de José Garza y Antonio Ramos Revillas.
Esto lo digo a sabiendas de que existe desde hace años, muchos años, algo llamado Feria Internacional del Libro de Monterrey, convocada y organizada por el ITESM. Una Feria que, por cierto, le ha dado mucho, muchísimo a nuestra cultura, y ha sentado un precedente magnífico para seguir adelante en esa y otras trincheras de la inteligencia.
UANLEER, en poco tiempo, ha sabido desarrollar sus niveles de exigencia, su capacidad de influencia, su programación y su logística, hasta colocarse, sencillamente, como la otra gran Feria del Libro, sin proponerse en momento alguno ser la única.
Pero lo más importante es que en esta “duplicidad de funciones” los más beneficiados somos los lectores, quienes podemos asomarnos al mundo de las letras a través de ambas ventanas, sin celo alguno, y sin obstáculos de preferencias o pasiones.
Pocas ciudades en nuestro continente pueden preciarse de contar con dos opciones culturales de estas dimensiones, con plataformas de este nivel, y eso, por cierto, no es poca cosa. En Monterrey, el que no lee es porque no quiere.

