Juan Roberto Zavala
Los nuevoleoneses sabemos que uno de los principales factores de la contaminación ambiental en el área metropolitana de Monterrey es la muy pobre calidad del transporte público urbano, a pesar de ser uno de los más caros del país, pues una buena parte de las empresas que prestan el servicio utiliza sus unidades durante muchos años y no cumplen cabalmente con el mantenimiento, además de que, en muchas ocasiones el otorgamiento de la concesiones y la asignación de las rutas se dan por razones de carácter político.
A esto se agrega que, como lo han reconocido las autoridades de Metrorrey, el transporte colectivo Metro está totalmente saturado, lo que afecta la movilidad de los regiomontanos, con la consecuente pérdida de horas-hombre de traslado.
Así y a pesar de que los regiomontanos fácilmente nos adaptamos a los horarios y rutas que establecen el gobierno del Estado y los concesionarios del servicio, hemos llegado a cifras en la utilización del transporte urbano, exactamente contrarias a las de las grandes urbes del mundo, pues, a decir de cifras oficiales, el 65 porciento del transporte es privado y solo el 35 porciento, público.
Todo esto nos ha llevado a preferir el uso del automóvil particular sobre el transporte público, a pesar de que es más costoso, pues se debe invertir una suma muy importante en su adquisición, además de los gastos de gasolina, seguro, estacionamiento, tenencia, placas, refrendos y del lamentable estado del pavimento que daña la carrocería, suspensión, etc., tanto de camiones urbanos, como de automóviles.
De ahí que para que los regiomontanos dejemos de preferir el automóvil debemos tener un transporte público eficiente, es decir, con horarios perfectamente establecidos y cumplidos; que no se nos haga formar largas filas para abordarlo y que, por un costo razonable, nos traslade rápidamente por toda la ciudad, a lo que se debe agregar la seguridad de los usuarios, pues los asaltos en los camiones urbanos son cada vez más frecuentes.
Esta sería una buena y sencilla política pública. Por el bien de todos ojalá se logre.

